Francisco de Aguilera y Egea nació en Ciudad Real el 21 de diciembre de 1857 en una modesta casa de la calle de la Libertad. Hijo de Domingo de Aguilera y de Mendoza, y Matilde Egea Salcedo, nacida en Totana (Murcia), fue bautizado en la Parroquia de San Pedro por el teniente cura don José Carrión, siendo padrino de pila el capitán retirado don Pedro Oliva. Su juventud la pasó en su ciudad natal, residiendo en la vivienda familiar de la calle Toledo número 48. A los diez años, el 2 de septiembre de 1868, ingresó en el Instituto provincial, encauzándole posteriormente su padre a la carrera de las armas, considerada una excelente vía de promoción social.
Casa donde nació el General Aguilera en la calle Libertad / Lanza
El 20 de diciembre de 1873, Aguilera, al filo de cumplir dieciséis años, solicitó ingresar en la Academia de Castilla la Nueva, ubicada en el Palacete de la Moncloa, a la que, tras superar el preceptivo concurso-oposición, se incorporó el 29 de enero de 1874. Su primer destino fue el Regimiento de Infantería de Albuera núm. 26, como caballero cadete. En marzo pasó a la Academia de Cadetes de nueva creación. En ella permaneció hasta finales de agosto que fue promovido al empleo de alférez de Infantería con destino al Batallón Reserva Provisional de Castilla la Vieja. El 6 de noviembre del mismo año se incorporó al Batallón Reserva núm. 1, en la provincia de Cuenca, en estado de guerra por las luchas con los carlistas. Con diecisiete años comenzaba su carrera militar en el campo de batalla, y con diecinueve años ya era comandante.
A partir de la tercera guerra carlista participó en todas las guerras coloniales en las que se vio involucrada España, tanto en Cuba (1868-1878 y 1895-1898) como en Marruecos (1909-1927), consiguiendo ascender hasta general de brigada en 1906, tres años después a general de división y en 1913 a teniente general, empleo en el que, al pasar a la reserva, tenía el número uno del escalafón. Fue condecorado con algunas de las más importantes condecoraciones militares, como la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, Orden del Mérito Militar designada para premiar servicios de guerra, Orden Militar de María Cristina, Real y distinguida Orden de Carlos III, Orden de la Corona de Bélgica y Orden de Cristo de Portugal.
El 20 de abril de 1917 fue nombrado ministro de la Guerra en el gobierno presidido por el liberal Manuel García Prieto. Pero en menos de dos meses había presentado la dimisión, al sentirse desautorizado por Alfonso XIII cuando decidió actuar con energía contra las Juntas Militares de Defensa. Al dimitir de ministro volvió a Ciudad Real para apoyar a uno de sus mejores amigos, Francisco Rivas Moreno, en las elecciones de 1918, candidato del Partido Regionalista Manchego.
El 21 de septiembre de 1918, fue nombrado capitán general de la Primera Región, hasta el 8 de junio de 1921, que pasó a ocupar la presidencia del Consejo Supremo de Guerra y Marina, máximo órgano de la justicia militar. Fue opositor contra el régimen de Primo de Rivera, siendo obligado a dimitir de su cargo. Por Real decreto de 3 de marzo de 1924, el rey aceptaba su dimisión “fundada en el mal estado de su salud”, aunque todos sabían que se trataba de una mera excusa, retirándose a sus propiedades de La Mancha, a la finca de Los Cerrillos, en Argamasilla de Alba.
En su continua oposición a la dictadura de Primo de Rivera, el 24 de junio de 1926 protagonizó la primera gran sublevación contra la dictadura, conocida como la Sanjuanada. Esta fracasó y fue condenado a seis meses y un día de prisión, se le impuso una multa de 200.000 pesetas, se le pasó a la situación de reserva y le embargaron todos sus bienes. Internado en el Castillo de Santa Catalina de Cádiz, Primo de Rivera le puso en libertad al cabo de un mes y le autorizó a fijar su residencia en Ciudad Real, donde permaneció hasta la proclamación de la República.
El 2 de mayo de 1931, Niceto Alcalá Zamora decretó su ascenso a capitán general “atendidos los eminentes servicios prestados a la causa de la libertad”, y le nombró presidente del Consejo de Administración de la Caja de Huérfanos de Guerra. Tras su toma de posesión el 11 de mayo, falleció en Madrid a los pocos días, con setenta y tres años, el 19 de mayo. Su cuerpo fue despedido en la capital por las más altas autoridades civiles y militares del país y trasladado a Ciudad Real.
Sus restos mortales llegaron a nuestra ciudad el 20 de mayo a las 20:30 siendo recibido en la Puerta de Toledo y trasladados al ayuntamiento donde se instaló la capilla ardiente y por donde desfilaron miles de ciudarrealeños, siendo acompañados al día siguiente hasta el cementerio de nuestra ciudad por las autoridades civiles, militares y religiosas de la época donde recibió sepultura.
Ciudad Real le tributó varios reconocimientos en vida, fue nombrado Hijo Predilecto y el 20 de octubre de 1910, el Ayuntamiento capitalino decidió ponerle el nombre de General Aguilera a la antigua calle Arcos, en honor de este ilustre ciudarrealeño.
