Estamos ante el enésimo, y feliz, ejemplo de cine de buen rollito, pero téngase en cuenta que su buenismo no camufla en modo alguno una considerable carga de profundidad sobre los sentimientos en general y sobre el cicatero tiempo actual que estamos viviendo al respecto en particular.
Parte de una premisa muy parecida a la que supusiera el notable debut de Fernando León de Aranoa en 1996, esto es, ‘Familia’ a secas, con la cual, por tanto, comparte parte del título en español subrayando algo todavía más revelador… de alquiler.
Sí, porque de lo que va esta “Rental Family”, tal es su título original es sobre una agencia especializada en suplantar afectos en ámbitos domésticos. Todo ello -estamos ante una coproducción estadounidense/japonesa- ambientada en un Tokio tan reluciente, apacible y esplendoroso como siempre, o como el que responde a cierto tópico, siempre que no tengamos en cuenta el de su cara B de yakuzas. Aquí, el marco ambiental no solo lo es ornamentalmente, sino anímicamente, algo que contribuye a su considerable atractivo final.
Para darle encarnadura humana, el elenco interpretativo está encabezado por un Brendan Fraser cada vez más revalorizado a partir de su resurgimiento con “La ballena (The Whale)”, papel que le supuso un más que merecido Oscar y fue todo un punto de inflexión para una segunda y todavía más fecunda etapa en su carrera. Otorga verdadero calor humano a un personaje un tanto desconcertado.

Y, pese a dejar claro que el resto del elenco, prácticamente todo autóctono, nipón en su mayoría, raya a idéntica gran altura, me resulta obligado destacar a esa preciosa y vivaz cría que responde al nombre artístico de Shannon Mahina, en la ficción la jovencita mestiza Mia Kawasaki, necesitada de una figura paterna que encarna engañosa y, a la vez, sinceramente Fraser. Por un momento y sin venir a demasiado a cuenta, o sí, me vino a la memoria aquella encantadora Teresa de la sensacional “55 días en Pekín”.
“Familia de alquiler” es francamente bonita, pero como destacaba al inicio de esta reseña, no debería obviarse el gran peso dramático sobre el que está sustentada. El hecho de que ello se afronte de manera sutil o aparentemente ligera no le resta ni un ápice de enjundia. Y al menos, por un momento, me hace volver a recuperar la fe en una especie como la nuestra demasiado imperfecta y con numerosos agujeros Gruyère (aunque parece ser que es un poco leyenda urbana los que le achacan a este exquisito queso).
Muestra, además, una buena radiografía de un tiempo acelerado, ya no tanto debido a los quehaceres diarios, que también, sino a la precaria atención que dedicamos a nuestros seres más queridos o cercanos. Y es que aparte de malos tiempos para el orden mundial o la lírica, en estas sociedades de apariencias y fingimientos también lo corren para reparar en los demás o ser lo más sinceros posibles con nosotros mismos. Aunque respecto a todo esto, ¿cuándo no ha sido así a lo largo de la historia?

Para ensamblar todo ello, Hikari, su directora despliega sentido de la observación, sensibilidad, inteligencia y un más que acreditado oficio. Elevada nota para él. Aprovecho para recomendarles su opera prima de 2017, la conmovedora “37 seconds”, que la pueden localizar en Netflix.
De lo más saludable, bienvenida y refrescante. Otro de los grandes estrenos con los que he iniciado este año cinematográfica, junto a la formidable, divertida y emotiva “´Rondallas” y las no menos estimulantes -cada una en su registro” “La asistenta”, “El médico II”, “Song Sung Blue: Canción para dos”, “Nouvelle Vague” (le hace un favor a Godard, matizo, a su insufrible cine, aunque él según varios biógrafos no salía mejor parado… revisen “Mal genio”), “28 años después: El templo de los huesos” (hay que ver lo buena y renovadora que es esta saga) y “El hombre menguante” (“remake” francés que aguanta el tipo ante el incuestionable clásico fantástico de los 50).
No la dejen pasar, especialmente si lo que buscan en una pantalla es que esta les confiera un -pese a todos los peros que se puedan hacer- un chute de optimismo y de buenas sensaciones.

