2ª) El comentario de Chris Rock fue de lo más desafortunado (no tan terrible escuchado en inglés porque hacía una comparativa con un título cinematográfico “La teniente O´Neill”) y rechazable, pero la reacción de Will Smith la considero absolutamente desproporcionada. El propio actor ha sacado un comunicado en el que se muestra implacable consigo mismo. Muchos niños lo han visto y no es el precisamente el mejor ejemplo. De todas formas, téngase en cuenta que Rock ha manifestado desconocer el problema de alopecia de la ofendida y que se ciñó a un guion del que -tal como ha manifestado José Luis Garci- suelen advertir a los asistentes, conscientes de que pueden ser objetivo de algunas bromas o mofas que pueden resultar hirientes.
En esta misma gala conviene reparar en el chiste que le gastaron a Leonardo DiCaprio dando a entender que es un viejo verde y no reaccionó con cajas destempladas. Qué pasa, que a los hombres se nos puede gastar cualquier tipo de chistes y no pasa nada. También a Penélope Cruz se dirigieron como esposa de, algo que igualmente podría haber resultado molesto. Lo que un desafortunado Chris Rock le dicen a Jada es una comparativa con LA TENIENTE O´NEILL, del todo rechazable, pero conviene medir la desproporción de la reacción. Por cierto, Will Smith, se ríe inicialmente del chiste y tan sólo reacciona cuando ve la cara de desagrado de su mujer. Ella podría también haberse levantado y cantarle las cuarenta, algo que hubiera resultado mucho más efectivo. Hora es ya de que las damiselas no tengan que ser defendidas por el macho alfa de turno. La igualdad entre hombres y mujeres se debe de contemplar en todas sus manifestaciones. Y no debería contemplarse una cuestión de estas como un acto de amor y honor, que en nombres de ambos se han llegado a ejercer la violencia de género, sin por ello tratar de establecer comparativa alguna… o sí, según el caso.
3ª) Por esa regla de tres, una apreciación. Cuidado con lo que consideramos ofensivo y la manera con la que reaccionamos, a ver dónde establecemos las líneas fronterizas. ¿Hasta dónde ponemos los límites de la chanza? Yo puedo sentirme ofendido porque me digan bajito o que estoy gordito (tengo mi sensibilidad y corazoncito también) y liarme a guantazos con quienes me lo digan. Además, hay que tener en cuenta ese dicho que proclama, “no me molesta que me llamen puta o puto, sino el retintín”.
Cuestión bien diferente es que la gala de los Oscar que yo tantas veces he ponderado está cayendo en los últimos tiempos con bastante frecuencia en un humor un tanto burdo y facilón por parte de sus presentadores.
4ª) Tal como he manifestado en el segundo párrafo, reitero que todo el mundo que asiste a esta ceremonia o incluso a los Goya, sabe desde sus mismos orígenes que se exponen a veces a bromas pesadas, no es una tradición que sea de ahora o de hace poco tiempo. Otra cuestión es que las de antes se llevaran a cabo con infinita más elegancia y no resultando incluso ofensivas. Así que lo mejor es no acudir a la gala, marcharse del lugar si alguien se siente ofendido o cantarle al cómico de turno las cuarenta… sin necesidad de recurrir a la violencia.
5ª) Es de justicia reconocer ese arrepentimiento de Will Smith. Ha llegado a comentar que “se sentía avergonzado… que su comportamiento había sido inexcusable e inaceptable, y que había mostrado una violencia ponzoñosa, venenosa y destructiva”. Esa ira dichosa que nos embarga a veces a los seres humanos, y leiv motiv de la extraordinaria “Seven”, de la que bebe la actual y magistral “The Batman”. Por cierto, Chris Rock todavía no ha pedido alguna ligera disculpa, aunque para mí la desproporción de Smith fuera más evidente. Tampoco conviene una estigmatización, pues prácticamente casi todos cometemos a lo largo de nuestras vidas actos que bien pudieran ser repudiables, el de la sangre caliente ante una actitud que consideramos que nos falta al respeto, es uno de ellos.
Y, por supuesto, retirarle el Oscar me parecería un acto de enorme injusticia, más cuando se trata de un trabajo llevado a cabo previamente. Además, si no se ha hecho con gente acusada o sentenciada por delitos de violación como Kevin Spacey, Harvey Weinstein o Roman Polanski, con mucho mayor motivo. No revivamos la Santa Inquisición ni a Torquemada.
6ª) Para apoyar mi tesis de la no violencia en este caso -y soy un defensor de la legítima violencia, y soy consciente de que esta puede ser también verbal y hacer mucho daño- les recomiendo tres películas de lo más esclarecedoras: “Matar a un ruiseñor” (cómo se comporta ese admirable Atticus Finch), “Horizontes de grandeza” y “Raíces profundas (Shane)”. Me parece estéril hacer alardes innecesarios de violencia, hay que mostrarla cuando hay que mostrarla. Como han hecho John Wayne y Clint Eastwood en sus películas. Por cierto, si en vez de Chris Rock hubiera sido una mujer, qué habrían dicho algunos/as del guantazo d de Will Smith. Ahí lo dejo.
Apostilla: En concreto, volved a ver “Matar a un ruiseñor” con Gregory Peck y veréis como solventaba la gente de antes a base de clase, estilo y elegancia (y mucha mayor contundencia) ciertas situaciones, ya no con mofas, sino con escupitajos por medio. Su propio hijo cree que su padre es un cobarde, y cuando ve cómo abate a un perro con rabia, se queda alucinado. Como pasmado se queda el rubiales de “Raíces profundas” cuando ve como el pistolero Shane al que creía también cobarde actúa fulminantemente cuando la situación lo requiere, y no antes. No diré ya “Horizontes de grandeza”, cuando finalmente Peck acepta el reto de Heston de liarse a puñetazos… para finalizar la contienda diciendo “¿Qué hemos conseguido?”. Nada como el cine clásico norteamericano y el grandioso western para aprender tantas cosas. Y conste que en ese cine se defiende el siempre legítimo uso de la violencia.
7ª) Pese a esta actuación rechazable de Will Smith, es un tipo que me ha caído fenomenal (al igual que Antonio Banderas que me cae infinitamente mejor que Javier Bardem, pero admito que éste es todavía muchísimo mejor actor) y me lo va a seguir cayendo, salvo que vuelva a reiterar su comportamiento violento. Todo el mundo mientras no se trate de delitos mayores, merece una segunda oportunidad. Todo el mundo cometemos actos impropios y no me gusta estigmatizar a nadie. En eso consiste la reinserción penal ¿no? Dar una oportunidad a las personas, lo digo por esa pseudo progresía de baratillo, de salón, y también por elementos extremos del otro lado o extremo. Por supuesto, sería una injusticia tremenda que le quitaran su más que merecidísimo Oscar, y más teniendo en cuenta que no se lo quitaron a los violadores Roman Polanski o a Harvey Weinstein, que está en capilla de determinar la justicia muchas supuestas agresiones sexuales.
8ª) No olvidemos tampoco que en este episodio había tensiones personales entre los encausados que procedían de un pasado no tan lejano. En 2006 Smith y Rock habían tenido un encontronazo. Y luego líos extraconyugales en los que no voy a entrar, pues Rock parece ser que había estado liado con Jada hace cuatro años. Pero si eso ha influido, jamás se pueden dirimir de esa manera ante más de medio mundo.

