Teatro Municipal de Almagro

Teatro Municipal de Almagro

En la Fundación Miguel Fisac existe una documentación gráfica de la obra del arquitecto con reportajes de fotógrafos de primer nivel de la mitad del siglo XX. En el caso de la obra del Teatro de Almagro se trata de un conjunto de fotografías probablemente realizadas por el mismo Fisac que documentan diferentes momentos de la obra y que dan testimonio de la implicación personal del arquitecto en el proyecto, dice Diego Peris en este artículo

Teatro Municipal de Almagro

La revolución burguesa y las ideas de la Ilustración van a dar forma definitiva al fenómeno teatral moderno durante los siglos XVIII y XIX. Sobre la base del espacio teatral clásico en Francia y en Italia se desarrolla durante los siglos XVIII y XIX este nuevo tipo edificatorio que se conocerá con el nombre de teatro a la italiana. En España una Orden Real (1862) permite aplicar fondos de la beneficencia para construir un número importante de teatros. Y en diferentes lugares de Castilla-la Mancha se construyen teatros con este modelo de diferente calidad arquitectónica

El proyecto de Cirilo Vara

 La reunión del 1 de septiembre de 1857 entre miembros de la Corporación Municipal y numerosos vecinos acordó la construcción de un teatro en la localidad. Un teatro bueno para la cultura, para apartar a los jóvenes de las malas costumbres y dar grandeza y embellecer a la ciudad. La solicitud inicial para construirlo en el antiguo convento de san Juan de Dios, junto a unas escuelas, fue denegada por la reina Isabel II. Finalmente, en diciembre de 1858 se concede permiso para hacerlo en otro lugar que se estime idóneo.

El solar elegido está en la calle de san Agustín y tiene 31 metros de fachada y 29,60 metros de fondo. El proyecto se encarga al arquitecto provincial Cirilo Vara y Soria que opta por la planta elíptica como solución óptima para la visión y la acústica del espacio. En esos momentos se debate entre diferentes soluciones de planta circular, elíptica o en herradura. La construcción se inició en 1852 y se terminó dos años más tarde, por la empresa de José María Bautista.

El edificio tenía tres plantas con una baja ocupada por el patio de butacas y palcos perimetrales para seis personas cada uno de ellos. En la primera planta vuelven a localizarse once palcos con seis asientos cada uno de ellos. Y en la tercera planta tiene un graderío. La fachada se diseña con un carácter clásico dividido en dos partes horizontalmente y rematada superiormente por una balaustrada.

Con el paso de los años, el teatro municipal de Almagro se encontraba en estado de abandono importante. Diferentes usos a lo largo de los años habían deteriorado el espacio interior y la austera calidad de la construcción había deteriorado gravemente muchos de sus elementos constructivos. Dentro del Plan Nacional de Teatros promovido por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo se acomete su rehabilitación que será asumida finalmente por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La actuación de Fisac supone una actuación integral sobre el edificio en sus elementos exteriores y en el espacio escénico interior. La fachada exterior se decora en una nueva interpretación de Fisac que desconoce el proyecto de Cirilo Vara.

 La restauración de Fisac

En la Memoria del proyecto que realizó Miguel Fisac se explican sus orígenes que se datan en el Ayuntamiento de Almagro en 1864. Fisac dice en la memoria del proyecto: “El Teatro Municipal de Almagro, construido en 1865, tiene unas características típicas de los teatros de su época, sin ningún dato que haga suponer la intervención de un arquitecto de calidad. He podido saber que en la Diputación Provincial de Ciudad Real existía una copia del proyecto primitivo, que no he podido conseguir, pero en cualquier caso, tampoco tiene gran interés, ya que los restos que quedan, tanto de pinturas como de mobiliario y ornamentación son suficientes para descubrir su escasa calidad arquitectónica.

