Efectos de la violencia

El escribir sobre este tema sigue siendo algo fundamental para el reconocimiento y asunción de la realidad que estamos viviendo en nuestra sociedad. Uno de los mitos de la violencia de género es que el maltrato hacia las mujeres no supone un riesgo para los hijos. 

El escribir sobre este tema sigue siendo algo fundamental para el reconocimiento y asunción de la realidad que estamos viviendo en nuestra sociedad. Uno de los mitos de la violencia de género es que el maltrato hacia las mujeres no supone un riesgo para los hijos. Hay una serie de consecuencias comunes tanto de la exposición directa como en la indirecta a la violencia tanto que básicamente, son las mismas. Si bien, lo que varía, es el origen de estas, y por tanto, la intervención y el tratamiento que se ha de llevar a cabo, para que los miembros más vulnerables de la familia puedan  conseguir superar el efecto que tienen sobre el desarrollo de los menores, viviendo en un torno familiar nocivo. La exposición directa se refiere a todo tipo de conductas como son los insultos, menosprecios, gritos, violencia psicológica, agresiones, entre otras. Las indirectas se refieren a la percepción de los menores cuando esa violencia es más subjetiva o se percibe como amenazante por las personas que están alrededor del foco de stress. Las consecuencias físicas para los hijos, además son emocionales, retraso en la formación de una personalidad equilibrada, adquisición de problemas psicológicos y problemas de autoestima. Esto se produce por el stress de origen materno en la relación vincular madre-descendencia, retraso del manejo de situaciones determinadas junto con el manejo eficaz con los suyos. El stress se va traspasando a la descendencia y el vínculo se ve afectado. El stress consecuencia de los hijos, en la respuesta vincular visualiza las consecuencias comportamentales y emocionales que genera un modelo agresivo de identificación y una posterior conducta agresiva transmitida inter generacionalmente. La percepción del miedo y la ansiedad de las madres en momentos difíciles en las relaciones de maltrato, son permeables a la psicología de los hijos, llevando a momentos de desconfianza y abandono emocional. Este fenómeno puede ser recíproco y muy pernicioso. Estamos a tiempo y por favor, intentemos cambiar el modelo. Educación y reeducación.