Los apicultores de Ciudad Real ven como un “avance” el nuevo etiquetado de la miel, pero piden incluir los porcentajes en las mezclas

Julia Yébenes Ciudad Real
Extracción en frío de la miel de un apicultor / Lanza

Extracción en frío de la miel de un apicultor / Lanza

Dos asociaciones de la provincia seguirán trabajando para ampliar los datos en la leyenda, así como lamentan los bajos precios y se plantean una figura de calidad. Desde el Iriaf valoran el trabajo realizado durante años con el Ministerio de Agricultura "para obtener este éxito” en el etiquetado

El Real Decreto que modifica la normativa sobre el etiquetado de la miel, que establece que a partir de ahora se recoge el origen de procedencia del producto ha sido valorada de diferente manera por los agentes del sector.

Portavoces de varias asociaciones de apicultores de la provincia de Ciudad Real ven como “un avance” la nueva normativa aprobada por el Consejo de Ministros, aunque consideran que la leyenda también debería incluir “los porcentajes” en caso de las mezclas.

De la misma manera, organizaciones agrarias como Asaja consideran “insuficiente” la ampliación de la información en el etiquetado.

Por su parte, desde la Consejería de Agricultura opinan que es un “gran logro”.

«Se ha conseguido algo»

El presidente de la Asociación Profesional de Apicultores de Ciudad Real, Javier Colado, asegura que “se ha conseguido algo”, pero muy por debajo de otras demandas históricas como “la información sobre las composiciones y las mezclas”.

Por ello, el sector en la provincia, representado en tres asociaciones, “seguirá trabajando” “para demostrar que tenemos razón”.

De la misma manera, este apicultor de Los Cortijos y El Torno reclama soluciones a la problemática de fondo que sugfren los cerca de 150 apicultores de la provincia de Ciudad Real. “Tenemos el tema de la varroa”, un ácaro “cada vez más agresivo” que destruye las colmenas, y precisa de varios tratamientos anuales. Piden investigación que, como asociación, podrían promover a través de un profesional veterinario.

A esta amenaza se suman los ataques de los abejarucos, contra los que piden autorización para desarrollar métodos de control y así reducir daños en sus colmenas.

Respecto a la campaña de miel que inician estos días, Colado hace una estimación “positiva”, a pesar del stock de producto que tienen almacenado del año pasado. Es también el caso del polen, cuya producción este año bajará “entre un 70 y un 80%” ante las nulas salidas de este producto.

Los precios en origen tampoco acompañan. “Están por el suelo”, asegura Colado, para quien el sector vive, en este sentido, un momento de “incertidumbre” ante los movimientos de los mercados en un escenario post pandemia.

La miel en origen cotiza a entre 2,20 y 2,50 euros, frente a los cinco euros que vale en las tiendas, mientras que el kilo de polen se comercializa a entre 1,75 y 2,75 euros el kilo. Por ello, a juicio de Colado, es pertinente “informar al consumidor de la procedencia de estos productos.

También trabajarán, recuerda el mismo portavoz, en el desarrollo de una marca de calidad de miel de la provincia de Ciudad Real, en forma de DO, o en la constitución de una Agrupación de Defensa Sanitaria (ADGS).

Colado destaca también el papel de las abejas en los diferentes ecosistemas para el mantenimiento de la biodiversidad, tal y como se ha demostrado en la pandemia “con las abejas como detectoras de la climatología”.

«No se puede permitir que con el 1% de miel nacional se considere española»

Por su parte, Emilio García, secretario de la asociación ‘Madroño y romero’, afincada en la comarca de Agudo, coincide con esta exposición, y valora en positivo que se haya ampliado la información en el etiquetado. Sin embargo, “no se puede permitir que no refleje el porcentaje y que con el 1% de miel nacional y el 99% de China se pueda poner que es miel de España”.

También coincide en que “hay muchos temas pendientes” que, de manera conjunta, reclamarán.

Prevé, igualmente, una “buena” campaña porque en los últimos meses “se han recuperado las colmenas”, aunque lamenta “los precios bajísimos para las miles milflores”.

García advierte, de la misma manera, que habrá “más miel clara” y “menos miel oscura”, la producida en colmenares situados a más altitud en entornos del monte, como en robledales y encinas.

Desde Asaja insisten en que se debería indicar no sólo el origen sino los porcentajes de miel y su lugar de cosecha. Solo así el consumidor tendría toda la información fidedigna, frente a la actual regulación.

Un éxito

Más positiva es la valoración de Esteban García, director del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (Iriaf), de la Consejería de Agricultura, quien subraya “el trabajo realizado durante años con el Ministerio para obtener este éxito”.

A su juicio “ha costado mucho” y es “un gran logro” que los consumidores “por fin puedan saber la procedencia de la miel que compran” y, además tienen la opción “de elegir entre una nacional o de otro país”.

Hasta ahora, recuerda, los compradores adquirían marcas españolas pensando que eran nacionales porque en la etiqueta no aparecía, mientras que a partir de ahora “sí lo reflejará”.

El investigador destaca “las características excepcionales” de la producción en la región “altamente artesanal”.