Rafa era parte de la historia y la vida de esta ciudad, escribe Diego Peris/ C. Manzano

Rafa era parte de la historia y la vida de esta ciudad, escribe Diego Peris/ C. Manzano

Rafael Romero Cárdenas

Diego Peris Ciudad Real

Durante años compartí con Rafael Romero la tertulia de la Rebotica. Ideas distintas que se contrastaban educada y amablemente presentando cada uno nuestras propuestas. Planteamientos políticos o culturales diferentes que enriquecían unos minutos de conversación amable.

Pero lo más importante de ese encuentro era que, finalmente, tomábamos un vino juntos y seguíamos arreglando el mundo durante media hora. Capacidad de respeto, de diálogo y de encuentro en estos tiempos de crispación que se agradecen de forma especial. Capacidad de encontrar las razones del encuentro y la concordia.

El hombre afable

Rafa era una persona que te recibía con la amabilidad y la alegría de quien tiene el respeto por norma (Respetar es mirar al otro con interés). La paz y la calma como forma de vida que está dispuesto a compartir con los demás. Su forma correcta de expresar sus opiniones, de defender sus propuestas de tratar de convencer a los demás de sus ideas y aportaciones. Personas que trasmiten la calma de su forma de vivir y de plantearse su actividad cotidiana. Su casa de madera traída desde Polonia era lugar de reuniones, de encuentros amables que ofrecía de forma abierta y generosa.

El contador de historias.

Capaz de novelar la realidad más sencilla para convertirla en la historia más sugerente para hacerla atractiva y próxima. Enamorado de sus publicaciones que elaboraba detalladamente, revisando sus detalles, encontrando la originalidad de sus propuestas y referencias. Su novela, después sus novelas, eran sólo un pretexto para contar aquellas referencias de las que guardaba recortes de prensa, documentos singulares como tesoros que eran parte de su vida y de su actividad. Un contador sugerente y atractivo que recordaba la anécdota peculiar de cada encuentro, de cada circunstancia, de cada momento de la vida.

Enamorado de su ciudad y de sus costumbres y tradiciones.

Conocedor de la arquitectura, de la construcción y del trabajo de rehabilitación y conservación.

Conocedor de las costumbres y tradiciones populares, del folklore como raíz de la gente y vínculo de comunidad y sociedad.

Trabajador por mantener esta realidad desde los colectivos que desarrollaban una actividad importante en el folklore investigando sobre sus raíces, descubriendo nuevas propuestas, estableciendo relaciones internacionales.

Persona que, en esa afabilidad, en esa conservación de la memoria era elemento esencial de la ciudad. Porque las ciudades se construyen con edificios y calles, pero sobre todo con sus gentes que, de forma afable, de forma generosa, conservando su historia, tejen la realidad cotidiana que se hace más dura con ciertas ausencias. Rafa era parte de la historia y la vida de esta ciudad.