Arquitectura y ciudad. Sebastián Rebollar (II)

Edificio de la Diputación Provincial

Edificio de la Diputación Provincial

Si la arquitectura de Rebollar se define con la consideración de su ubicación urbana como elemento esencial, en la plaza del Pilar, sus construcciones, no sólo tienen en cuenta el espacio urbano, sino que lo definen y configuran. Los tres edificios que proyecta a finales del siglo XIX y principios del siglo XX van a conformar la realidad urbana de este espacio que define una nueva centralidad urbana. En el plano de Sofi de 1925 aparecen los tres edificios configurando el espacio de la plaza del Pilar en dos de sus lados

  1. Palacete de Barrenengoa

Un proyecto promovido por don Dámaso Barrenengoa y Bardenas, político e industrial nacido en Orduña (Vizcaya) en 1828, que se instala en Ciudad Real donde vivirá hasta su muerte en 1856. Inició su actividad en un establecimiento de ultramarinos y coloniales y posteriormente su fábrica de chocolates y tostadero de café. Un empresario con el que Rebollar mantiene una relación en diferentes proyectos, desde la Academia, su vivienda y finalmente el panteón familiar.

El edificio de dos plantas y cubierta con buhardillas está construido con fábrica de ladrillo visto y elementos de piedra caliza. Su interior fue decorado por el pintor Ángel Andrade. El alzado del edificio a la plaza del Pilar tiene un equilibrio y proporciones especialmente atractivo. Un cuerpo central con cinco huecos en plantas baja y primera con buhardillas en la cubierta se remata lateralmente con una pequeña decoración de dos columnas en planta primera que abren el camino a los cambios laterales. En su lateral izquierdo la prolongación del edificio se resuelve con la solución de una forma circular que tiene un remate de cúpula en la cubierta. En el lado derecho el giro mucho menor continúa de alguna manera el ritmo de huecos del cuerpo central. La simetría central se rompe con la presencia del cuerpo del lateral izquierdo que le da al edificio una dinámica singular.

Las proporciones totales del edificio con una longitud doble de su altura conforman uno de los proyectos de Rebollar más atractivos en los que se produce una combinación de elementos clásicos con un nuevo lenguaje. Una propuesta residencial de especial interés por su solución constructiva, el diseño formal de la fachada y la conformación de la imagen de uno de los lados del nuevo espacio urbano que se configura en la plaza del Pilar.

Alzado de la fachada del antiguo Banco de España

Alzado de la fachada del antiguo Banco de España

  1. Banco de España

El edificio se levanta sobre un solar adquirido en 1903 a Juan Acedo Rico Medrano, conde de la Cañada, por 44.500 pesetas. La primera piedra del edificio se colocó el 15 de agosto de 1903 dando por oficialmente inaugurada la obra en febrero de 1905. El 30 de agosto de 1904 se daban por terminadas las obras. Sin embargo, en noviembre el Consejo plantea una serie de reparaciones necesarias en la obra realizada. En abril de 1905 se siguen requiriendo algunas reparaciones y el 5 de julio de 1905 José de Astiz, arquitecto del Banco de España recibía la obra.

El proyecto tiene un programa definido por el Banco de España que incluye una planta baja con el patio de operaciones y las dependencias de actividades económicas y dos plantas con la vivienda del director y el cajero en una de ellas y las de los conserjes en la planta segunda. La planta primera tiene dos viviendas: una para el director y otra para el cajero. Las dos viviendas tienen salón comedor, cocina, cuatro o tres dormitorios, baño, aseo y zona de lavadero. Un programa usual, en esa época, en edificios oficiales, en los que las viviendas de los empleados se integraban en el edificio como reconocimiento a su trabajo y como garantía de seguridad y vigilancia de estos.

Banco de España

Banco de España

La planta se resuelve en este caso con un planteamiento frecuente en estas instalaciones en las que un espacio central (patio de operaciones) deja en su perímetro los espacios de atención al público. En los alzados, su voluntad de significar el edificio como institución del poder económico le lleva a utilizar un lenguaje historicista con un conjunto de columnas de piedra sobre el fondo del ladrillo y decoraciones de los huecos.

Una simetría del conjunto respecto de su eje central marcada por las columnas que enmarcan la entrada principal en la doble altura y los remates finales nuevamente enmarcados con columnas verticales de doble altura rematadas con arco de piedra en su parte superior. El juego de alturas de las plantas baja y primera y de la planta superior permite crear una doble cornisa, la de la propia planta con huecos de menores dimensiones y la cornisa superior con los remates ornamentales que siguen el ritmo de las plantas inferiores.

La construcción utiliza las columnas de fundición en su espacio central y elementos de hormigón armado en las zonas de las cajas de seguridad que generarán diferentes problemas para la recepción de las obras. Y junto a ello, instalaciones de calefacción que se ubican en el lateral derecho con la gran chimenea exenta de ladrillo. Pero, sobre todo, una voluntad de representación del poder económico de la institución que se resuelve con el recurso a un lenguaje historicista que, en el uso de materiales nobles como el ladrillo aplantillado y la piedra caliza, han permitido la conservación del edificio. Un referente singular en el conjunto de la plaza del Pilar donde conviven los poderes económicos, social y religioso.

 

Plano de la fachada del Circulo de la Unión

Plano de la fachada del Circulo de la Unión

Gran Círculo de la Unión

Situado en el solar comprendido entre las calles Ramón y Cajal y Hernán Pérez del Pulgar. Edificio de dos plantas realizado en ladrillo visto y decoraciones de piedra caliza. El edificio tenía su fachada principal a la plaza del Pilar donde tenía una terraza rodeada de una verja de hierro. Tenía también entrada por la calle Ramón y Cajal (antes Mejora) y Hernán Pérez del Pulgar (Jaspe)

Un espacio ciudadano de especial actividad. El Gran Circulo la Unión fue lugar de reunión política, como lo demuestra la fotografía de su terraza, publicada en la revista “Vida Manchega” el 20 de febrero de 1913, en el momento de constituirse la Juventud Conservadora de Ciudad Real. La institución tenía un Reglamento publicado en 1885 lo cual indica que ya estaba funcionando en ese momento y que posteriormente será cuando logre disponer de su edificio de la plaza del Pilar.

Círculo de la Unión

Círculo de la Unión

Una construcción de gran sencillez con dos plantas cuyo frente se abre hacia la plaza delantera con una zona exterior que sobresale de la fachada con una estructura metálica protegida por una verja. La voluntad de ornamentación se reduce a pequeños detalles como los dos frontones triangulares de los extremos y el pequeño remate semicircular superior con el nombre de la institución.

Tres proyectos separados entre sí 12 años que son una buena muestra del eclecticismo presente en la obra de Rebollar. Tres encargos del poder económico local, del Banco de España y de la sociedad civil del momento. Y respuestas que se unen por el uso de materiales similares: la piedra caliza y el ladrillo visto aplantillado. Y junto a ello la divergencia de usos formales como respuesta a cada propuesta funcional. Junto a estas variaciones de estilo y formas, una voluntad de configurar la ciudad, de construir un espacio urbano que, en el caso de la plaza del Pilar, alberga poderes diferentes: económico público, el económico privado, el social y finalmente se incorporará el poder religioso con la presencia del edificio de los Jesuitas en otra de sus fachadas.