Los precios ruinosos en la mayoría de cultivos marcan el año 2019

Julia Yébenes Ciudad Real
El aceite es uno de los productos alimenticios que sufre una gran crisis de precios/ Elena Rosa

El aceite es uno de los productos alimenticios que sufre una gran crisis de precios/ Elena Rosa

Las distintas organizaciones han anunciado un 2020 “caliente” con movilizaciones generalizadas

La pérdida de valor de la producción agrícola y ganadera por diferentes causas (climatológicas, desequilibrio de los mercados, aranceles americanos, veto ruso y políticas inglesas) es la principal conclusión que las organizaciones agrarias esgrimen sobre un negativo balance agropecuario en Castilla-La Mancha y a nivel nacional.

El hundimiento de los precios en origen ha vertebrado la mayoría de cultivos del sector primario dentro de un año que ha estado protagonizado por destacados desastres metereológicos, como la sequía persistente, las granizadas de agosto y septiembre, y las lluvias torrenciales y los vientos de hasta 100 kilómetros por hora de las últimas borrascas, que han perjudicado principalmente al sector olivarero.

Las políticas de agua, perjudiciales para Castilla-La Mancha, o la negociación de la PAC para el periodo 2021-2027, con propuestas de reducción de su presupuesto respecto al periodo 2014-2020, entre otras reivindicaciones, centrarán un 2020 “caliente”, con movilizaciones generalizadas, según han anunciado las distintas organizaciones.

2019: decente en producciones, y nefasto en precios

El año 2019 ha sido, en opinión del secretario técnico de Asaja Castilla-La Mancha, Arturo Serrano, “decente en producciones, y nefasto en cuanto a precios”, ya que productos agroalimentarios como la leche, el cordero, la aceituna, la uva y el vino se están vendiendo “por debajo de los costes de producción”.

Ante este escenario, sumada a la “inacción” de las administraciones regional, nacional y europea, Serrano ha instado al sector a unirse y “hacer una propuesta seria de movilizaciones en 2020 para paralizar el país”,

El campo, a su juicio, ha retrocedido como industria económica y se ha quedado “para subsistir”, debido a las consecuencias de la globalización, que hacen que los costes de producción en otras latitudes “sean el 1000% menores”.

Más negativos son en algunos países de Asia o África, ha relatado, la escasa protección de los derechos de la mano de obra, los ausentes protocolos de riesgos laborales y la mejorable legislación de calidad y seguridad alimentaria. “Aquí tenemos que cumplir una normativa exhaustiva”, ha recordado.

Respecto al agua, el secretario general en Castilla-La Mancha de Asaja, José María Fresneda, ha resaltado hace unos días la intensa actividad que ha habido en este 2019, y ha mostrado su preocupación por temas como el agua.

En este área, la organización pide un posicionamiento nuevo al Gobierno regional para que contribuya a impulsar un Plan Hidrológico Nacional, “que tenga en cuenta que las cuencas hidrográficas son diferentes y los problemas de los agricultores de las diferentes zonas son también diferentes”.

También ha criticado el bajo nivel de ejecución de las ayudas del Programa de Desarrollo Rural (PDR), planes de mejora e incorporación de jóvenes a la agricultura, y ha lamentado que siga habiendo fraudes en el sector vitivinícola.

Sobre ganadería, ha reprochado que el Plan Estratégico para la ganadería extensiva no ha servido para nada y el Plan de Gestión de las zonas de especial protección para las aves (ZEPA) esté sin consensuar.

Año terrible

De “año terrible” para la agricultura y la ganadería ha calificado UPA este 2019, por la “falta de precios justos generalizada, la parálisis política, la meteorología muy adversa o el aumento de barreras comerciales”.

La organización ha destacado la caída en un 2,5% del número de perceptores de ayudas PAC, “menos productores de alimentos y más pobres que quieren olvidar un 2019 con balance negativo”.

La despoblación ha sido otro de los temas sobre el que UPA ha reflexionado, pues recuerda que tiene hasta un 13% del territorio como desierto demográfico (con una densidad de población inferior a 8 habitantes por km2), una situación que “condiciona de manera directa el presente y futuro de la actividad agraria y que constituye una de las mayores preocupaciones para UPA”.

Una de las pocas notas positivas en este 2019 para UPA ha sido la aprobación del Estatuto de las Mujeres Rurales en Castilla-La Mancha, y el “empoderamiento” de los agricultores y ganaderos que “hacen gala de un marcado orgullo rural”.

Así, prevé un año “caliente”, con movilizaciones generalizadas en toda España y para todos los sectores agrarios. “La urgencia es tal que no podemos esperar más. No es una amenaza, es una certeza”, aseguran desde esta organización.

Cae la renta agraria

Unión de Uniones también cree que 2019 ha sido uno de los peores años tras conocer los datos de renta agraria

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos considera que 2019 ha sido “muy negativo para el campo”, y uno de los peores años en datos de renta agraria, con un 8,6% menos, debido a la bajada del 2,9% del valor de la producción total del año.

Algunas de las causas de este balance negativo es la incertidumbre política estatal y los efectos de los acuerdos y guerras comerciales internacionales, que han afectado a la aceituna de mesa, el aceite o el vino.

Por otro lado, esta entidad reclama “un presupuesto sólido y suficiente” para la Política Agraria Común (PAC) si se quiere afrontar el reto de ser el primer continente neutro en emisiones en 2050.

“No tiene sentido poner unos requisitos tan ambiciosos si no se dan instrumentos para poder llevarlos a cabo”, afirman desde Unión de Uniones. “Los objetivos tienen que ser ambiciosos, pero también realistas y adaptados a cada contexto”.