Fuenllana

Fuenllana es una población de 261 habitantes, situada al sureste de la provincia de Ciudad Real/D.P.

Fuenllana es una población de 261 habitantes, situada al sureste de la provincia de Ciudad Real/D.P.

Fuenllana, población de 261 habitantes según las estadísticas de 2016, está situada al sureste de la provincia de Ciudad Real, dentro del campo de Montiel. Es un municipio con 59,96 Kilómetros cuadrados de superficie por lo que su densidad de población es muy baja, apenas 4,47 habitantes por kilómetro cuadrado

Fuenllana, población de 261 habitantes según las estadísticas de 2016, está situado al sureste de la provincia de Ciudad Real, dentro del campo de Montiel. A seis Kilómetros está Villanueva de los Infantes y a nueve Villahermosa. Un municipio con 59,96 Kilómetros cuadrados de superficie por lo que su densidad de población es muy baja, apenas 4,47 habitantes por Kilómetro cuadrado. Desde 2008 tiene un crecimiento vegetativo negativo si bien entre 2009 y 2011 tuvo un ligero incremento de población. Una población dedicada en un 50% a la agricultura y el otro 50% a la construcción, servicios y otras actividades.

A la entrada del municipio existe un puente de piedra antiguo, por el que discurre el arroyo Tortillo, uno de los afluentes del río Azuer. Restos romanos existentes en el municipio hacen que don Inocente Hervás comente cómo el lugar fue considerado en algún momento como el primitivo Laminium. El nombre latino de Fons plana puede estar en el origen de su denominación. En 1243 el concejo de Alcaraz reclamaba a san Fernando la aldea de Fuente plana. Una población que, con un número reducido de habitantes, siempre conservó su carácter de villa, sus alcaldes tenían un salario de 500 maravedíes y los regidores de 300.

 

El castillo-iglesia de Santa Catalina

En el término de Fuenllana está el yacimiento del cerro del “Torreón” o de “Santa Catalina”, En él se documenta una fortaleza medieval, una iglesia de la Edad Media y Moderna y un cementerio que estuvo en uso hasta inicios del siglo XX. La primera construcción del cerro es  del siglo XIII, y se trata de un espacio fortificado utilizado por la Orden de Santiago para el control y defensa de la aldea de Fuenllana. Cuando el frente de batalla se aleja de esta zona la fortaleza pierde interés y a mediados del siglo XV se destruyen las murallas y el espacio comienza a convertirse en iglesia de la villa bajo la advocación de santa Catalina.  En el siglo XVIII perderá su importancia, cuando los agustinos construyan la iglesia y convento dentro de la ciudad. El cerro se sigue conservando como cementerio hasta el siglo XX en que es abandonado con la construcción de un nuevo recinto. Las excavaciones arqueológicas van documentando su realidad construida y su historia.

 

Santo Tomas de Villanueva y el convento de los agustinos

Fuenllana es la cuna de santo Tomás de Villanueva que vivió muchos años en Infantes por lo que toma esa denominación. Sobre la casa en la que nació Tomás de Villanueva, la orden de los agustinos levantó el convento de Fuenllana. Fue fundado, junto a la iglesia dedicada a santo Tomás de Villanueva en 1735 terminándose en 1746 tal y como dice la inscripción latina que corre a lo largo de la imposta del claustro.  El edificio se convertirá en convento con el consentimiento de los treinta vecinos que componían la villa en ese momento.

En la actualidad se conserva solamente el convento que conserva un claustro de planta rectangular. El espacio está diseñado siguiendo las normas de Vignola con un estilo toscano si bien la construcción en piedra le da un especial carácter al conjunto. La planta baja tiene pilastras toscanas de grandes dimensiones entre cada hueco que tiene arco de medio punto superior y un hueco de ventana adintelado. Un entablamento superior separa este cuerpo del superior que tiene el mismo esquema que el de la planta baja, pero de menor altura por lo que se utilizan arcos carpaneles. Sobre la cornisa una leyenda describe la fundación y en cada uno de los lados, en el centro, símbolos agustinos.

El edificio se levantó sobre el propio solar de la casa de su abuelo materno García Castellanos y de su propia madre Lucía Martínez Castellanos. En la fachada de acceso al edificio hay tres puertas con balcones superiores, de las que solo la de la izquierda, que es la de acceso al monasterio corresponde a la arquitectura y destino inicial del mismo. Sobre los tres balcones, medallones con diferentes decoraciones: el de la izquierda contiene, en bajorrelieve la efigie y el escudo de Santo Tomás de Villanueva, el del centro la efigie de santa Rita de Casia y el de la derecha la de San Nicolás de Tolentino.

Sobre los tres balcones, medallones con diferentes decoraciones: el de la izquierda contiene, en bajorrelieve la efigie y el escudo de Santo Tomás de Villanueva, el del centro la efigie de santa Rita de Casia y el de la derecha la de San Nicolás de Tolentino

 

El uso de piedras de diferentes coloraciones pone el acento en determinados elementos de la composición. La forma de los arcos de ambas plantas y los dinteles de los huecos con el despiece de sus elementos están realizados con una arenisca de color rojo intenso que contrasta con los planos generales y la piedra utilizada en las pilastras que van marcando el ritmo regular de la composición. Junto a estas coloraciones, un despiece estudiado de las piezas que va definiendo cada una de las partes de la composición.

La comunidad de frailes agustinos estuvo en el convento apenas un siglo y abandonaría el convento el padre prior de la comunidad fray Toribio del Río con motivo del decreto desamortizador del ministro Juan Álvarez Mendizábal. En 1851 se cedió al pueblo el convento para iglesia parroquial, casas consistoriales, escuelas de primera enseñanza y cárcel nacional. El edificio fue declarado B.I.C en 1992 y hoy es sede del ayuntamiento, ubicándose en una de sus estancias el museo municipal y la iglesia. Un espacio de especial calidad constructiva que se conserva como tesoro escondido en el interior de esta pequeña población.

 

Estructura urbana

Una sencilla estructura urbana con calles longitudinales en dirección Este- Oeste paralelas a la carretera que lleva de Valdepeñas a Infantes. Y otras calles transversales que van conformando las manzanas de la población. Pequeñas plazuelas llenas de tranquilidad, como la de Santo Tomás de Villanueva, con escultura del Santo en el centro, recuerdo de su nacimiento en la población. La plazuela del Convento funciona como atrio al Convento de San Agustín, en la parte norte del pueblo, la del filósofo Antonio Rodríguez Huéscar dedicada al filósofo pensador de la escuela de José Ortega y Gasset o la de la Cruz de Mayo que antiguamente se guardaba voto por falta de agua para los frutos. Pequeños ensanches en el trazado urbano que marcan referencias en la escala de la población. La plaza ajardinada con arbolado delante del edificio del convento, hoy ayuntamiento de la población establece una referencia en el conjunto urbano valorando así la presencia de este referente monumental. Las calles con edificios de una o dos plantas en colores blancos mantienen los valores de una arquitectura tradicional en el conjunto.

Una población que merece la pena una visita en ese entorno singular de Infantes y Villahermosa. Y una visita al espacio singular del antiguo convento de los agustinos.