Villanueva de San Carlos/Lanza

Villanueva de San Carlos/Lanza

Villanueva de San Carlos. La Alameda y Belvís

Villanueva de San Carlos es un municipio con 109 Kilómetros cuadrados de superficie y 308 habitantes lo cual representa una baja densidad de 2,97 habitantes /km2. Tiene dos pedanías Belvís y la Alameda. Situado al sur de la provincia, entre la sierra de Calatrava y la de Puertollano recorrido en parte de su término por el rio Ojailén.

Villanueva de San Carlos es un municipio con 109 Kilómetros cuadrados de superficie y 308 habitantes lo cual representa una baja densidad de 2,97 habitantes /km2. Tiene dos pedanías Belvís y la Alameda. Situado al sur de la provincia, entre la sierra de Calatrava y la de Puertollano recorrido en parte de su término por el rio Ojailén. La carretera que une Puertollano con Calzada de Calatrava forma una V hacia el sur dejando en su vértice a Villanueva de san Carlos y las aldeas de Belvís y la Alameda.

Es una de las poblaciones que se crean en tiempos de Carlos III en la zona de sierra Morena, separándola de la Calzada de la que era aldea. Hervás decía que su iglesia, dedicada a san Antonio de Padua, fue construida en 1832 por don José Solís, pero con tan mala construcción que fue preciso hundir su cielo raso al poco tiempo. Un territorio con ocupaciones en épocas anteriores como lo demuestra la necrópolis de la Solana, conjunto de enterramientos de la edad de bronce.

En Villanueva de San Carlos se instaló una pequeña comunidad de campesinos, que recibió a cambio de la cesión del dominio útil una importante porción de tierras. Pero en 1841 la administración liberal las vendió en la desamortización y el nuevo propietario y sus herederos intentaron el desahucio de los campesinos asentados allí por los ilustrados, lo que supuso el inicio de un proceso de lucha campesina, que se llevó a cabo principalmente en los tribunales y cuya sentencia definitiva a favor del pueblo no llegó tras recorrer todas las instancias posibles hasta 1908. Un proceso interesante analizado por el historiador Ángel Ramón del Valle.

 

La estructura urbana del municipio

Una estructura urbana ortogonal que pone de manifiesto sus orígenes con un trazado ilustrado, hoy en día apenas reconocible salvo por el nombre de sus calles y el trazado general rectilíneo de su viario principal. En el centro, la plaza de san Antonio de Padua con la iglesia como referente del municipio. Y en dirección Este-Oeste viarios que recorren los 450 metros de longitud mayor del municipio. Por encima de la plaza de la iglesia la calle Carlos III que recorre el municipio de uno a otro extremo y debajo la calle toma nombres como José Ortega o Dionisio Guardiola antes y después de la plaza. Manzanas rectangulares alargadas de ciento treinta metros de longitud y treinta de ancho. En su borde sur el camino de la Fuente rompe la forma ortogonal marcando un borde de dos lados inclinados que establece el margen de la población. En su fachada norte las parcelas se prolongan hasta el encuentro con la carretera de Calzada con la máxima dimensión en la calle Cervantes y se reducen en el final en la calle san Isidro. Bordes ocupados por naves de almacenamiento que difuminan la imagen del pueblo en sus límites. Una trama que recuerda sus orígenes y las transformaciones posteriores que amplían la población en sus bordes.

La iglesia tiene acceso por su frente en el lado corto de su planta con un pórtico moderno situado delante y un segundo acceso en su lateral

El espacio central de la población lo ocupa la iglesia de planta rectangular construida con piedra volcánica oscura, del entorno, encintados de ladrillo con bandas horizontales y refuerzos en esquina y planos interiores también de ladrillo. Una cubierta a cuatro aguas y una espadaña en su parte final conforman su volumen exterior. La iglesia tiene acceso por su frente en el lado corto de su planta con un pórtico moderno situado delante y un segundo acceso en su lateral.

La plaza donde se ubica se levanta ligeramente del entorno que tiene sus calles transversales con ligera pendiente. La diferencia de niveles entre este frente y la calle posterior obliga al acceso por un conjunto de escalones en el frente del templo. Los naranjos en uno de los lados de la plaza y las cigüeñas en la espadaña dan testimonio de la vida presente en la población. En una posición cercana, el edificio municipal. Dos pequeños anejos como Belvis y La Alameda completan su estructura administrativa.

