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Navalpino

Navalpino tiene en la actualidad 235 habitantes y está situada al pie de la Sierra de Valechoso, en el noroeste de la provincia,  en la zona central de la Mancomunidad de Cabañeros. Con 196,33 Kilómetros cuadrados de superficie tiene una densidad de población de 1,20 habitantes por Kilómetro cuadrado. El 55% de la población se dedica a la agricultura, el 11 % a la construcción y el 33% al sector servicios. 3200 hectáreas destinadas al cultivo de herbáceos y 550 al olivar.

Su nombre procede de Nava el Pino, como lo llamaron sus primeros pobladores, que puede traducirse por breve llanura del pino. Don Inocente Hervás dice: Nava: campi planities, llanura vecina de una montaña y Navalpino, el llano de los pinos, Se encuentra en la ruta del Guadiana y se sitúa al sur del Parque Nacional de Cabañeros aunque no tiene superficie dentro de este espacio natural. Posee interesantes recursos naturales en su entorno. Hay dos molinos harineros en el arroyo de Valdehornos que discurre en dirección Norte Sur al Oeste de la población.

Navalpino se surtía con aguas de Retamosillo situado más al Oeste de Valdehornos. En la actualidad hay una presa en el río Valdehornos que abastece a Arroba y a Navalpino. Al sur de la población el río san Marcos y al norte, marcando el horizonte de su paisaje visual la sierra de la Jara con los 840 metros de altura o los 890 de Jarrey, ya cerca de Fontanarejo. Dependiendo del municipio Santa Catalina del Hornillo, el Hornillo que tenía su iglesia y 11 edificios decía Hervás. En Retamosillo hay un caserío de labranza. También hay un yacimiento de agua que se llama el Chorrito. En la Aldehuela hay unas minas abandonadas.

 

Orígenes de la población

La población es de origen medieval. Fernando III donó en 1222 el castillo de Milagro al arzobispado de Toledo. En el manuscrito de esta donación se citan las Navas de Sancho Ximénez, entre otras, que bien podría ser Navalpino. En 1246, Toledo adquirió el señorío de los montes pasando a llamarse Montes de Toledo poblándose poco a poco por ballesteros, colmeneros, ganaderos y agricultores. A mediados del siglo XIX la población exportaba cera y miel. El primer caserío se fundó a finales del siglo XV. Una zona fértil con caza y buen clima.
El trigo y la cebada se siembran sobre rozas, la ganadería, es sobre todo caprina que se cría para carne. En el siglo XV la población contaba con 73 vecinos que pasaron a 100 a principios del siglo siguiente. En las Relaciones Topográficas de Felipe II correspondientes al siglo XVI se habla ya de Nava el Pino.

A mediados del siglo XIX, Madoz decía que el municipio tenía casas de tierra y piedra tosca sin ningunas comodidades, en calles irregulares y sin empedrado. Madoz habla de la existencia de unos baños de aguas medicinales, descubiertos en 1812 por José María Adeba y Juan Díaz, baños construidos sobre otros árabes del siglo XI, actualmente en la finca de Emilio Colomina. Este manantial se caracteriza por sus aguas ferruginosas, estaba abandonado y sin ninguna clase de abrigo. Sin embargo, el interés de sus aguas hacía que “a pesar de todo cada vez sea mayor la concurrencia” comentaba Madoz. Aguas con gas carbónico libre, carbonato de hierro ad máximum, hidroclorato de sosa, de magnesio y de cal y un precipitado abundantísimo de hierro. Dice don Inocente Hervás que sus vecinos concurrían con sus negocios en apelación a Granada, marcando aquí la divisoria entre esta Audiencia y la de Valladolid.

La estructura urbana

Un triángulo de 500 metros de lado que se extiende hacia el Este por la carretera de Alcoba. La calle Nueva divide la población con un eje Este-Oeste que lleva a la plaza de la Constitución y la iglesia. Un eje de 170 metros que se encuentra en sus extremos con las calles Lope de Vega y Cervantes. La calle Fraguas lleva al otro espacio abierto, la plaza de la Independencia que se prolonga por la calle Falla. Más al norte la plaza Mayor que se prolonga hacia el Este por la calle Alberto Colomina Boti por encima de la cual se desarrolla la zona norte de la población. El gran espacio vacío entre las calles Lope de Vega, Nueva y Cervantes con construcciones en su perímetro que dejan una zona libre en su interior tiene casi una hectárea de superficie. Un conjunto de viarios de dimensiones ajustadas (en torno a los cinco metros de anchura) con diferentes pendientes y que se encuentran muchos de ellos asfaltados de forma continua. Una estructura definida por las vías de acceso y salida de la población que conforman la estructura esencial del municipio. El entorno agrícola presenta un plano del Catastro con parcelas muy divididas de pequeña superficie.

Cuando Madoz la describía a mediados del siglo XIX señalaba sus casas sencillas, la casa del ayuntamiento, una fragua, una escuela dotada con 100 reales de fondos públicos a la que asistían entonces 33 niños.

La iglesia parroquial

La iglesia parroquial, está dedicada  a San Bartolomé, patrón del pueblo, que celebra su fiesta el 24 de agosto. Iglesia de una sola nave con cubierta a dos aguas. sobre grandes arcos ligeramente apuntadas que se apoyan en contrafuertes exteriores. Los grandes muros de piedra exteriores funcionan así solamente como cerramiento de la iglesia y la estructura de cubierta se resuelve con los arcos interiores sobre los que apoyan en dirección longitudinal las estructuras de madera. Vigas de madera que apoyan en ménsulas sobra cada uno de los arcos transversales.

Sobre ello la estructura de la forma de la pendiente de cubierta con ladrillos de tejar superiores coloreados como la madera, Se establece así un curioso diálogo entre la rotundidad de los cerramientos con sus colores oscuros, los colores blancos de paramentos interiores y la ligereza de las cubiertas. Solución estructural que se repite en diferentes iglesias de la zona con una valoración inteligente de la escasa resistencia de los muros de piedra a los esfuerzos horizontales. Un diálogo que contrasta interiormente los muros blancos de cerramientos y arcos transversales con el color oscuro de la madera de la cubierta.  En el muro de la derecha se encuentra adosada una capilla dónde está la pila bautismal, a la que se accede a través de un arco mixtilíneo.

El acceso se realiza por una calle de dimensiones ajustadas (unos cinco metros) y se resuelve con un frente en piedra que acusa la forma de la cubierta a dos aguas, con hornacina superior y remate de una espadaña con hueco para dos campanas, construido en ladrillo visto. En el frontal de la cabecera existe un retablo, formado por tres calles: en la central aparece San Bartolomé y en los laterales, San José y la Candelaria. Una arquitectura de columnas y arcos en colores dorados entre la cual se insertan las imágenes. El exterior del edificio está realizado con cuarcita del lugar con refuerzos de ladrillo en la forma de los arcos de entrada.

Poblaciones de gran sencillez en su estructura urbana y sus edificios que se integran en el entorno natural próximo de gran belleza.