Ciudad Real fue fundada por el rey Alfonso X el Sabio en 1255 sobre un pequeño núcleo, el Pozuelo de Don Gil, atravesado por el nuevo trazado de la ruta de Toledo a Córdoba. Al fundar Alfonso X la entonces Villa Real, fue el mismo rey, según las crónicas de los Reyes de Castilla, quien ordenó las calles y señaló por donde debía construirse la muralla, y mandó hacer la Puerta de Toledo.
La desaparecida muralla de Ciudad Real tenía forma ovalada, levantándose la misma con piedra y tapial y con un grosor de algo más de dos metros y una longitud de 5.452 varas castellanas o 16.356 pies de 16 dedos, equivalentes a unos 4.500 metros de longitud, ocupando lo que prácticamente ahora conocemos como ronda.
En la muralla se construyeron 130 torres de planta rectangular, destacando la Torre del Cubo, que se encontraba en el lienzo de muralla entre las puertas de Ciruela y Alarcos y que tenía forma redonda, por ese motivo era conocida como “el cubo”. Actualmente solo se conserva un lienzo de algo más de 40 metros de longitud junto a la Ronda de la Mata.
La muralla se levantó lentamente, posiblemente por no disponerse del dinero necesario para su edificación, ya que, en 1297, cuarenta años después de la fundación de Villa Real, aún se seguía trabajando en la muralla, ya que existió una carta de pago en el archivo municipal a Alfonso Pérez de ocho mil maravedises por labrar ciertas torres y murallas de la ciudad. (De este documento tenemos noticias por don Emilio Bernabéu y Novalbos, quien transcribió y publicó en 1952, un inventario del archivo del municipal de 1595).
Para comunicar el interior de la ciudad con el exterior, a lo largo de los siglos se llegaron a construir hasta ocho puertas: Toledo, Calatrava, La Mata, Granada, Ciruela, Alarcos, Santa María y del Carmen.
La puerta de Toledo es la única puerta que se conserva y cuyo nombre lo recibe por ser la puerta que daba salida al camino que lleva hacia la ciudad imperial. Mandada construir en el siglo XIII por Alfonso X el Sabio, fue declarada monumento nacional en 1915 y estuvo a punto de ser destruida; ya que a finales del siglo XIX el Ministerio de Hacienda saco a subasta la piedra de la antigua muralla de Ciudad Real, entre las que se encontraba la de la Puerta de Toledo, y gracias a las gestiones de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos se logró paralizar su venta.
Situada al nordeste de la ciudad se encontraba la Puerta de Calatrava, que se construyó sobre el camino histórico de Toledo a Córdoba que pasaba por Calatrava la Vieja. La única descripción de esta puerta la encontramos en el manuscrito del siglo XVII de José Diaz Jurado “Singular Idea del Sabio Rey Don Alonso, Dibujada en la Fundación de Ciudad Real”, donde dice que se abría en “una anchurosa torre, que la contenía, tan capaz, que para apartarse della se habían de pasar en un espacioso tránsito, dos proporcionadas puertas, o en una puerta dilatada, dos tránsitos divididos; hoy cerradas aquellas, nos franquea y abre paso a otra que se abrió, contigua a la misma torre”. La demolición de esta puerta se produciría en 1868.
La Puerta de la Mata se abría al este de la población y según Luis Delgado Merchán, en un artículo publicado en el periódico “Don Quijote de la Mancha” en 1902, este nombre lo recibiría por: “referirse a algún campo ó terreno sembrado de zarzas, arbustos ó plantas formando una espesura, que es la acepción en que suele tomarse la palabra”, que se encontraba cercano a la misma. Según Díaz Jurado en su historia manuscrita del siglo XVII ya citada, esta puerta “mira recto al Sol quando sale…; es de las más principales, guarnecíanla dos torres, y en su mediación, a lo exterior de la Ciudad, está el escudo de las Reales Armas, de Nuestros Católicos Reyes; y a lo interior, por encima del Arco de la puerta, se veía ser Altar, con varios colores, donde (dicen) se oia y celebraban el Sacrificio Santo de la Misa”. La puerta desapareció en el siglo XIX.
Después de la Puerta de la Mata se encontraba la Puerta de Granada, que recibía el nombre por ser donde comenzaba el camino Real de Granada desde nuestra ciudad. No contamos con ninguna descripción de la misma, y tan solo sabemos por José María Quadrado en su obra de “Recuerdos y Bellezas de España” Castilla La Nueva del año 1835, que estaba flanqueada por dos torreones. La desaparición de esta puerta también se produciría en el siglo XIX.