Como ya indicaba en el estudio previo, el edificio es recuperable y puede proporcionar, culturalmente, un necesario complemento al Corral de Comedias para activar el fomento y la investigación teatral, de trascendencia no solo nacional sino también internacional”. En cuanto a la fachada se basa en una fotografía de 1923 que presenta la facha remodelada respecto de la situación anterior que se destruyó “con todas sus molduraciones y ornamentación de yeso, sin ningún interés arquitectónico singular”.

Miguel termina sus consideraciones del proyecto con una curiosa valoración: “No merece la pena restaurar esta pieza con gran rigor histórico, que por otra parte es vulgar y de serie. Pero sí se presta a realizar una recreación desenfadada e irónica, sin pasarse, que pueda ser marco adecuado para representaciones teatrales de tipo convencional. Y que pueda complementar perfectamente el marco clásico-popular del Corral de Comedias”. La obra fue finalizada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que recibe las transferencias en materia de cultura en ese período.

Teatro Municipal de Almagro

Teatro Municipal de Almagro

En la Fundación Miguel Fisac existe una documentación gráfica de la obra del arquitecto con reportajes de fotógrafos de primer nivel de la mitad del siglo XX. En el caso de la obra del Teatro de Almagro se trata de un conjunto de fotografías probablemente realizadas por el mismo Fisac que documentan diferentes momentos de la obra y que dan testimonio de la implicación personal del arquitecto en el proyecto, dice Peris en este artículo

 

La documentación gráfica de la rehabilitación

En la Fundación Miguel Fisac existe una documentación gráfica de la obra del arquitecto con reportajes de fotógrafos de primer nivel de la mitad del siglo XX. En el caso de la obra del Teatro de Almagro se trata de un conjunto de fotografías probablemente realizadas por el mismo Fisac que documentan diferentes momentos de la obra y que dan testimonio de la implicación personal del arquitecto en el proyecto. En esta última etapa de su vida decide instalarse en Almagro donde rehabilita una antigua construcción a la que añade una portada con sus hormigones flexibles. Y las diferentes obras que realiza en la localidad suponen una importante dedicación e implicación personal.

Las fotografías de Miguel muestran una fachada realizada con materiales humildes que debe restaurar protegiendo de nuevo con un enfoscado de cemento y una decoración de molduras que él mismo diseña ya que desconoce el proyecto de Cirilo Vara. Y por ello en las fotografías de la misma escribe en su parte posterior: Fachada de Miguel Fisac. Una fachada que decide tratar con un color rojo intenso con el criterio de diferenciar el edificio público de las arquitecturas residenciales del resto de la calle. La reunión de técnicos de la Consejería de Cultura con Fisac y el entonces alcalde de Almagro Luis López Condés comentando la decisión acababa con Luis reclamando un botijo para calmar a don Miguel. El tiempo ha ido suavizando los tonos del frente del edificio pero también dando la razón a Fisac en su entendimiento del edificio público diferenciado y singular.

Decoración de sus diferentes elementos

En el interior del edificio recupera la imagen de la decoración de sus diferentes elementos: colores de la sala, palcos, telón del escenario y pinturas del techo. Fotografías del desarrollo de la obra muestran a Miguel subiendo a los andamios hasta la parte superior de la sala para ver el resultado de las nuevas pinturas del techo de la sala. Y junto a ello la decoración de lámparas y apliques que él mismo diseña como ha hecho en diferentes edificios.

El estudio de mobiliario y elementos diferentes que Miguel ha realizado en numerosas obras está por realizar y existe una documentación gráfica de especial calidad para ello. Diferentes piezas de esta actuación se conservan en el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real y merecería la pena estudiar su inclusión en algún lugar en Almagro. Las fotografías que realiza Miguel muestran a los operarios montando las lámparas que él ha diseñado para diferentes lugares de la sala.

Y finalmente la foto de familia que orgullosa posa delante de la obra finalizada. Miguel con su mujer Ana María y la gente que ha trabajado en la restauración posan delante de la fachada del edificio ultimado. Una actuación sencilla pero llena de dignidad y con una especial dedicación de Fisac en esta etapa final de su actividad como arquitecto.