Contrastes educativos

Los contrastes siempre son malos, el punto medio es el objetivo, pero siempre es complicado conseguirlo. En el ámbito educativo, estamos acostumbrados a convivir con lo más común. Padres e hijos en perfecta sintonía, la búsqueda del equilibrio educativo y las dosis de paciencia siempre tan necesarios siempre en esa búsqueda de lo normal.

Los contrastes siempre son malos, el punto medio es el objetivo, pero siempre es complicado conseguirlo. En el ámbito educativo, estamos acostumbrados a convivir con lo más común. Padres e hijos en perfecta sintonía, la búsqueda del equilibrio educativo y las dosis de paciencia siempre tan necesarios siempre en esa búsqueda de lo normal. Lo normal  es el establecimiento de unas pautas y estas pautas que sean supervisadas por los padres y educadores que formamos parte de este entramado. A veces, los contrastes a los que he aludido con anterioridad son tremendamente sorprendentes. En la educación de nuestros hijos tan negativo es estar encima de ellos constantemente como todo lo contrario. En los casos de sobreprotección excesiva, la figura del pequeño queda en un segundo plano aunque parece que es partícipe de todo. Las decisiones siempre las toman los padres y se les pregunta siempre a los hijos, dando igual la edad que tengan. Conozco casos de chicos pequeños que, aparentemente toman decisiones, los padres hacen lo que ellos quieren y aquí paz y luego gloria. Los problemas seguro que van a aparecer generando muchas inseguridades y dependencia emocional entre ellos. No les quepa ninguna duda que, en determinadas ocasiones, los problemas que hemos vivido en nuestra infancia y ambiente familiar, si no somos conscientes de ellos, pueden influirnos a la hora de ejercer como padres y educadores. Las decisiones que tomemos podrían ser muy influyentes en el futuro. Por lo tanto, es importante el cuestionarse a veces y pensar que dependiendo del desarrollo intelectual y evolutivo de nuestros hijos tenemos que adaptarnos  a sus circunstancias y admitir que muchas veces también nos equivocamos en la forma y fondo del enfoque que hemos elegido de antemano. En los casos que conocemos que no hay un reconocimiento de tal particularidad es complicado si no reconocemos que nos hemos pasado. El estar abiertos  cambios y  potenciar nuestra capacidad de observación y adaptación es muy conveniente. Estamos en ello!