Las tormentas y las temperaturas frescas complican las tareas de siembra del melón

Julia Yébenes Ciudad Real
Melón piel de sapo / Elena Rosa

Melón piel de sapo / Elena Rosa

El presidente de la Interprofesional de Melón y Sandía de Castilla-La Mancha, Cristóbal Jiménez, ha comentado que espera que la extensión de norma se aprueba en 2019

Las continuadas tormentas y fenómenos lluviosos de las últimas semanas están complicando las tareas de la segunda fase de siembra del melón y la sandía en la provincia y en la región, coincidiendo “con el grueso” del periodo de plantación, entre mayo y junio.

Así lo ha comentado el presidente de la Interprofesional de Melón y Sandía de Castilla-La Mancha, Cristóbal Jiménez, tras la celebración este jueves de la asamblea ordinaria de la entidad en su sede de Manzanares, en la que han aprobado las cuentas anuales (15.000 euros) y han analizado la gestión que están llevando a cabo para obtener la autorización de la extensión de norma.

Sobre superficies, ha comentado que será similar a la extensión de la pasada campaña, en base “no a datos exactos, sino a estimaciones”, con unas 10.000 hectáreas en total -la mayoría en la provincia de Ciudad Real (5.800 ha de melón y 2.500 ha de sandía)-, el 70% de melón (7.000 ha) y el otro 30% (3.000 ha) de sandía.

El melón está en pleno crecimiento / Elena Rosa

El melón está en pleno crecimiento / Elena Rosa

La plantación “va fatal por el tiempo”, ha precisado Jiménez, ya que las explotaciones con manta térmica, en pleno cuajado, “están empujando”, mientras que las que están a cielo raso están al albur de las temperaturas frescas y las abundantes precipitaciones.

“Es una fruta de sol, que necesita aportaciones de agua dosificadas según la planificación agronómica del cultivo”, ha precisado.

Mercado

Sobre la actividad en el mercado, con los melones en los puntos de venta procedentes de Murcia y Almería, los datos tampoco son muy positivos, también por las lluvias intensas que dificultan el crecimiento y maduración de melones y sandías.

Por ello, ha confiado en que el tiempo se estabilice y favorezca a los melones manchegos “que se consumen en los meses más caluroros”, entre julio y octubre, y “están solos en el mercado nacional, europeo y mundial”.

Después de que las ventas de melones se inicien desde puntos de Marruecos, entre otros países, en España, ha recordado, salen al mercado primero los que se cultivan en Almería, Murcia y Levante, y finalmente los de La Mancha.

Extensión de norma

En cuanto a la tramitación de la extensión de norma, Jiménez ha señalado que “está complicada”, entre otras cosas, por su carácter regional y la falta de modelos de desarrollo en estos ámbitos territoriales, ya que “todas son nacionales”.

Con todo, ha confiado en que 2019 sea el año en que puedan presentar el proyecto, que permitirá al sector obtener fondos propios y europeos, con el fin de realizar campañas de promoción y divulgación que estimulen el consumo del melón piel de sapo y para la realización de investigaciones que mejoren la especie.

Por ahora, cuentan con un presupuesto “mínimo” procedente del convenio colaboración con Globalcaja y de los patrocinios de las jornadas y acciones que desarrollan.

Ha recordado que dicha figura será “una herramienta con la que empezaremos a funcionar y a  promover acciones de divulgación de ambos productos”, muy importantes en la economía de numerosas localidades de la región.

“Queremos un melón manchego que no se degenere”, ha sostenido, aunque “no tenemos medios y nos estamos sirviendo de las investigaciones de virólogos y genetistas de las casas comerciales”.