Las obras incompletas de Pío Baroja

<i>Obras completas</i>. Pío Baroja.

Obras completas. Pío Baroja.

Círculo de Lectores. Barcelona. 1997-1999

Más de sesenta años después de la muerte de Pío Baroja, resulta imposible hacerse con unas obras completas de facto del escritor vasco

A día de hoy, más de sesenta años después de la muerte de Pío Baroja, resulta imposible hacerse con unas obras completas de facto del escritor vasco. Todo lo más que nos ofrece el mercado son ediciones parciales.

Biblioteca Nueva, 1946-1951

La editorial Biblioteca Nueva fue la primera que intentó recopilar la extensa bibliografía de Baroja. Entre 1946 y 1951, con el protagonista aún vivito y coleando, salieron ocho tomos de mil y pico páginas cada uno. Sus índices ya incluían los títulos de dos trilogías incompletas: una, Días aciagos, cuya novela inicial era El hotel del cisne, inacabada; y otra, Saturnales, que empieza por El cantor vagabundo, capada por la censura: no ha sido hasta bien entrada la democracia cuando han salido Las miserias de la guerra (2006) y Los caprichos de la suerte (2015). Además de estas carencias, entonces culpa de las circunstancias, el ordenamiento era algo atrabiliario: por ejemplo, algunos títulos pertenecientes a tetralogías como Tierra vasca y El mar o a la trilogía La vida fantástica aparecen separados en distintos tomos.

Salvando estas casualidades caprichosas, el diseño de los ejemplares corresponde con la nobleza con que se trataba a los buenos escritores en aquella época. Dan fe de esto la plena piel de las cubiertas, los planos decorados en amplios gofrados, los detalles plateados en los lomos, el corte superior tintado en rojo y sus cintas marcadoras de las páginas. El otro gran rasgo característico es la situación del texto a dos columnas, que debió encantar a Baroja, fanático de los folletines. La colección de que hablamos puede encontrarse en estos momentos a partir de 150 euros.

<i>Obras completas</i>. Pío Baroja.

Obras completas. Pío Baroja.

Biblioteca Nueva. Madrid. 1946-1951

Para continuar esta exposición es necesaria la anotación de una de tantas particularidades que tiene la obra de Baroja. Contra la costumbre, pero con toda la lógica del mundo, sus derechos de autor están en manos de su familia, cuyo brazo comercial es la editorial Caro Raggio. El diario El País anunciaba a principios de 1977 que los hermanos Caro Baroja, Julio y Pío, habían iniciado «las querellas y pleitos contra el señor Lara [propietario de Planeta] en 1960», consecuencia de lo cual aquel tuvo «que pagar a los Baroja más de 19 millones». El caso llegó al Tribunal Supremo, sentó un precedente —que, por cierto, artistas posteriores no han podido o querido aprovechar— e institucionalizó a la familia, entidad que desde entonces canaliza las profundizaciones en los asuntos del novelista de la boina y el abrigo (sí, Pla copió de Baroja hasta la vestimenta).

Círculo de Lectores, 1997-1999

Luego, la década de 1990 fue la última del papel como formato único de lectura. Ante semejante bicoca, las empresas explotaban sus posibilidades reimprimiendo a porrillo y por cuatro duros piezas de su catálogo que en otro contexto habrían quedado arrinconadas, como pasa en la actualidad. Así, todavía eran frecuentes las llamadas puerta a puerta de los agentes del Círculo de Lectores, amén de otros de corporaciones con menor renombre y de la presencia en los quioscos de infinitas tiradas que reeditaban desde los clásicos grecorromanos hasta los escritos claves del siglo XX, estos últimos siempre según el periódico de turno (solo esto justifica los desvaríos de la lista de las 100 mejores novelas en español del diario El Mundo).

Así, la segunda edición de las obras completas de Baroja la lanzó el Círculo de Lectores entre 1997 y 1999. Constó de dieciséis volúmenes. Aunque ya existía la editorial Galaxia Gutenberg, aún no se encargaba de las obras completas de Planeta. Cuando el Círculo se puso manos a la obra corrigió los desórdenes de la antología de Biblioteca Nueva, pero no fue capaz de sacar a la familia ningún nuevo manuscrito, lo que, en parte, la terminó proscribiendo. En principio, podría pensarse que aquel compendio no aportaba nada nuevo a los sedientos conocedores de más obras inéditas de Baroja, pero la duplicación del número de tomos permitió que se llenaran cientos de páginas con los estudios del director, José Carlos Mainer; su corrector, Juan Carlos Ara Torralba; y las introducciones de prologuistas como el escritor Jon Juaristi, los filólogos Arturo Ramoneda y Gonzalo Sobejano o Darío Villanueva, actual director de la Real Academia Española, a la que perteneció Pío Baroja.

No sé de cuánto serían las tiradas. El diseño, bello y minucioso, incluyó tapas duras, sobrecubiertas con pinturas y unas cajas protectoras de cartón; por dentro, el establecimiento de la lectura en columna única, el papel biblia y unas tipografías cuidadas hasta la obsesión. Esta colección aún se ve de vez en cuando a la venta a precios estratosféricos, que no alcanzan en cualquier caso el coste que tuvo en su momento, alrededor de setecientos euros.

Biblioteca Castro, 2007-2010

Pronto se cumplirán veinte años de la segunda intentona. La selecta Biblioteca Castro acometió la suya propia entre 2007 y 2010, cuando sacó las trilogías y las Memorias de un hombre de acción en cinco y tres tomos, respectivamente. Ya se había editado Las miserias de la guerra, pero no Los caprichos de la suerte, por lo que las Saturnales se quedaron fuera de las trilogías. Desconozco si la fundación pensaba llegar a un acuerdo por todo lo de Baroja o si su meta original era lo que salió finalmente.