Al sur de la ciudad se abrió en la muralla la llamada Puerta de Ciruela que recibía su nombre por ser el camino que conducía a la aldea de Ciruela. Según un artículo publicado en 1862 en la Revista “El Museo Universal”, (Año VI, Nº 26, Madrid 29 de junio de 1862, página 207), a mediados del siglo XIX era “un arco de medio punto de pobre aspecto y mezquinas proporciones, que casi ya derruido y mutilado por los años, debió de ser en otros tiempos una de las puertas primitivas de la ciudad antigua. Sin uso desde tiempo casi inmemorial y tapiado, ni el municipio ni la hacienda pensaban en su reparación”.
Con la llegada del ferrocarril a nuestra ciudad en 1861, y la construcción de la estación de ferrocarril de la Compañía de Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (M.Z.A.), junto a la Puerta de Ciruela, se derriba la vieja puerta y se levanta en su lugar una nueva por el arquitecto provincial don Cirilo Vara y Soria, en el año anteriormente reseñado cuya descripción no la aporta la revista anteriormente citada “se compone de dos torreones separados entre sí por una cortina o muro, el cual, terminado por ménsulas y almenas sostenidas por arquitos de medio punto, abre el ancho y único arco gótico de bizantinas reminiscencias, que constituye la puerta flanqueada por los dos macizos y elevados torreones coronados también en sus cuatro frentes de ménsulas y almenas. Cada uno de estos dos torreones, tiene practicadas en sus dos caras principales y a diferente altura dos angostas ventanas como para dar luz a lo interior: entre las ménsulas y debajo de cada una de las almenas, tiene simulado otro orden de pequeñas troneras como si pretendiese aumentar los medios de defensa. Arranca el arco sobre impostas entalladas de rudo follaje y en sus enjutas dos medallones por ambos haces con un león y un castillo en el centro. La fábrica es de mampostería desconcertada con aristones de sillarejos de mayor y menor. El ancho total de la puerta, incluso los torreones, es de diez metros por once de altura contados hasta las cúspides de las pirámides en que terminan las almenas: el ancho es de 4 metros 20 centímetros y su alto hasta el vértice de 60. Los torreones son de base cuadrada.
Después de construida la puerta, como complemento de la misma, se reconstruyó uno de los antiguos muros laterales y se coronó de almenas en una longitud de 16 metros, operación que se verificó en el otro lado para que hiciese completo juego, presentando hoy todo este conjunto muy agradable aspecto.”
La Puerta de Alarcos fue otra puerta histórica desde los inicios de la ciudad, que recibió el nombre de Alarcos o Sevilla, por ser la puerta por donde se conducía hasta la histórica ciudad de Alarcos camino de Sevilla. Diaz jurado dice de ella “tiene por objeto al occidente; manifiesta también las Armas Reales y en su defensa y en defensa, quatro soberbias guardas en un quaternión de torreones los dos puestos a cierta distancia de la puerta y observando el orden de la línea circular de sus compañeros; los otros, manifestando su valentía se adelantan y dividen proporcionalmente a ser centinelas tan vigilantes como permanentes, formando en la vistosa murallas que los encierra un quadrángulo, tan capaz que no se desdeñaría la ciudad más afamada de disfrutarle”. La puerta fue derribada en 1902, salvándose de su destrucción un antiguo escudo que en la actualidad se conserva en el Museo del Quijote.
Situada al noroeste de la ciudad se encontraba la Puerta de Santa María, que recibía este nombre por ser por ser la puerta por la cual las personas salían de la ciudad o accedían a ella, provenientes del heredamiento de Santa María del Guadiana. Este heredamiento se encuentra en la carretera de Ciudad Real a Porzuna, CM 412, Km 17, pasando el puente sobre el Guadiana y lindando con el término municipal de Picón, a él la población de Ciudad Real peregrinaba en la edad media en romería cada 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María. No tenemos ninguna descripción de esta puerta, y fue mandada demoler en 1869.
Por último, la Puerta del Carmen se abrió en la muralla de Ciudad Real durante la segunda década del siglo XVII, entre la Puerta de Santa María y la de Toledo, con el objeto de dar acceso al desaparecido Monasterio de los Carmelitas, que se levantó a extramuros de la ciudad, construyéndose su iglesia en 1619. La Puerta del Carmen era un sencillo pero esbelto arco rebajado, el cual estaba apoyado en dos pilares o puntos fijos, teniendo también vistosos adornos geométricos. La Puerta fue demolida en 1912 al ser declarada en estado ruinoso.
