Conservar la arquitectura contemporánea

Diego Peris Ciudad Real

La protección de los edificios de la arquitectura contemporánea tiene también una relación importante con los usos de los mismos. Las funciones de usos comunes sean de la administración pública...

Cada vez que un edificio de arquitectura contemporánea, conocido o realizado por algún arquitecto reconocido, se demuele, surgen las voces de numerosos profesionales lamentando la desaparición del edificio y la falta de sensibilidad de nuestra sociedad.

Elogios a la arquitectura desaparecida, al autor de la obra y reflexiones sobre la falta de sensibilidad de nuestra sociedad. Sucedió con la demolición de la Pagoda, una parte del edificio construido por Fisac, con comentarios del autor del proyecto que asumía su desaparición con resignación.

Una exposición en Madrid, en el Centro Cibeles habla de edificios demolidos como la casa Guzmán, los laboratorios Jorba (la Pagoda), el mercado de Olavide el frontón de Recoletos, la antigua cárcel de Carabanchel, o en peligro como el edificio España, la nave Clesa, las cocheras de Cuatro Caminos y el pabellón de España, en estado de abandono.

Registro Docomomo.

Desde hace años, el Docomomo viene trabajando en un proyecto importante: la documentación de edificios representativos de la arquitectura del movimiento moderno que por diferentes razones tienen especial interés. DOCOMOMO, es la palabra que resume el nombre del proyecto: “Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement”. Es una organización internacional creada en 1990 con el objetivo de inventariar, divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno.

El Docomomo Ibérico que agrupa a España y Portugal lleva años trabajando, documentando y recogiendo información de aquellos edificios significativos de la arquitectura del movimiento moderno en nuestro país. Viviendas, equipamientos educativos, comerciales, de ocio,o edificios industriales van conformando el conjunto documental del Docomomo Ibérico.

Un primer paso necesario para establecer los criterios sobre los elementos especialmente significativos que consideramos valiosos de este pasado cercano y que por ello debemos conservar para el futuro. Esta documentación necesaria que debe valorar el interés de los diferentes elementos por su singularidad, por su aportación a la arquitectura de cada momento es una parte esencial del proceso de protección de este patrimonio más cercano en el tiempo.

Catálogos municipales.

La legislación urbanística pide la inclusión, en los diferentes planes de ordenación de los municipios, de los catálogos que recojan las obras de especial significación. La legislación autonómica de Castilla-La Mancha ha incidido en las llamadas Cartas Arqueológicas como documento exigible en la tramitación del planeamiento. La propia denominación parece incidir en la importancia de la antigüedad de los elementos a proteger en su condición histórica asociada a su posible estudio como cultura material. Pero es en estos documentos en los que debería recogerse la presencia de todos los elementos significativos de la ciudad que se quieren conservar y mantener para el futuro. La valoración cercana de cada municipio puede y debe ser más amplia e integrar todos los elementos significativos de su arquitectura y de su configuración urbanística.

Un proceso en el que deben participar junto a los responsables políticos de la gestión urbanística de la ciudad los técnicos, arquitectos e historiadores para definir aquellos edificios significativos que teniendo valores constructivos, históricos o están asociados a vivencias importantes de la ciudad son considerados así por la comunidad. Y el planeamiento urbanístico deberá establecer las condiciones de protección de este gestión urbanística de la ciudad los técnicos, arquitectos e historiadores para definir aquellos edificios significativos que teniendo valores constructivos, históricos o están asociados a vivencias importantes de la ciudad son considerados así por la comunidad. Y el planeamiento urbanístico deberá establecer las condiciones de protección de este patrimonio y las posibles actuaciones para su conservación y rehabilitación. Es el momento de aportar las valoraciones desde todos los sectores conocedores o interesados en el tema y no esperar al llanto de las demoliciones autorizadas o en proceso de realización.

Bienes de interés cultural.

La legislación del Patrimonio tanto la estatal como la autonómica establecen la protección de los bienes inmuebles a través de la declaración de Bien de Interés Cultural. Una consideración que requiere un proceso administrativo determinado y que produce una serie de consecuencias para el control de las futuras actuaciones y para la situación fiscal y tributaria del inmueble. Una consideración que debe referirse a inmuebles con valores especialmente significativos que tienen esa consideración por sus valores singulares. Y una consideración que supone responsabilidades para los propietarios de los inmuebles y para la administración que se convierte en tutela de los mismos.

Y en ese ámbito, la arquitectura contemporánea debe tener su cabida y su consideración significativa como parte del patrimonio histórico. En la provincia de Ciudad Real se declaraba Bien de Interés Cultural con la categoría de conjunto histórico el conjunto de Villalba de Calatrava de 1955, obra del arquitecto Fernández del Amo.

En la provincia de Ciudad Real se declaraba Bien de Interés Cultural con la categoría de conjunto histórico el conjunto de Villalba de Calatrava de 1955, obra del arquitecto Fernández del Amo.

Una protección que, en este caso, supone la necesidad de redactar un Plan Especial que determine las condiciones de posibles actuaciones. Un reconocimiento de los valores de esa arquitectura y urbanismo, pero también un compromiso para los propietarios y la administración.

En Ciudad Real capital, con la voluntad de proteger determinados edificios se incluían en el Plan General edificios declarados BIC por la Junta de Comunidades como los de la calle la Feria, el hotel Alfonso X el Sabio, o el edificio de la calle Conde de la Cañada. Pero quedaron, en su momento, fuera de esta protección edificios como el Mercado Municipal de Arias o la Casa de la Radio o la Casa de Cultura de Fisac. Un catálogo que necesitaría su revisión, con la actualización y valoración de algunos de estos edificios.

La protección de los edificios de la arquitectura contemporánea tiene también una relación importante con los usos de los mismos. Las funciones de usos comunes sean de la administración pública o de alguna institución permite mantener esas arquitecturas de manera adecuada con las necesarias rehabilitaciones incluso con cambios de uso. El problema resulta más complejo en edificios residenciales en los que la propiedad privada, las necesidades particulares de cada propietario encuentran, en ocasiones, difícil convivencia con los requerimientos de cada momento. De hecho, el volumen de patrimonio conservado de usos diferentes del estrictamente residencial es claramente superior al del patrimonio de viviendas conservado.

La arquitectura contemporánea es parte del patrimonio histórico como lo fueron en su momento los edificios que ahora admiramos de siglos pasados. Hace falta una catalogación seria y documentada de los edificios, una inclusión en los catálogos municipales o su declaración como Bien de Interés Cultural como figura de reconocimiento y protección legal. Y probablemente falta una buena dosis de pedagogía para que colectivamente apreciemos los valores que tienen determinados edificios y por ello entendamos que la comunidad puede y debe conservarlos. Edificios que superan esa consideración de artísticos y se conservan por sus valores históricos apreciados colectivamente.