Manzanares. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Diego Peris Ciudad Real
Iglesia de la Asucnción de Manzanares / D. Peris

Iglesia de la Asucnción de Manzanares / D. Peris

La primera noticia que se tiene acerca la construcción de la nueva iglesia parroquial es en 1495, año en que las obras debían de estar prácticamente en sus inicios. Cinco años más tarde, en 1500, las obras no avanzaban con la rapidez deseada debido a la falta de fondos, pues la obra solo se estaba financiando con los bienes de la iglesia y las limosnas de los vecinos, que resultaban insuficientes. Por ello se decide utilizar bienes del concejo que aceleran las obras y en 1520 la iglesia ya estaba abierta al culto

Mi calendario del 2021 me lleva este mesa a la iglesia de la Asunción de Manzanares. La parroquia actual comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo XV y continuó ampliándose a lo largo del s. XVI. El edificio se ubica en la Plaza de la Constitución del municipio y, junto a otros edificios municipales emblemáticos define el espacio central de la población. La iglesia tiene en su fachada a la plaza un pórtico escultórico cuya traza se atribuye al cantero vasco Alonso Galdón. Con sus grandes dimensiones define el espacio central de la ciudad a la que se asoman el ayuntamiento y otro conjunto de edificios.

La primera noticia que se tiene acerca la construcción de la nueva iglesia parroquial es en 1495, año en que las obras debían de estar prácticamente en sus inicios. Cinco años más tarde, en 1500, las obras no avanzaban con la rapidez deseada debido a la falta de fondos, pues la obra solo se estaba financiando con los bienes de la iglesia y las limosnas de los vecinos, que resultaban insuficientes. Por ello se decide utilizar bienes del concejo que aceleran las obras y en 1520 la iglesia ya estaba abierta al culto.

Entre 1534 y 1540 únicamente se construyó la sacristía, que fue muy alabada por los comendadores de la Orden de Calatrava, y ya, para esta última fecha, la iglesia estaba terminada en sus aspectos fundamentales, a falta de la torre, la tribuna y la capilla postrera. Entre 1540 y 1564 ya se habían construido nuevas capillas, como la de San Ildefonso, en el lado del Evangelio, fundada por Quiteria Martínez, terminado los altares y retablos y se habían realizado obras de mejoras en la sacristía, que incluían, entre otras, la edificación de una nueva tribuna. En 1554 se encargó una nueva reforma al prestigioso maestro Enrique Egas, el Mozo. La ampliación incluía la construcción de una nueva “capilla mayor y capillas colaterales que se an de hazer junto a ella y que avia sydo traçado por maestre Enrique vecino de Almagro maestro de obras (sic)”, es decir, se trataba de construir el ábside poligonal de cinco lados, el primer tramo de la nave y dos capillas colaterales, transformando la primitiva iglesia rectangular en una con planta de cruz latina como se ve en la actualidad.
Sin embargo, el 15 de junio de 1571, se declaró un incendio que no afectó a la estructura del templo y la visita de los comendadores en 1577 recoge que las obras de ampliación estaban prácticamente concluidas.

Retablos y sacristías

El retablo de estilo manierista corrió a cargo del pintor y dorador Juan Ruiz Delvira, procedente de Almagro, y junto a su hermano Pedro, se encargaron de dorar y estofar las esculturas de bulto redondo y medio relieve, bancos y predela y dorar las columnas. Los frescos de la bóveda en estuco fueron realizados por Juan Bautista Perolli, autor de los frescos del Palacio del Marqués de Santa Cruz en Viso del Marqués y los quatro lienços grandes en las calles del retablo fueron llevados a cabo por Bartolomé Carducho.
A lo largo de los siglos XVI y XVII, se construyeron cinco capillas en la iglesia por encargo de diversas familias nobiliarias de Manzanares. Entre ellas, destacan, en el lado del Evangelio, la capilla más antigua, realizada por encargo de Quiteria Martínez en la segunda mitad del siglo XVI y dedicada, primero, a San Ildefonso y, posteriormente, al Santísimo Cristo de la Sangre; y, en el lado de la Epístola, inmediata al crucero, la de Santa Teresa, cuyo patronato lo ostentaba la familia Salinas, pues fue fundada por María de Salinas, hija del Regidor Perpetuo en Manzanares, Juan Bautista de Salinas, en 1663; el escudo familiar todavía puede contemplarse en el balcón adintelado del exterior. También es en esta época cuando comenzarán los trabajos de construcción de la torre actual, prolongándose hasta el siglo XVIII.

