Educación divino tesoro

En los tiempos que corren, la educación es un valor a la baja, dado que el ser humano ha perdido puntos en comparación consigo mismo. No damos la talla en general, nos comportamos de manera agresiva, somos demasiado competitivos y la supuesta calidad de vida de hace unos años, se ha vuelto del revés, proporcionando más stress y facturas de la hipoteca que seguiremos pagando durante muchos años. 

En los tiempos que corren, la educación es un valor a la baja, dado que el ser humano ha perdido puntos en comparación consigo mismo. No damos la talla en general, nos comportamos de manera agresiva, somos demasiado competitivos y la supuesta calidad de vida de hace unos años, se ha vuelto del revés, proporcionando más stress y facturas de la hipoteca que seguiremos pagando durante muchos años. El nivel de vida ha subido o ha bajado en relación con quien o quienes nos comparemos. Pero lo que si es cierto, es que las desigualdades sociales siguen existiendo, el dinero lo disfrutan unos pocos y los demás somos los que sostenemos el sistema de pensiones a costa de nuestros riñones y a favor de un futuro muy incierto. Pero esto de la educación, una cuestión básica y de cajón, la cuna de nuestra felicidad y de nuestras familias, lo que hemos aprendido durante años en casa y en la escuela, queda en entredicho si somos un poco observadores y miramos a nuestro alrededor. Así es, mucho se podría escribir sobre esto, pero tampoco está de moda. No es un servicio vendible ni mucho menos y sin embargo podría estar al alcance de casi todo el mundo. Nos hemos olvidado pues de lo más esencial, nuestra esencia, nuestra cuna, nuestros orígenes. Y no nos queremos acordar de otras no tan buenas, pero nuestra esencia es nuestra esencia. Les quiero decir que la mayor parte de los problemas psicológicos que muchos seres humanos padecemos, vienen predeterminados por nuestra educación. La que vivimos ahora y practicamos y la que supuestamente aprendimos hace mucho tiempo, en la escuela, en nuestro hogar y hasta en la propia sociedad. Ahora nada de nada, ha pasado a un segundo plano. La cantidad de frustración cuando te das cuenta de lo que estás haciendo produce malestar y problemas a los que tarde o temprano te tendrás que enfrentar en la vida. Por lo tanto, educación bendito tesoro, solo es cuestión de ser un poco observadores, porque también de esta manera, se puede aprender a ser un poco mejor. Veremos si evolucionamos correctamente y aprovechamos el tiempo para mejorar un poquito más.