Lanza Digital

Maïder Tomasena, la hacedora de frases

Maider Tomasena. Retrato. Internet es como un universo, en constante expansión. De momento, sigue siendo un universo paralelo en el que vivimos de manera simultánea a nuestra vida presencial, aunque pueda llegar el día en el que seamos tan digitales que lo único que realicemos fuera de ese ecosistema electrónico sean nuestras actividades básicas como seres humanos. Sea como fuere, la red nos ocupa una parte importante de nuestra existencia y por lo tanto nos hemos subido a un tren que tiene e impone sus propias normas. Una de ellas es el lenguaje, que se transforma según sea el canal del que dispongamos porque no es igual mantener una conversación de palabra con una persona que tenerla por una mensajería instantánea y de la misma manera, no es igual vender un producto face to face que hacerlo a través de la red.

Y de este último asunto se percató Maïder Tomasena hace unos años. De la importancia de las palabras, de cuáles se usen, de cuándo y de cómo. Pura comunicación. La faceta que nos distingue, para bien y para mal, de los animales no racionales.

Y con las mismas, se hizo una profesional del lenguaje que habita Internet, lo trabaja, lo moldea y lo pule con un único objetivo: su cliente tiene que llegar a quien quiere llegar con el mensaje que quiere que llegar.

Antes de ser la reina del copywriting online español, esta joven vasca de residencia en Plencia y 31 años era, a sus 25, responsable de eventos de una empresa que se abría paso en el mercado internacional pero la crisis le cortó las alas a la firma y ella no dudó en coger el finiquito que le ofrecieron porque sabía, que tarde o temprano, se quedaba sin trabajo.

Como muchas personas que han emprendido en estos últimos años, en un primer momento su tendencia natural como empleada por cuenta ajena le hizo plantearse buscar acomodo en otras empresas y así “estuve pensando en irme a Londres, donde los eventos eran importantes y podía encontrar trabajo y encadené varias entrevistas pero en todas me decían que o tenía demasiada experiencia para mi edad (acaba de pasar el cuarto de siglo) o me querían como becaria. Y ya no estaba dispuesta.” Y se planteó qué podía hacer porque encontrar trabajo en plena crisis no es que fuera difícil es que casi era imposible, las cifras del paro lo gritaban a los cuatro vientos. Y como muchos emprendedores, sobre todo los que nacieron para ello, una cosa llevó a la otra.

“Cuando salí de mi empresa, abrí un blog para contar cómo se montaba un evento y qué trabajo había detrás. Fue algo personal” como por quitarse la espinita del que ha constatado que su trabajo no se aprecia lo suficiente porque realmente se desconoce el esfuerzo que conlleva pero también, y no tiene apuro en confesarlo, porque “me veía una mujer orquesta, resolutiva, capaz de poder ocuparme de cualquier cosa y tenía la esperanza de que alguien leyera mis textos del blog.” Y ocurrió.

Su generosidad

A lo largo de la conversación que mantenemos hay algo que me llama la atención: su generosidad. Cuando cualquier hijo de vecino ya se cuida muy mucho de no descubrir a sus maestros, padrinos (en su mejor acepción) o similar a no ser que les reporte un beneficio inmediato, Tomasena menciona de manera casi inmediata quién le animó a convertirse en copywriter o lo que es lo mismo: redactora de textos. “Un día me llamó Elena Benito, que es una de las mayores referentes en marketing, y me dijo que le gustaba como escribía y me propuso trabajar con ella porque decía que empatizaba mucho.”

Lo siguiente fue prepararse porque “no sabía muy bien qué hacía ni qué era; tenía muchas inseguridades y me preguntaba si podía hacer el trabajo que hacía”, asegura y eso nos da pie a hablar sobre el intrusismo laboral. Un debate que ha generado horas y horas de conflicto porque la información debe ser rigurosa y lo mismo le ocurre al mensaje publicitario que se atiene a ciertas normas e incluso leyes. Probablemente el tema se zanjaría si la materia en sí se regulara con una titulación académica pero hasta el momento es de agradecer que profesionales como Maïder se preparen de manera concienzuda y se cuestionen su trabajo y su preparación.

Maïder Tomasena es la reina del copywriting online español/Lanza

Zanjamos el monotema que ocupa demasiado tiempo a los profesionales de la información y le pregunto, si en su caso, detrás de una gran mujer hay un gran hombre. Se echa a reír porque su marido ya es socio de la empresa que lleva su nombre. Jon, que es así como se llama, era abogado en una consultoría lo que se traducía en vender su alma a cambio de un buen sueldo y seguro, un buen trabajo pero sin tiempo para vivir. Y eso ocurrió cuando los clientes fueron llegando “primero tiré los precios para tener resultados y demostrar que mi trabajo servía”, dice la emprendedora vasca y eso, le trajo más. Hoy puede presumir de haber trabajado con marcas de la talla de Ikea, de tener a su marido como socio y de haber creado 7 puestos de trabajo, algo que con la que está cayendo tiene mucho más merito que en otros momentos.

 

Regala información

Maïder Tomasena domina el medio. Lo conoce como la palma de su mano y se mueve en él con una soltura envidiable. Comparte. Todo el tiempo. Regala información pero nunca la suficiente, el resto llega cuando se le contrata pero la que cede es también muy valiosa si se le sabe sacar partido. Ha tomado plena conciencia de su oficio y habla de él con pasión, lo defiende. “El otro día leía que alguien se vendía como copywriter porque decía escribir textos bonitos para empresas bonitas -dice casi enfadada pero su tono, un segundo después, vuelve a ser dulce como el del que comprende que no merece la pena malgastar energía por algo inane- los textos no tienen que ser bonitos, tienen que ser efectivos. Tenemos que tener mucho cuidado con cómo se transmite un mensaje.”

Definitivamente, me tranquiliza saber que alguien como ella tiene ética y la ostenta. Ha pasado casi una hora, creo que ninguna de las dos nos hemos dado cuenta porque hablábamos de algo tan importante como la comunicación entre las personas, hablábamos sobre el idioma y sus vericuetos. Y le cuento algo que estoy pensando, en ese preciso instante: “Si tuviera que ilustrar con un dibujo esta conversación te pintaría como una vaquera, como una pionera que viaja por el salvaje oeste, con el sol cayendo de pleno.” Le oigo una sonrisa con sonido al otro lado del teléfono y me acuerdo de aquello que dice Mago More: “si llueve, vende paragüas”. Tomasena es de esa especie de privilegiados que ven la ocasión donde otros solo ven fracaso.

Merche Rodríguez Calzado, es periodista, asesora en comunicación y edición de textos literarios. Autora de ‘Colgados. Emociones en la Red’. Y moraleña por parte de madre