Manuel Cruz es el presidente del Senado/Lanza

Manuel Cruz es el presidente del Senado/Lanza

El presidente del Senado y la intención de las palabras

Al nuevo presidente del Senado, Manuel Cruz, le han crecido los enanos en forma de entrevista en ”El país”, un diario siempre “cercano” a él como filósofo y escritor. Ha sido en menos de 24 horas antes de las votaciones de este domingo, pero el rebufo de la polémica va a durar sin que el protagonista lo pretendiese. Nada más equivocado que hacer mudanza en tiempo de tormenta electoral.

Me atrevería incluso a relatar el proceso de la entrevista, por obvio. No parece que el que fuese presidente de la Asociación de Federalistas de Catalunya y ahora presidente de la cuarta institución española tenga un nivel de ingenuidad que le haga pensar que el mundo de la filosofía en el que andaba y andará es una nube aislada de la realidad. Muy contrario. Es más fácil creer que no supo decir no a la petición de entrevista y que calculó mal el momento de hacerla. Todo lo demás es un desatino desde el punto de vista periodístico, profesional y político.

No es un tema menor calzar en plena campaña electoral un titular como el que el diario decidió para abrir la entrevista con el presidente del Senado, en el que se sugiere que la absolución de los imputados en el proces catalán reequilibraría políticamente la situación a nivel catalán y español. En pocas palabras, él utilizaba la posibilidad de ese escenario condicional, entre otros, y “El País” lo ha traducido en una opción recomendable.

Leyendo la entrevista se ve que pudo ser extensa, pero se ha ido quitando lo aparentemente supérfluo en el discurso extenso de Manuel Cruz hasta dejar poco más de un folio. El propio diario ha salido para explicar que fue un error de interpretación. Tal vez también habría que hablar de la decisión del diario sobre la oportunidad de la entrevista y la elección de la persona encargada de hacerla. Pero ambas cosas son la responsabilidad del medio, como bien sabemos, y su libertad para acertar o equivocarse en este contexto de titulares muertos de risa o viejos a una sola hora de emitirlos.

No son sutilezas

Manuel Cruz, el flamante presidente del Senado, ha sido el impulsor del movimiento federalista en Catalunya, muy fuerte y posicionado frente a los movimientos secesionistas. Pero tampoco él ha tenido en cuenta que su frase en esa misma entrevista de que “el enemigo del independentismo es el federalismo” no se puede solventar con un titular, porque lo es y sonoro y una tentación para el periodista. Pero el lenguaje interno de la reflexión política o filosófica, para entendernos, corre el riesgo de la simplificación.

La reflexión es el contexto de la frase, pero, aislada, la frase sin conocer su contexto adquiere un significado muy diferente. Como sabemos, hay nacionalistas que también apuestan por un federalismo que rija el gobierno de España y la consolide, sin que eso signifique la segregación territorial. Costará tiempo y voluntad darle la vuelta a la idea instalada de que todo deseo de identidad busca la independencia de manera inexcusable, el “sine qua non”. Y cuanto más larga sea esa tarea más difícil será encontrar ese reequilibrio del que habla Manuel Cruz.

Lo evidente es que desde la moción de censura que expulsó por corrupto al gobierno del Partido Popular, el Senado ha dejado de ser la cámara funeraria de políticos en excedencia empezado a convertirse en una clave no solo numérica, los votos, sino también como escenario que dé respuestas a la crisis institucional española que venimos llamando crisis territorial, y que probablemente lo es en ambos sentidos.

Mal planteada

Un error añadido de esa entrevista -por quien corresponda- con el presidente del Senado es simplificar la pregunta del papel del Senado en dicha crisis con la respuesta de que la Cámara debe recuperar la coordinación de sus comisiones temáticas, como la de Comunidades Autónomas o financiación. Cuesta creer que esa haya sido la única respuesta del nuevo presidente, lo que viene a incidir en la idea de que la entrevista está mal planteada por una de las dos partes: mal resuelta o mal aceptada.

No es extraño escuchar frases sueltas de profundos intelectuales. No son citas: en su mente funcionan como puntos de apoyo para reflexiones más extensas. Pero escritas sobre el papel o en los medios audiovisuales, esas frases sin contexto parecen petardazos. Siempre encontrarán interesados en darles eco, sea o no campaña electoral, porque aún no está claro el papel que unos y otros deben desempeñar en un país lleno de maremotos políticos y muebles náufragos.

Esta historia de un error no es ajena a ese tiempo de espera.

 

Aurelio Romero serrano (Ciudad Real, 1951) es periodista y escritor.