La destrucción de la guerra civil

El 21 de julio de 1936, a comienzos de la Guerra Civil, la iglesia fue incendiada En el incendio se vino abajo la techumbre gótica proyectada por Enrique Egas y desaparecieron todos los altares, capillas e imágenes. Las fotografías de Loty del interior nos muestran cómo estaba el edificio antes del incendio y su destrucción. Se consiguió salvar el archivo parroquial, gracias a la intervención de los concejales Francisco Fernández de Simón y Vicente Moraleda, quienes evacuaron los documentos poco antes de que el fuego llegara a las habitaciones donde se encontraban, permaneciendo ocultos en unas dependencias de la Plaza de Toros durante toda la guerra.
En 1942 se fundó la Junta Local de Reconstrucción del Templo de Manzanares integrada por el párroco, Dimas López; el alcalde de la ciudad, José Calero Rabadán y Manuel González de Jonte Corradi, marqués de Salinas para la reedificar de nuevo de la iglesia. La obra terminó definitivamente a mediados de 1953, cuando se disolvió la Junta Local.

La reconstrucción de la iglesia
Los arquitectos Pedro Muguruza, Luis Moya y Enrique Huidobro realizaron la reconstrucción de la iglesia parroquial de Manzanares entre 1940 y 1945. El incendio acaecido durante la guerra civil había afectado a las cubiertas, a la torre, y los muros y contrafuertes estaban en buenas condiciones. La reconstrucción fue respetuosa con el estado original de las fachadas, en las que se realizaron apenas una ordenación y sistematización de los elementos decorativos. Las fotografías de 1896 y las realizadas por Loty testimonian los numerosos elementos añadidos a la fachada a lo largo del tiempo. La alteración más importante del proyecto de restauración fue la elevación de la altura de la nave para darle una proporción más adecuada en relación con su anchura, según dice la Memoria del proyecto de restauración.

En lo referente a las bóvedas, la memoria del proyecto señala que se había planteado: “la construcción de una cúpula sobre pechinas, de tambor bajo y con linterna, que se coloca en el crucero precediendo inmediatamente al tramo del altar mayor. El resto de la nave de la iglesia se ha tratado con una bóveda de arista en el tramo contiguo a la cúpula, y con tres tramos de cañón seguidos con lunetos, siendo análogos los tramos que forman los brazos del crucero. El estilo de esta composición es el clásico español con elementos herrerianos y barrocos”. Luis Moya, el maestro de las bóvedas, lo cuenta detalladamente en su libro Bóvedas tabicadas.
En una fase posterior se acometió la reconstrucción de la parte superior de la torre y de su escalera basándose en fotografías y en una maqueta realizada antes de la guerra. Los trabajos finalizaron en 1949 con la colocación de un reloj de cuatro esferas financiado por los viticultores de la zona.

La iglesia se inauguró el 6 de septiembre de 1945. Enrique Huidobro que asistió a la celebración escribe a Moya contándole la ceremonia de la inauguración: “Desde el púlpito improvisado… el Sr. Obispo dirigió la palabra a los fieles, ponderando lo bonita que estaba la iglesia y prohibiendo a los devotos y devotas regalar imágenes ni retablos sin permiso de los arquitectos”. La obra terminó definitivamente a mediados de 1953, cuando se disolvió la Junta Local de Reconstrucción. En 1983 se inició la declaración de la Iglesia de la Asunción como Bien de Interés Cultural (BIC), que fue promulgada el 8 de octubre del año 1991 con la categoría de monumento. En estos momentos se restauran sus portadas y fachadas con proyecto del arquitecto Diego R. Gallego Fernández Pacheco y la financiación del ayuntamiento y de la propia parroquia que sigue necesitando la colaboración de todos para llevar adelante las obras.