hijos perfectos

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Hijos perfectos, otro capítulo

Normalmente queremos unos hijos casi perfectos, por no decir otra cosa. Intentamos darles todo y de todo, incluso más de lo que podemos. Pero esto puede resultar bastante peligroso a la larga, por lo que nos estamos jugando a nivel educativo. Nosotros, como padres, seguimos siendo los primeros que no aceptamos las frustraciones de nuestros hijos. 

Normalmente queremos unos hijos casi perfectos, por no decir otra cosa. Intentamos darles todo y de todo, incluso más de lo que podemos. Pero esto puede resultar bastante peligroso a la larga, por lo que nos estamos jugando a nivel educativo. Nosotros, como padres, seguimos siendo los primeros que no aceptamos las frustraciones de nuestros hijos. Lo llevamos bastante mal. Cualquier problema de nuestros hijos lo hacemos nuestro y nos afecta en nuestro orgullo y autoestima. La historia de cada uno de nosotros es que deseamos que nuestro hijo debe ser siempre el mejor, porque nuestra autoestima, la nuestra, es muy importante. Sus triunfos y sus fracasos los hacemos muy propios y evidentemente, nos afecta tanto en lo bueno como en lo malo. El miedo nos invade cuando van a explorar zonas que, a nuestro juicio, son peligrosas e intentamos advertirles de los problemas que podrían encontrarse. Miedo, insatisfacción, frustración, falta de autoestima. Nuestros hijos nacen con una serie de potencialidades y capacidades que tenemos que favorecer con la iniciativa de su búsqueda, asumiendo sus errores y aciertos siendo responsables de sus acciones y el proceso de toma de decisiones en sus vidas. Por lo tanto, hijos perfectos nunca, es un espejismo. Los miedos y las frustraciones son nuestras proyecciones y vivencias mentales que nos afectan directamente. No es bueno sobreprotegerlos, estar constantemente encima de ellos, generando tensiones y no facilitando la buena comunicación interpersonal. Tenemos hijos y los educamos para que sean felices e independiente. Tienen que aprender los límites y las reglas de la vida, pero ellos tendrán que descubrir otras cosas que no dependen de nosotros. Es verdad y los resultados siempre nos darán la razón. En la educación, la clave es la creatividad y el respeto fácil de aprender y directamente relacionado con la libertad individual. No todo vale, y para eso estamos nosotros. La capacidad para canalizar y guiar esa capacidad de cada uno de ellos.