Patricia Rueda, al diseño por el método

La diseñadora gráfica, Patricia Rueda

La diseñadora gráfica, Patricia Rueda

“Si no encajas, lo mismo es que tienes que crearte tu propio molde”. Es lo que se dijo a sí misma, y seguro que se lo sigue diciendo a tenor de lo que cuenta, la granadina Patricia Rueda. Con 26 años lleva casi dos con su propio negocio que gira en torno al diseño web porque si una página funcionará por la plantilla elegida y un contenido adecuado, su estética visual no se queda atrás. Lo que transmite, lo que muestra o lo que persigue y de eso se encargan profesionales como Patricia.

Andaluza clásica, con un acento que le identifica y melena negra de la mujer del mejor sur (sin menoscabo para las de cabelleras lisas), es también decidida y tiene las cosas muy claras. Tanto que dejó su Granada natal para desplazarse a la cercana Almería con su pareja. Una relación, la de esas dos provincias, que se prolonga en el tiempo y que enriquece a la una con la otra, y a la otra con la una. Y en ese intercambio de talento se cuela esta joven que ni es hija “ empresarios, ni tengo emprendedores en la familia. Mi hermana es funcionaria y está en la gloria con sus tardes libres, mientras mis padres me preguntan a mí que por qué trabajo el fin de semana y yo les contesto que no es trabajo, que es algo que hago con gusto”.

Inquieta y creativa

Es la materia de la que están hechos los emprendedores, tanto hombres como mujeres que aquí el género no importa. Si a eso se le suma que “soy una persona muy inquieta y me gusta crear”, si se le suma también su propia experiencia porque “he vivido la crisis muy de cerca y he visto que el sistema al que estábamos acostumbrados es adaptarse a cómo se han hecho las cosas siempre y nuestra generación tiene acceso a más recursos con internet. Antes el teletrabajo era un disparate, ahora se puede tener un cliente Galicia porque los límites se han hecho más borrosos” y si además “tú quieres levantarte cada mañana sabiendo que lo que vas a hacer va a servir para algo y hacer lo que crees. Si tienes esa necesidad, ¿por qué no lo vas a intentar?” El resultado es ella o su marca Lllu, con triple ele, o todo en un mix.

Vista del escritorio que usa

Vista del escritorio que usa

Parece producto de un arrebato, de la ejecución sin remedio de un Plan B ante la ausencia de un A, que sería entrar a trabajar en una empresa y esperar la nómina cada final de mes. Sin embargo, en el caso de Patricia, nada más lejos de la realidad, según cuenta ella misma que recuerda sus cercanos años de estudio no sé muy bien con qué tono pero no parece doloso, en el que el sistema le empujaba a formarse para encontrar trabajo por cuenta ajena, como si fuera la única meta a batir “y parecía un disparate tener tu propio negocio siendo tan joven” y pienso mientras escucho su discurso al otro lado del teléfono que su forma de pensar es la de una persona más adulta y más cercana al ecosistema emprendedor y empresarial de este país de lo que se le podría presuponer, simplemente por edad y por tanto, menos experiencia. Nuevamente prejuicios porque su primera afirmación es, respecto al “trabajo, lo sano es verlo como algo que te hace bien y no me refiero al dinero, sino a que el trabajo te hace crecer”.

“La solución gráfica no es magia, es estudio”

Así que ella, y en contra de la opinión de una de sus profesoras, le mete ración y media de branding a su oficio y le gusta tomarse su tiempo en cada proyecto. El hecho de que sea creativa no significa que su cabeza actúe como un navegador que da un respuesta en milésimas de segundo por lo que el potencial cliente recibe un amplísimo cuestionario, que le permite saber a Patricia hasta cuántas veces respira porque “tengo que conocerte bien para crearte algo con lo que te sientas identificado, cuenta la diseñadora, y cuando un cliente se ve involucrado desde el minuto uno y cuando le llega la solución gráfica te dicen que es exactamente lo que tenían en mente. Y no es magia, es estudio”, concluye. De la misma manera que advierte que las cosas “no son ni urgentes ni para mañana. Si vienes con esa pretensión te has equivocado de sitio porque todo tiene su tiempo”.

Así que le pregunto cómo se inspira y esa pregunta le descoloca un poco, no sé si incluso le molesta porque su trabajo es resultado de mucho análisis. Nuevo prejuicio. “Las pautas vienen establecidas por el propio proceso y la inspiración… esa palabra parece indicar el trabajo de alguien en quien te fijas. Tenemos códigos muy establecidos y hay que darle la vuelta a eso. No soy mucho de inspiración, te viene a la mente después de tener toda la información del cliente. También sigo cuentas de perfiles de artistas y miro mucho arte”.

Así las cosas, y después de que su “primer trabajo me dio para comprarme un chaquetón”, la cadena que ha ido engarzando con las recomendaciones de sus propios clientes le han llevado a trabajar al mes con tres o cuatro marcas y otros trabajos pequeños como presentaciones. Lo suficiente como para que afirme, con rotundidad, que “vivo de mi trabajo”.

En su espacio de trabajo habitual

En su espacio de trabajo habitual

Un trabajo por el que ha trabajado y valga la redundancia. ¡Vamos! Que se está labrando su propio destino, se lo trabaja día a día porque “porque si me hubiese dejado llevar estaría en Granada, en cualquier imprenta diseñando calendarios, con todos mis respetos para el que hace ese trabajo”.

Y tanto lo trabaja, y tanto lo piensa que hasta su propia marca es fruto de ese análisis. Tres eles y una u que dan como resultado una palabra inexistente y que no es otra que la que define a uno de sus animales favoritos: la libélula. “Si desmiembras el nombre y le dejas una vocal, como la u, quedan las tres eles. Es también un juego de palabras porque tiene otros discursos, en inglés sonaría como You, tú eres lo importante. Quería salirme un poco y no usar una palabra rimbombante ni una en inglés, si voy a trabajar con gente española para qué la quiero… Está todo muy pensado”, remata Patricia.

Deja buen sabor de boca hablar con gente como ella. Tan claros los conceptos, tan clara su estrategia tanto vital como profesional. Sí que lo deja, sí.