Conciliación familiar

Desgraciadamente y en pocos casos tenemos la oportunidad de atender a nuestros hijos como Dios manda. Nuestras ocupaciones laborales, en la mayoría de las ocasiones, son un freno real de la experiencia del cuidado y atención de nuestros hijos. 

Desgraciadamente y en pocos casos tenemos la oportunidad de atender a nuestros hijos como Dios manda. Nuestras ocupaciones laborales, en la mayoría de las ocasiones, son un freno real de la experiencia del cuidado y atención de nuestros hijos. Las consecuencias las estamos viendo todos los días, la sobrecarga en ese cuidado e incluso en la propia educación por parte de los abuelos que muchos padecen ese stress que nunca podrían haber imaginado. La reflexión es la siguiente, qué nos está pasando? Hay veces que no somos capaces de hacernos con situaciones entre comillas límite cuando no estamos acostumbrados a sostener algunos comportamientos de nuestros hijos porque no tenemos ni tan siquiera la suficiente autoridad moral, ni la paciencia necesaria para controlar la situación. Lo más socorrido es utilizar la distracción y el entretenimiento con dispositivos electrónicos porque sí son capaces de tenerlos entretenidos mientras comemos o hacemos actividades determinadas. En ocasiones observamos también que nuestros hijos nos hablan mal, no tienen paciencia, son impulsivos y tienen baja tolerancia al fracaso. La cultura de la inmediatez está presente en ellos cuando nos dicen que se aburren mucho cuando tenemos que ir de vacaciones y no tienen la paciencia necesaria ni la prudencia lógica que quizá nosotros no hemos sido capaces de transmitir. Ciertamente hemos vivido otra película y hablo lógicamente en general. No todos los padres actuamos de esta manera pero a veces se nos han presentado situaciones de este tipo que nos han sorprendido. Cuando nuestros hijos son adolescentes a veces suelen hacer lo que quieren y nos sorprendemos cuando nos mienten y manipulan. La mentira forma parte del repertorio de actuaciones que tarde o temprano descubriremos. Si estamos a tiempo no pasará nada. Pero lo peligroso son las actitudes desdibujadas de muchos de ellos y el mundo que se les presenta. Los cambios son a veces más radicales y cada vez más frecuentes. Por lo tanto, a veces, no nos creemos prácticamente nada y ni miramos. En definitiva, cuántas cosas nos estamos perdiendo de ellos por la sencilla razón de no haber estado presentes en el desarrollo evolutivo y psicológico. Alguien tiene que tomar nota!