De puerta de la ciudad a ornato de rotonda

Fotografia de Loty de la Puerta de Toledo

Fotografia de Loty de la Puerta de Toledo

La restauración de la Puerta de Toledo y su entorno

La Puerta de Toledo era uno de los pasos que la ciudad amurallada tenía para entrar y salir de su recinto. Jorge Sanchez Lillo ha escrito en diferentes ocasiones la historia del recinto amurallado de la ciudad y sus puertas de acceso y nos ha ilustrado sobre su origen y su valor.
De la Puerta de Toledo hay diferentes imágenes desde finales del siglo XIX hasta la actualidad que dan cuenta del estado en que se encontraba la Puerta en cada momento. En 1891 Rebollar, Luna, Piñera  y Delgado Merchán redactaban un informe para valorar los méritos de este monumento que serviría de base para su declaración como Monumento nacional. La imagen de Laurent es de una excelente calidad y tiene además de parte de los lienzos de muralla una vivienda adosada a la misma todavía en pie. La del catálogo Monumental de la provincia de Ciudad Real de 1917, de Portuondo, tiene los lienzos de muralla laterales íntegros y algún torreón intermedio todavía en pie.
La imagen que publicaba Vida Manchega en su portada  del 10.03.1915 decía: “La Puerta de Toledo declarada recientemente Monumento nacional”. Un hombre sentado junto a la puerta daba la escala del monumento que tenía el rótulo de Arbitrio de carnes en su parte derecha y sobre él un anuncio de las máquinas Singer. La puerta dejaba ver el camino de Toledo flanqueado por los árboles que acotaban el carro que circulaba por el mismo. La fotografía era de G. Plaza y el ejemplar de Vida Manchega costaba 20 céntimos. Una fotografía coloreada con el fondo azul que señalaba el sentido de acceso y salida que la puerta tenía en la ciudad.
La fotografía de Lhoty  tiene los lienzos de muralla laterales más deteriorados al igual que las partes inferior y superior de los elementos laterales de la Puerta.  Se han eliminado las viviendas y todos los elementos accesorios de la misma. La fiebre del saneamiento urbano y de la seguridad llevó a demoliciones de toda la muralla propiciadas por el propio ayuntamiento y la Puerta de Toledo quedó como un elemento aislado y fuera de contexto.
Así ha permanecido a lo largo de los años con restauraciones, consolidaciones diversas y con un entorno cuyo tráfico cada vez más intenso se hace agresivo y va dejando el monumento como una pieza que parece estorbar más que ser un valor de la ciudad. Una pieza que nos recuerda también las vergüenzas de un desaprecio por el patrimonio y la historia de tiempos recientes.
Ahora se ha acometido una restauración que ha abordado también una adecuación del entorno. Una oportunidad para recordar que este elemento era parte de una totalidad más significativa para la ciudad, un edificio declarado monumento y la puerta más importante del recinto amurallado de la ciudad. Pero en lugar de ello se ha rodeado de zonas adoquinadas que dirigen el tráfico por trazados sinuosos y se ha construido un muro circular en su parte delantera que obstaculiza su visión y cambia radicalmente su sentido lineal. La Puerta de Toledo, de monumento histórico ha pasado a ser la decoración de una de las terribles rotondas que nos van invadiendo por toda la ciudad. Botijos, contenedores de aceite, helicópteros y ahora una Puerta de piedra, declarada Monumento Nacional,  ornamentan nuestras excelentes rotondas.