El reciente estreno y justo exitazo de “Los domingos” de Alauda Ruiz Azúa vuelve a poner en el candelero el protagonismo de la figura de las monjas que, a lo largo de la historia del cine y en diferentes registros, nos han proporcionado, o me han proporcionado para no implicar a nadie más, grandes momentos y abundantes obras maestras. A continuación, ahí va un listado provisional y de mis diez favoritas… resumidas en una frase (algo insólito procediendo de un incontinente verbal y comentarista en torrentera como el que esto firma… todo un desafío asumirse así en plena era del Tik Tok):
1) Las campanas de Santa María (Bells of St. Mary´s) (Leo McCarey) (USA, 1945)
Aparte de suponer un prodigio de equilibrio entre comedia, drama y “romance” nunca mostrado, contiene la mejor reflexión que sobre la educación que haya escuchado jamás en una pantalla y expuesta por una monja (Ingrid Bergman forever).
2) Historia de una monja (The Nun´s Story) (Fred Zinnemann) (USA, 1959)
La exquisita caligrafía de Fred Zinnemann (“Solo ante el peligro”, “De aquí a la eternidad”) puesta al servicio de una impecable narración, cuasi documental, que muestra los vaivenes y oleajes de la vocación religiosa e interpretada por alguien a quien nadie puede superar, Audrey Hepburn.
3) Narciso Negro (Black Narcissus) (Michael Powell y Emeric Pressburger) (GB, 1947)
Tal vez contenga la mejor fotografía de toda la historia del Séptimo Arte y una historia delirante y embriagadoramente poética ambientada en los mismos picachos del Himalaya con una Deborah Kerr a la que los hábitos le sientan inmejorablemente.
4) Diálogo de carmelitas (Le dialogue des Carmélites) (Francia-Italia, 1960)
Si se ve de adolescente, como es mi caso, aseguro que impacta de lo lindo; vista años después continúa inmarchitable y esta historia de carmelitas en plena Revolución Francesa (caray cómo se las gastó). Su final pone literalmente el nudo en la garganta.

5) Tempestad en la cumbre (Thunder on the Hill) (Douglas Sirk) (USA, 1951)
Una monja émula de Miss Marple o de Hercules Poirot encarnada con sutileza sin fin por la exquisita Claudette Colbert (“Sucedió una noche”) del rey del melodrama y de cualquier género que se terciara, como en este caso el policíaco o de misterio. Glorioso clímax en un campanario.
6) Agnes de Dios (Agnes of God) (Norman Jewison) (USA, 1985)
Memorable duelo interpretativo a propósito de la fe entre una madre superiora en el más amplio sentido del término (Anne Bancroft) y una psiquiatra descreída y comprometida (Jane Fonda). La conversación acerca del tabaco entre ambas no tiene desperdicio. Inolvidable fotografía de Sven Nykvist y ya ni les cuento la exquisita banda sonora de Georges Delerue.

7) Ida (Ida) (Pawel Pawlikowski) () (Polonia-Italia-Dinamarca, 2013)
Penetrante, fascinante reflexión, a modo también de diálogo a dos, sobre los entresijos y designios de creencias religiosas de todo signo. Memorable su ascética fotografía en blanco. Y menudo director el polaco Pawel Pawlikowski, austero y profundo a la vez.
8) Sólo Dios lo sabe (Heaven Knows, Mr. Allison) (John Huston) (USA, 1957)
Ufff… palabras mayores. La demostración de cómo tan sólo prácticamente con dos actores (salen algunos más, pero episódicamente) se puede mantener la tensión -sexual y de otros tipos- durante casi dos horas. La religiosa volvería a ser Deborah Kerr, el marine de lo más viril un indiscutible Robert Mitchum (qué enorme actor). Ambos atrapados en una isla del Pacífico Sur durante la Segunda Guerra Mundial. Intachable.
9) La canción de Bernadette (The Song of Bernadette) (Henry King) (USA, 1943)
Bonita, bonita a rabiar. Realizada en plena segunda contienda mundial, recrea de manera emotiva y subyugante el celebérrimo milagro de Lourdes. Jennifer Jones (para la posteridad “Jennie”, mi película favorita de todos los tiempos) da perfectamente el perfil arrebatado y místico que requería su personaje, Bernadette Soubirous.
10) Teresa de Jesús (Teresa de Jesús) (Juan de Orduña)
Culmen del cine religioso o de vida de santas/os, dirigida e interpretada con algunos leves apuntes de ampulosidad, pero un ejercicio de lo más respetable y meritorio. Tal vez sea de todas las mencionadas, la única que no llega a una calidad excelsa, pero una -como casi siempre- pasional, declamatoria Aurora Bautista, la fluida dirección de Juan de Orduña (“Pequeñeces”) y algunos otros aspectos la hacen digna de figurar. Eso sí, no se le exija excesivo rigor histórico
El plus:
11) Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music) (USA, 1965)
Pieza maestra por los siglos de los siglos… amén. Ya su comienzo, esa impresionante toma aérea, no puede poner en mejor situación con una novicia cantarina y bailarina soltando gorgoritos de oro en plenos Alpes austriacos a los sones de “The Hills Are Alive”. Justamente mítica. Edelweis, Edelweiss… blanca flor de los Alpes…
En total… 7 producciones estadounidenses, 1 británica, 1 francesa, 1 polaca y 1 española (quede a salvo el orgullo patrio).
Me dejo en el tintero digital decenas y decenas de grandes títulos más, la mayoría positivos y también críticos o cuestionables. De todo debe haber en la viña del Señor. Cito a modo de ejemplo «Dominique» (Henry Koster), «Ángeles rebeldes» (Ida Lupino),
Tráilers:
1) LAS CAMPANAS DE SANTA MARÍA:
2) HISTORIA DE UNA MONJA:
3) NARCISO NEGRO:
4) DIÁLOGO DE CARMELITAS:
5) TEMPESTAD EN LA CUMBRE:
6) AGNES DE DIOS:
7) IDA:
8) SÓLO DIOS LO SABE:
9) LA CANCIÓN DE BERNADETTE:
10) TERESA DE JESÚS:
11) SONRISAS Y LÁGRIMAS:
