El Estado emprendedor

Portada del libro

Portada del libro "El estado emprendedor" de Mariana Mazzucato (dcha) y foto del Parlamento Europeo

Después de la crisis financiera con los presupuestos públicos congelados, fundamentalmente debido a su papel como salvadores del sector privado, en muchos lugares se escucha la cantinela de más mercado y menos Estado. Todo ello sabiendo que la crisis financiera fue causada por la deuda privada y no por la deuda del sector público. Así comienza el libro “El Estado emprendedor” de Mariana Mazzucato, catedrática de Economía de Innovación y Valores Públicos en la University College de Londres.

Pensando de nuevo en grande

Más bien que seguir debatiendo sobre el tamaño del déficit, es más importante hablar sobre su composición, sobre cómo invertir estratégicamente en áreas clave, como en desarrollo e investigación (R&D), educación y formación de capital humano que incrementa el producto interior bruto en el futuro haciendo que la relación deuda PIB sea menor en el futuro. En economías emergentes como la China se están invirtiendo grandes cantidades en tecnologías verdes con la esperanza de que esas industrias sean más importantes en el futuro.

Los gobiernos deben plantear no las actividades que los particulares ya están realizando sino las cosas que actualmente no se hacen todavía. En nuestra sociedad hay un empeño en hacernos ver un estado perezoso frente a los activos y creadores emprendedores individuales. Pero, en muchos ámbitos, el Estado ha sido el creador de muchos mercados no simplemente su regulador o canal de subvenciones como a algunos les gusta creer.

Es necesario que los Estados sean conscientes de su poder para avanzar en la dirección de los cambios tecnológicos e invertir en esa dirección, creando mercados y no sólo controlándolos. Y para ello hay que abandonar la visión de la evaluación de la inversión pública evaluada en el corto plazo y avanzar en su medida en cuanto es capaz de impulsar nuevas áreas de mercado. Y para ello el Estado debe experimentar e incluso fracasar en algunos de estos intentos.

Toda la revolución tecnológica desde Internet a la revolución verde ha requerido un impulso masivo desde el Estado. Se pone en ocasiones el ejemplo del empresario emprendedor que desde su garaje con su ordenador es capaz de crear una gran empresa como el iPhone. Pero es bueno saber que el iPhone depende de Internet promovido por el proyecto ARPANET desarrollado por la Agencia estatal de Proyectos Avanzados (DARPA) o que el GPS había sido desarrollado por el ejército en su programa MAVSTAR o que la pantalla táctil había sido desarrollada por un profesor de la Universidad pública de Delaware.

Evaluando las políticas públicas

La inversión del gobierno tiene el efecto de estimular la inversión privada y haciendo eso amplia la riqueza nacional cuyos beneficios deben ser para el sector privado y el público. El problema es que el sector privado quiere socializar los riesgos, pero privatizar los beneficios. Si el gobierno gasta grandes cantidades en investigación en áreas de salud mejora la vida de los ciudadanos. Pero probablemente debe invertir menos en la investigación de fármacos que ya lo hacen las industrias farmacéuticas e invertir más en diagnosis, tratamientos quirúrgicos y cambios de modos de vida.

Y en este proceso hay que considerar la presencia del Estado no sólo en los momentos de inversión y riesgo, sino en los momentos de beneficios. Y aquí muchos argumentan que el Estado recupera sus inversiones por los impuestos. Pero la realidad es más complicada y de hecho hay empresas que son verdaderas maestras en la evasión a través de paraísos fiscales, incluso de países europeos. Hay que estudiar de manera rigurosa los mecanismos que permitan al Estado recuperar recursos para invertir en áreas esenciales como la investigación y la innovación.

Un nuevo lenguaje y retórica

Aunque la innovación no es el principal papel del Estado, sin embargo, ilustrar su carácter dinámico y su potencial innovador en la sociedad puede cambiar nuestra concepción de este. En innovación, el Estado no solamente potencia la inversión, sino que debe dinamizarla creando la visión de futuro y las áreas necesarias. Es necesario superar la visión del Estado como enemigo de la empresa que conduce incluso a que los servicios públicos se privaticen o gestionen por empresas externas argumentando su eficiencia. Los servicios públicos aparecen como lugares de negocio de las empresas privadas que ven en ellos un negocio financiado de nuevo por el Estado. El Estado emprendedor en sus diferentes niveles puede y debe ser agente dinámico de la economía, del progreso empresarial y del desarrollo del bienestar de las personas. Y en estos momentos previos a unas elecciones europeas es bueno analizar cual es el modelo de Europa que queremos para los próximos años.

Elecciones europeas

Borrell escribía un artículo titulado Por un relanzamiento europeo en el que exponía las líneas del desarrollo europeo en los próximos años. “Hay pues que definir en qué campos vamos a actuar más conjuntamente, y cómo vamos a tomar las decisiones sobre nuevas iniciativas europeas. Tan importante es lo segundo (instituciones) como lo primero (políticas), si queremos garantizar una adecuada legitimación democrática del proyecto de integración, tras la desafección creada por la crisis del euro y la aceleración de los flujos de inmigrantes a partir de 2015”.

Hablando de seguridad y de políticas de tecnología dice: Una seguridad que depende críticamente de la capacidad tecnológica, en áreas tan sensibles como el 5G, la inteligencia artificial, la biotecnología o la computación cuántica. Hoy, no hay ninguna empresa europea entre las 15 mayores protagonistas de la revolución digital.

Europa debe impulsar la innovación y una política industrial que permita a nuestras empresas competir con las multinacionales americanas y chinas y ello como elemento esencial articulador de esta Europa emprendedora. Europa ha ayudado a muchos países como el nuestro en un avance singular hacia la convergencia en materias como las infraestructuras o los servicios de áreas básicas. Pero sigue pendiente el reto de un impulso real en materia de investigación y desarrollo y en materia de formación personal como recurso esencial de futuro.

Para hacer frente a estos retos externos dice Borrell hay que consolidar la Unión en sus dimensiones monetaria, fiscal y social. Por eso, Europa debe aunar las políticas de cambio climático con las de la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Es imprescindible contar con una Agencia Europea de Asilo fuerte en el marco de una política migratoria comunitaria eficaz. Cuando se han suprimido las fronteras interiores, hay que compartir los costes de gestión de la frontera exterior. Necesitamos una Europa que armonice los visados humanitarios y regule la inmigración económica, en colaboración con los países de origen y tránsito.

Europa se ha convertido en una realidad que mueve importantes recursos económicos, instituciones que tratan de armonizar o controlar a cada uno de los países que integran la Unión y por ello decidir cuales son nuestros representantes, sus ideas sobre su futuro es un compromiso esencial en tiempos en que los individualismos y las ideas retrógradas vuelven a hacerse presentes con fuerza.