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Un mundo interior

Un mundo interior

El ser humano tiene la gran ventaja y el poder conocer su mundo más profundo si se atreve y quiere. Esa mirada hacia el interior, el estado de conciencia plena, la serenidad para poder pararse y llegar a conocer aspectos que nunca llegamos a descubrir, por la forma de vida que llevamos, es un reto evidente. Queridos lectores, vivimos en una constante secuencia de fotogramas que se suceden de manera contigua y contingente sin poder controlar cual es el verdadero sentido de ello. Hablamos del destino o la vida que nos pertenece podemos hacer de ella algo transcendente, dependiendo de nuestras elecciones. Esas elecciones son constantes, y muchas veces no nos damos cuenta de ello. El mecanicismo y la programación diaria, nos prepara para afrontar la cierta monotonía y el automatismo constante, que no nos hace nada bien, aunque funcionamos que es lo más importante. Si amigos, funcionamos como máquinas, sin pensar demasiado, sin darnos cuenta del poder de nuestra propia naturaleza, a la que pertenecemos. Si somos un poco observadores, no tenemos tiempo para nada, el desaliento, las fluctuaciones del día a día, el malestar angustioso, el cansancio físico y psicológico y los problemas siempre aparecen. Siempre hay algo más, algún inconveniente y lo que nos habíamos creído no es más que un producto de la ilusión que un día tuvimos y que todo quedó en eso… en ilusiones. No hacemos mayores y es maravilloso pararse a pensar de vez en cuando a dónde queremos llegar en la vida. Y si ese destino era el que nos habíamos imaginado todos o el camino se bifurcó y cogimos un atajo para poder caminar hacia nuestro punto de llegada. Pero amigos, yo siempre me aplico la siguiente regla. Nuestras historias de vida son infinitas, conocemos a gente maravillosa, otras veces no tanto, pero a lo que voy; me quedo con lo realmente importante. Conocemos a personas que no teníamos ni idea y conectamos estupendamente. Para mí eso es una verdadera historia y lo que realmente nos enriquece. Y lo importante de la meta no es el fin en sí misma, sino el camino que recorremos conociendo a estas personas tan buenas. La verdadera motivación y ese mundo interior es el que tenemos que enriquecer todos e intentar vivir muchas historias tan importantes como la vida misma. Por supuesto, siempre haciendo el bien a los demás.