“Gregorio Prieto dejó bien asentados los cimientos de su inmortalidad”

Ignacio Muñoz González, director del Museo de la Fundación Gregorio Prieto

Ignacio Muñoz González, director del Museo de la Fundación Gregorio Prieto

Ignacio Muñoz González lleva ya más de un año inmerso en la obra y la vida de Gregorio Prieto como director del Museo de la Fundación que el artista valdepeñero creó. En una entrevista publicada hace un año indicó que su elección no era por ser especialista en dirección de museos, sino por la importancia de su propuesta de crear un proyecto que incluyese un todo: la gestión del museo, el análisis de la obra conocida, de los miles de cuadros y originales que no habían vuelto a ver la luz, la explotación de los enormes espacios del Museo y el conocimiento público del autor y sus obras. En ninguno de estos aspectos se anda con chiquitas Ignacio Muñoz ni parece amedrentarse ante la ingente labor de su contrato. Muy al contrario, responde con la energía del converso después de una inmersión de un año largo revisando los fondos artísticos y haciendo suyos los recovecos personales de Gregorio Prieto y su historia.

  • “El Museo de Gregorio Prieto es su visión del mundo durante casi 100 años de vida”
  • “Gregorio Prieto asaltó el futuro creando la Fundación. No era de quedarse esperando”

 

Al finalizar la entrevista, se nos queda pendiente un apartado de especial trascendencia, pero no se si eso es parte de sus competencias. Hablamos de la dimensión pública del Museo, de su conocimiento y valoración más allá de los límites geográficos de La Mancha. Ojalá el ardoroso entusiasmo que pone al hablar del Museo y la obra que entraña le permita abordar también ese aspecto trascendental. Aunque, como indica sonriente “Y no, no soy miembro del patronato (de la Fundación)”.

Gregorio Prieto

Gregorio Prieto

Prieto, uno y trino

¿Se puede hablar del Museo de Gregorio Prieto, sin hablar de él como persona y artista, aislar lo uno de lo otro?

Este museo se creó por y para la obra de Gregorio. Ciertamente también alberga obras de su colección privada, que incluye nombres como Picasso, Bacon, Miró, Moore, Tàpies, Max Ernst, Rafael Alberti, Chagall o Federico García Lorca, por poner algunos ejemplos famosos; pero toda la narrativa del museo orbita en torno a un tema, la visión del mundo de Gregorio Prieto a lo largo de sus casi 100 años de vida.

Cuando se pasea por sus salas, por esta magnífica casa del s. XVII que resume lo que Valdepeñas ha sido en la historia, se está recorriendo el interior de Gregorio. No solamente se ven las obras que realizó (parte de ellas, en realidad, puesto que solamente exponemos un 10% de lo que conservamos), se ven también los objetos que le inspiraron y acompañaron en vida, como su colección de arcángeles, podemos sentir que estamos en una de aquellas inmensas casas de Valdepeñas donde el mismo Gregorio jugaba cuando niño.

Al contrario que la mayoría de los homosexuales de su tiempo, Gregorio Prieto pudo vivir su vida sin sentir la necesidad de aparentar llevar una vida familiar al uso, la Fundación era su familia

 

El museo es gratuito y de libre acceso, lo que significa que algunos de los que nos visitan lo hacen ignorándolo todo de Gregorio, incluso los hay indiferentes al arte en general. Cuando recibo alguno de estos visitantes no trato de convencerles de la genialidad de Prieto, simplemente les invito a que se den un paseo relajado por el edificio, que disfruten de su arquitectura o de la magnífica bodega del museo, con sus tinajas dignas de un museo del vino, incluso del aire acondicionado ahora que viene el calor. Te puedo asegurar que todos ellos se quedan más tiempo más de lo pretendían y, al salir, siempre hay un comentario sorprendido sobre la obra de Gregorio.

Obra de Gregorio Prieto

Obra de Gregorio Prieto

La inmortalidad

– ¿Por qué creó Gregorio Prieto una Fundación que gestionase toda su obra y todo su fondo artístico?

La Fundación fue creada por Prieto para legar su obra a su ciudad y su país, para evitar que se dispersase y acabase olvidada, como lamentablemente ha sucedido con otros artistas. Ten en cuenta que, sólo en el museo, tenemos más de 5.000 obras de todo tipo creadas por Gregorio, desde sus primeros óleos de cuando tenía 11 años a sus últimos dibujos realizados en el asilo de Valdepeñas donde murió. En el museo se conservan dibujos de los años 30 que parecen hechos ayer. Gregorio, cuando hacía un dibujo, inmediatamente lo guardaba en una carpeta para que no se doblase, y así han llegado hasta hoy, impecables.

Cuando Gregorio creó la Fundación en 1968, hace ya más de medio siglo, era famoso y cotizado. Podía haber vendido mucho más de lo que ya vendió, vivir una vida de lujo y viajar por todo el mundo, dedicarse a pintar retratos de famosos y ganar aún más, pues habilidades y contactos no le faltaban. En lugar de eso llevaba una vida frugal, casi monacal, dedicada por entero a crear.