‘West side story’, Spielberg obra el milagro

José Luis Vázquez Ciudad Real
'West side story' de Spielberg

'West side story' de Spielberg "es un logro, una hazaña, una verdadera alquimia al alcance tan solo de unos pocos elegidos"

Imponente, impresionante, Spielberg ha obrado el milagro, al menos para quien esto firma. Que haya conseguido igualar, e incluso superar en algunos aspectos puntuales, al que considero uno de mi top 3 de la historia de un género como el musical que amo con toda mi pasión (junto a CANTANDO BAJO LA LLUVIA y GREASE), uno de los títulos más míticos de la historia del cine y más premiados (ni más ni menos que 10 estatuillas doradas), es un logro, una hazaña, una verdadera alquimia al alcance tan solo de unos pocos elegidos, él sin duda uno de ellos. Algo que, por otra parte, no necesitaba demostrar a la altura de su vertiginosa y sensacional carrera. "Pasión por el cine" tratará sobre esta película el próximo 13 de enero en la Biblioteca Pública de Ciudad Real.

Encima el mago de Cincinnati (Ohio), de donde era también el célebre protagonista -The Cincinnati Kid- de otro título mítico, EL REY DEL JUEGO, el auténtico rey Midas de las últimas décadas hollywoodienses, el profesional todo terreno que levantó la industria en tiempos nada fáciles de transición setentera, ha sido capaz de llevarlo a cabo, de ejecutarlo desde el mayor de los respetos. No se podría haber hecho mejor.

Y lo ha abordado respetando al máximo el original y siendo diferente a la vez. Ha hecho una relectura del tema, mostrándose mucho más riguroso con las características de los personajes hispanos y sus características, su idiosincrasia, su música incluso (suena salsa).

Cartel de 'West side story'

Cartel de 'West side story'

Sigue ambientando la acción a mediados de la década de los 50 del pasado siglo y en un período crucial de reconversión social y arquitectónica del West Side neoyorquino. Ha eliminado cosas muy genuinas de la sublime obra de Wise y Robbins -ese comienzo, los títulos de crédito finales- pero ha conservado su imponente armazón, la música de Leonard Bernstein, el libreto de Arthur Laurents y parte de las coreografías convenientemente adaptadas a este tiempo, pero insisto, sin traicionar jamás el espíritu original. Por ejemplo, ese impresionante número AMÉRICA que lo lleva de las azoteas a las calles, en un verdadero y explosivo festival de color, compás y vitalidad. Y mira que era antológico su precedente.

David Newman y el venezolano Gustavo Dudamel se han encargado para la ocasión de arreglar y adaptar la partitura original, incorporando alteraciones originalmente hechas a la partitura de Broadway de Bernstein por parte de Johnny Green para la película de 1961. También ellos han obrado el milagro, al igual que el formidable fotógrafo Janusz Kaminski (2 merecidísimos Oscar con Spielberg por LA LISTA DE SCHINDLER y SALVAR AL SOLDADO RYAN), cogiendo el relevo inmejorablemente de su antecesor, el no menos formidable Daniel L. Fapp (Oscar precisamente por su trabajo en esta primera versión).

Retomo los epítetos iniciales… Imponente, impresionante todos ellos y un montón de inmensos profesionales más, entre los que se encuentra un reparto escogido con primor, en el que destacan las dos actrices hispanas protagonistas, de las que más adelante destacaré cualidades. Dándose la particularidad de que son ellas quienes realmente cantan, pues a Natalie Wood la doblaría la habitual dobladora de estrellas Marnie Dixon, que también lo hizo con la Audrey de MY FAIR LADY.

Es, sin duda el mejor estreno que he visto este año 2021 (a continuación… van EL ÚLTIMO DUELO y UNO DE NOSOTROS) y en mucho tiempo. Y ya es decir porque en los últimos años los he visto formidables a cascaporrillo, muchos más de los que están dispuestos a admitir los plañideros/as de siempre… varios de los cuales al cabo de los años se abrazarán a este o a otros títulos con la misma intensidad de quienes nos hemos mostrado desde el primer momento fervientes defensores. Sucedió con ¡QUÉ BELLO ES VIVIR!, JENNIE, con LA NOCHE DEL CAZADOR, con tantas películas de Hitchcock, GREASE, BLADE RUNNER, EL REINO DE LOS CELOS y centenares y centenares de ejemplos más. La historia de siempre, vamos, nada nuevo bajo el sol.

'West side story':

'West side story': "Qué ritmo se despliega, qué agilidad y maestría narrativa, qué música, qué coreografías, qué colorido"

Respecto a la carcasa de la historia poco más que contar a estas alturas. Es de nuevo la tragedia de Romeo y Julieta actualizada a mediados de los 50 en las calles del Upper West Side de Manhattan. Pero sí es conveniente subrayar algunos aspectos en los que más ha querido incidir Spielberg. Como el hecho de alertarnos sobre la fractura que está padeciendo la sociedad de su país, y sobre la enorme brecha de las diferencias sociales y étnicas existentes. O la desconsideración hacia el otro, al ajeno; las algaradas que nos azotan; la falta de respeto a la cultura y singularidades de los demás (¿y al final para qué? ¿para qué esa violencia… como esa pelea absurda entre Heston y Peck en el portentoso western HORIZONTES DE GRANDEZA?). Algo, por otra parte -no ahuequemos el alerón- extensivo a tantísimas otras sociedades del mundo, principalmente del orbe occidental. Pero el firmante de E.T no ceja en alertar de manera llamativa sobre la cuestión. Y lo hace con sutileza, estilo, sin adoctrinar, sin ser sectario, sin dar el coñazo. Entreteniendo encima. Y como individuo seriamente preocupado por las quiebras sociales y las divisiones que asolan a su amado país (también por mí amado, con todos sus sombreados a cuestas). No puedo por menos que mostrar mi admiración también en este apartado. Los elementos o detalles insertados sobre la materia en esta versión me parecen de los más oportunos, como esa gran bandera portorriqueña.

Y qué ritmo se despliega, qué agilidad y maestría narrativa, qué música, qué coreografías, qué colorido, qué -y retomo ahora a las dos actrices antes reseñadas- personajes femeninos (bellísimas, despampanantes cada una a su manera -sensualidad y dulzura- y talentosamente explosivas Ariana De Bose y Rachel Zegler, qué adorable y espléndida esa Rita Moreno nonagenaria, la Anita de la versión original…

Contemplo absorto desde el primer segundo sus 156 minutos. Ni me entero del paso del tiempo. En varios de sus pasajes, sobre todo en el tramo final, acabo empapado en lágrimas. Me invade la emoción, me arrebata, me hipnotiza, me deja literalmente arrasado de felicidad.

Mi deuda con el cine norteamericano continúa siendo impagable. El día que se desvanezca, que se extinga el imperio, me difuminaré también.