Belvis

Belvis tenía en 1184 un núcleo de población con el nombre de Borgafemel que posteriormente se cambiará por el de Belvis.  Su nombre de interpreta como vista bella y era encomienda de la Orden de Calatrava que Enrique de Villena dio perpetuamente al prior y convento de Calatrava en marzo de 1406. Inicialmente era una dehesa y, poco a poco, se construyen casas en quintos de la zona: Fonsalba, Casares, La Nava, Huertas, Cerro Pelado y Alameda. Y lentamente, junto a la casa de la encomienda, se fueron levantando casas de los labradores que trabajaban las tierras del convento. A mediados del siglo pasado Belvis tenía una población en torno a los 250 habitantes que por diferentes razones han ido disminuyendo hasta llegar a una población en torno a los 100 habitantes.

La iglesia de volumen rectangular tiene una espadaña que arranca desde el suelo y se levanta por encima del conjunto con sus huecos superiores. Todo el exterior enfoscado y pintado en color blanco tiene en su frente una cruz de Calatrava. Un volumen sencillo que, en esta forma tratada exteriormente con esta sobriedad y un color blanco uniforme, tiene un atractivo especial. Un proyecto del arquitecto Luis Cubillo de Arteaga. A lo lejos, en el horizonte, en su posición elevada se hace visible el castillo de Calatrava la Nueva. En 1902 y en memoria de la restauración de la iglesia de Alamedas para dar culto y extender la devoción a nuestra señora del Triunfo, conocida como de las Candelas, se creó e instituyó una cofradía en Belvís bajo el título de nuestra señora de las Candelas.

La Alameda

La Alameda pertenece a la dehesa de Belvis. “Lo templado y saludable del sitio hizo que don Francisco Barreda, prior administrador del convento, construyese junto a la dicha ermita una casa de campo o quinta de recreo para los religiosos. Era esta espaciosa, con grandes y cómodas habitaciones y su bodega para el recogido del fruto de una viña de 40.000 vides con olivas y cercada, que comunicaba con la citada casa; toda esta hacienda estaba a cargo de un conventual, que hacía oficio de mayordomo”.

Previénese siempre un gran convite, no solamente del yermo en que están, sino lo fuera en cualquier ciudad, solicitando todos agasajar a su Prelado, para ostentar en el gusto exterior la obediencia interior y amor que le tienen; para este día suele haber toros en el patio u otros entretenimientos dentro de los límites de la modestia…

Hervás describe la asistencia de los religiosos durante ciertas semanas del año comentando cómo durante su estancia se les atiende de forma generosa a ellos, a los criados y huéspedes. Y termina diciendo: “Previénese siempre un gran convite, no solamente del yermo en que están, sino lo fuera en cualquier ciudad, solicitando todos agasajar a su Prelado, para ostentar en el gusto exterior la obediencia interior y amor que le tienen; para este día suele haber toros en el patio u otros entretenimientos dentro de los límites de la modestia…” Un gran edificio con dos plantas y varios patios a lo largo de los cuales se reparten las estancias. En cuanto al material utilizado es de aparejo toledano decía Hervás.  La rehabilitación para nuevos usos ha cambiado este aspecto que mantiene el atractivo del entorno y su paisaje.

En la aldea de la Alameda está la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria, una obra barroca que ha sufrido bastantes modificaciones desde su puesta en pie. Una iglesia de reducidas dimensiones de planta rectangular construida también con piedra volcánica e hiladas de ladrillo. La espadaña corona el plano principal de acceso sobresaliendo por la cubierta a dos aguas. Las restauraciones del edificio anejo se realizan con el cuidado y la separación de materiales que recomiendan los manuales de la buena actuación.

Un municipio como Villanueva de san Carlos y sus dos anejos que ocupan ese territorio entre Puertollano y Calzada de Calatrava, en la proximidad del castillo de Calatrava la Vieja. Los rótulos del plan E que se mantienen en pie recuerdan las mejoras de la piscina de Belvis o los del convenio Junta- Diputación de las mejoras de la red de agua potable. Paisajes de pequeños municipios que requieren atenciones cuidadas para garantizar la calidad de vida de sus habitantes.