Fechas clave

Las fechas estivales siempre son las más aprovechadas para el ocio y el descanso, no en vano, es el período del año en el que tenemos la posibilidad de desconectarnos de los problemas cotidianos, si somos capaces de unir al menos quince días seguidos para el disfrute personal o familiar. 

Las fechas estivales siempre son las más aprovechadas para el ocio y el descanso, no en vano, es el período del año en el que tenemos la posibilidad de desconectarnos de los problemas cotidianos, si somos capaces de unir al menos quince días seguidos para el disfrute personal o familiar. Pero en determinados casos, y las estadísticas avalan estos estudios, miles de matrimonios o parejas ponen fin a su relación particular, simplemente por la convivencia. Durante el año, las ocupaciones diarias nos hacen distanciarnos, en determinadas ocasiones, de nuestra pareja y realmente mostramos poco de nosotros. Si hay algún asunto del que no somos capaces de sacar a la luz, aflora en la medida del tiempo y roce cuanto más tiempo pasamos juntos. Este fenómeno se lleva observando mucho tiempo y es piedra de toque, sino se llega a la ruptura, a enquistar el problema, para después modificar el vínculo, o simplemente, disolverlo para siempre. Se entiende que los problemas habría que tratarlos antes de enquistarse definitivamente. Las terapias de pareja ofrecen unos resultados más que satisfactorios y hay que probar mucho antes. La solución no es irse de vacaciones con la maleta llena de estos problemas. El peso puede llegar a ser insoportable. Hay que aligerar el equipaje siempre que podamos y minimizar el peso en la medida de lo posible. Claramente el apartarse de estos inconvenientes no es viajar y llevar el problema con nosotros. Antes de marchar es bueno reflexionar y pensar si merece la pena seguir delante de esa manera. Lo que se me ocurre es intentar comunicar lo que no me gusta y lo que me molesta de la otra parte, siempre con la capacidad de escucha activa, porque es muy importante tener en cuenta lo que me demanda la otra persona y si es urgente. Si no llegamos a un acuerdo en la resolución, lo primero es ponerse en manos de un mediador o terapeuta para que nos ayude, siendo conscientes del paso tan importante que vamos a dar. A partir de aquí, empezar a construir y no a destruir lo que a lo mejor no se ha comenzado. Finalmente, el objetivo de estas palabras, es tomar conciencia de que la solución de algunos problemas está en nuestras manos.