La Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos (Ordinis Sanctae Trinitatis et Captivorum), o trinitarios, es una familia religiosa fundada por el francés Juan de Mata (1154-1213), de origen provenzal, con regla propia, aprobada por Inocencio III el 17 de diciembre de 1198. Fue la primera institución oficial de la Iglesia dedicada a la liberación de presos por medios no violentos. Es también la primera orden religiosa no monástica y una de las principales órdenes religiosas que se extendieron por España y Europa durante la Baja Edad Media. La reforma más conocida de la Orden Trinitaria fue obra de Juan Bautista de la Concepción, nacido en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) el 10 de julio de 1561 y fallecido en Córdoba el 14 de febrero de 1613. En Valdepeñas se estableció la primera comunidad de trinitarios descalzos. Juan Bautista de la Concepción fundó 18 conventos de religiosos y uno de religiosas de clausura. Su voluntad era que la orden fuera más austera y sencilla, volver a la espiritualidad auténtica.
Los trinitarios en Ciudad Real
En la provincia de Ciudad Real hay conventos singulares creados por los trinitarios. La iglesia de los Trinitarios de Villanueva de los Infantes se fundó en 1603 por fray Juan Bautista de la Concepción bajo la advocación de Nuestra Señora de Gracia. La fachada repite el esquema del convento de las dominicas de Loeches en Madrid. La piedra arenisca de colores rojizos define la construcción de la fachada, repitiendo el esquema de composición de los trinitarios de Valdepeñas. Tres huecos en la planta baja con uno central ligeramente mayor que los dos laterales. En la planta superior, unas pilastras ligeramente salientes del plano general dividen la fachada en tres partes dejando la central con una hornacina y una ventana superior. Un esquema que caracteriza las obras de la orden y que se repite en numerosos edificios.
La iglesia de los trinitarios o de san Juan Bautista de La Solana sigue un esquema similar y era parte del convento fundado por fray Juan Bautista de la Concepción, iniciado en 1624 y terminado en 1638. La iglesia de los trinitarios de Alcázar de san Juan tiene una fachada de especial interés por sus dimensiones y su composición. La iglesia de los trinitarios de Alcázar de San Juan se terminó en 1725, tal y como consta en la clave de la ventana central de su fachada. La iglesia y el convento siguen los esquemas de la planta jesuítica con una decoración, en su interior, a base de rocallas. La historia del edificio tiene momentos complicados desde su implantación en la ciudad, el abandono del edificio y su recuperación en épocas posteriores. La plaza situada delante de la fachada permite una visión amplia de la misma.
La iglesia de los trinitarios de Valdepeñas
La iglesia de los Trinitarios de Valdepeñas se inspira en el modelo definido por fray Alberto de la Madre de Dios en el monasterio de la Encarnación de Madrid. Una construcción que comienza en 1615 y se termina en 1632. La iglesia pertenece al convento fundado en 1596 por Juan Bautista de la Concepción y sigue el modelo de iglesia jesuítica de una nave con crucero y capillas laterales comunicadas, actualmente cegadas, el coro a los pies formado por un arco carpanel y el sotocoro cubierto con bóveda de lunetos igual que la nave. La capilla de Jesús construida por fray Francisco de San José se construyó en 1698 y tiene una decoración con frescos de especial calidad. Fue promovido inicialmente por el trinitario calzado fray Juan de Dueñas con el mecenazgo de Álvaro de Bazán y Guzmán, y el convento pasará finalmente a ser de trinitarios descalzos. Los trinitarios habían tenido un primer convento en Valdepeñas en la ermita de san Nicasio, aunque ya en 1606 por las malas condiciones del edificio piensan trasladarse al lugar que ocupaba la ermita de san Sebastián donde construyen el nuevo edificio entre 1615 y 1632.
La portada de la iglesia de los trinitarios de Valdepeñas está construida con granito y ladrillo con una composición sobria y equilibrada. Dos grandes pilastras laterales soportan el cierre superior y el frontón con óculo central de la cubierta. En el punto de acceso, un triple arco realizado en granito dejando una especie de atrio en este acceso a la iglesia. En el cuerpo superior, la hornacina y la ventana rectangular que ilumina el coro. A ambos lados, el ladrillo se divide en tres planos que sobresalen ligeramente del fondo de granito.
Las pinturas barrocas del interior
Las pinturas barrocas del interior se realizan entre 1698 y 1712, y son un símbolo de la reforma impulsada por san Juan Bautista de la Concepción. Un espacio de representaciones complejas y entrelazadas que recuerdan la batalla de Mármora en el arco que abre la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado. Un recuerdo al acontecimiento en el que, en medio de las cruzadas, la orden de los Trinitarios rescató la imagen de Jesús de Medinaceli en Marruecos en 1614. Seis décadas después, la toma de Argel por los musulmanes promovió la construcción de esta capilla. Obras financiadas por el marqués de Santa Cruz, que comenzaron en 1698 y concluyeron catorce años después con la construcción del camarín.
La imagen de la cúpula tiene, en su decoración, un atractivo especial. Los colores azules, dorados y ocres de los cuatro arcos reproducen formas geométricas con espacios triangulares que llevan al ornamento central con bandas laterales en las que predominan los colores rojos y ocres. Una gradación de colores y formas de una especial calidad, estudiadas para crear el marco ideal de la cúpula central. Diferentes tonalidades de azules, como el azul esmalte y el azul zurito, combinados con el rojo bermellón, el carmín y los tonos ocres en diferentes tonalidades que sirven de unión y engarce a todos los restantes elementos.
La cúpula tiene un borde exterior con ocho formas circulares que concentran la atención en las figuras que se apoyan en ellas, pero sobre todo en el espacio luminoso central, el cielo al que conducen la narración de formas y colores. Allí se sitúan las imágenes de Cristo resucitado o de la Virgen. En el tambor de la cúpula, aparecen frutos como granadas, sandías y espigas, además de centros florales y racimos de uvas. Una confirmación de la denominación de Jesús Nazareno Rescatado como el Vendimiador, que, en septiembre, sale a las calles de Valdepeñas a bendecir la vendimia.
Formas que reproducen realidades geométricas inexistentes. Formas triangulares que quieren simular volúmenes de sujeción en arcos planos. Detalles circulares en los que se crea, con la perspectiva cónica, la impresión de hundirse hacia un interior inexistente. Y, en el centro, la cúpula con un adorno de 8 círculos y figuras en perspectiva figada hacia un centro ideal. Los colores intensos contribuyen a crear una imagen ideal en un espacio con formas inexistentes.
