Villafranca: Tenemos que consolidar la subida en el consumo del vino con nuevas campañas

Julia Yébenes Ciudad Real
Ángel Villafranca, presidente de la OIVE / Lanza

Ángel Villafranca, presidente de la OIVE / Lanza

Entrevista a Ángel Villafranca, reelegido presidente de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE)

Ángel Villafranca es uno de los portavoces del sector del vino más acreditados, al atesorar años de representación al frente de organizaciones cooperativas, de productores y para la promoción de su consumo. Es el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España y de esta entidad a nivel autonómico, así como tras haber renovado para otros cuatro años como presidente de la Organización Interprofesional del Vino de España -OIVE- (cargo que ocupa desde su creación en 2014), acaba de ser elegido presidente del Grupo de Diálogo Civil de Vino de la Comisión Europea. Toledano de origen, también es el máximo representante de Baco, la sección de vinos del Grupo Alimentario Dcoop Sociedad Andaluza (DCOOP).

En el segundo mandado en OIVE seguirá cohesionando, señala en esta entrevista a El Campo, la cadena de valor del sector para acometer proyectos en beneficio del vino, en base al nuevo acuerdo de Extensión de Norma, presentado hace unos días al Ministerio de Agricultura, además de promover la investigación y la innovación, la información sectorial y las acciones mediáticas, tras la exitosa ‘Marida mejor tu vida con vino’, una campaña que se extenderá próximamente a supermercados y restaurantes.

PREGUNTA.- Acaba de ser reelegido al frente de la Interprofesional del Vino de España (OIVE), ¿cuáles son los objetivos de su proyecto para el nuevo mandado?

RESPUESTA.- Tras su primera andadura, la interprofesional también ha renovado a su junta directiva. Nos hemos vuelto a acreditar en la rama de producción y comercialización, y hay consenso entre las partes. Así, hemos entendido que en esta fase es bueno que no haya cambios importantes en su funcionamiento, y hemos optado por la continuidad. Tras finalizar la primera extensión de norma, la junta directiva y la asamblea han aprobado la nueva extensión para qeu siga la tramitación.

P.- ¿Cuáles serán las principales acciones?

R.- Estamos representados los distintos actores, productores, industriales y cooperativistas, y todos apostamos por la promoción y la defensa de los intereses del vino. Una de las principales actividades es la promoción, y para ello es importante la recaudación (es de obligado cumplimiento para las dos partes representadas -productores y comercializadores-). Otras líneas planteadas son la defensa del sector en los distintos organismos internacionales, la interlocución ante la administración, las acciones relacionadas con la salud o el cambio climático, la investigación I+D+i en viñedo o la innovación como motor de progreso para el sector. También hay que intentar hacer que el sector trabaje con normalidad en distintos escenarios, como ya hemos hecho con el apoyo al contrato tipo para la compraventa de uva y del vino, o con la aprobación del Código de Autorregulación para no poner publicidad en espacios con menores y no incentivar el consumo de alcohol.

P.- ¿Y habrá alguna novedad?

R.- Uno de nuestros proyectos es iniciar una campaña de autocontrol de forma voluntaria, por la que las empresas que así lo deseen, a través de un protocolo, se sometan al autocontrol para garantizar al consumidor que el tipo de vino se ajusta a la indicación de la etiqueta. En definitiva, el objetivo es incrementar el valor añadido del vino de España y que eso repercuta en beneficio tanto del consumidor como del último viticultor. Se trata de una normativa comunitaria, pretendemos que el consumidor tenga la seguridad de que la trazabilidad que compra y consume tiene las garantías.

P.-Sobre los contratos, según los productores, a veces no se firman o no se cumplen por parte de la industria a la hora de comprar uva. ¿Qué opina?

R.- Ya hace tres años que se pusieron en marcha bajo el amparo de la AICA para garantizar que se actúa con normalidad en las transacciones y para cumplir la norma de la ley de la cadena. Es un producto origen vegetal y ha de tener su regulación en las operaciones. Independientemente de eso, lo más importante es que los actores del ámbito vitivinícola, organizaciones agrarias, empresariales, y cooperativas nos podamos reconocer esa facultad y lo que se pacta.

P.- ¿Cómo será la aportación económica de la nueva extensión de norma?

R.- Ya la hemos presentado al Minsiterio de Agricultura (13 de noviembre) y entrará en vigor el próximo 1 de agosto de 2019, con una vigencia que pasará de tres a cinco años y la bajada de un 20% en las cuotas a los operadores. Así, si ahora la recaudación ha sido de 5,7 millones euros para las distintas campañas de promoción interior y exterior de vino, la actual tiene una previsión sobre 5,5 millones por año.

P.- ¿Cuál ha sido el impacto de las campañas desarrolladas por la organización?

R.- Ha sido muy positivo, por el hecho de que un sector como el vino, a veces polémico, haya sido capaz de hablar y discutir acciones en común. El hecho de sacar un anuncio genérico del vino de España en sí ya es un éxito. La incidencia de la publicidad es de largo recorrido, y con productos genéricos es más difícil de medir. Las acciones se han dirigido en las redes y en TV para un targed de edad de entre 25 y 40 años, una generación no muy habituada al consumo. Hemos encontrado un ligero incremento de consumo en el mercado interior, y el objetivo es que se consolide esa subida porque creemos que ya no haya marcha atrás.

P.- En cuanto a los canales de distribución, además de la hostelería, alimentación, o internet, también se habla de una parte que se consume desde las bodegas, con la venta directa. ¿Es así?

R.- La sociedad ha cambiado los hábitos de consumo y de compra, y hay canales no ocasionales que son realidad. En tiendas se incrementa el enoturismo enológico, con visitas al territorio y compras que no están dentro del panel de consumo, y por internet aumenta entre los países, aunque el tipo impositivo no esté armonizado en la UE. Es cierto que cada día hay más consumidores que optan por estas formas. Creo que habría que hacer un estudio concreto para conocer dónde se consume, porque en casi todas las regiones de España, hay personas que compran en las bodegas de origen.

P.- Respecto a la campaña de vino de 2018 será una de las tres más altas de este siglo, ¿cómo estima serán las operaciones comerciales para su distribución?

R.- La campaña es superior a la media, pero también los es en Francia e Italia. La ventaja con la que partimos fue que las existencias eran más bajas de la media normal. Ahora, con la salida de los vinos nuevos, ha habido un ajuste importante en los precios, y hay que esperar a ver cómo evolucionan. En principio, no debería haber grandes problemas, y en el supuesto de que haya tensiones en la competencia, la interprofesional propondrá a las administraciones medidas para corregir esas desviaciones .

P.- ¿Qué opina de la reducción presupuestaria propuesta por la Comisión Europea para financiar la futura PAC post 2020 y las incertidumbres que abre entre los viticultores?

R.- Dentro del primer pilar de la PAC, la comisión propone un recorte del 3,9% del presupuesto, pero hay que debatirlo en el Parlamento con los estados miembros. Hay que intentar que los vinos desalcoholizados puedan llamarse vinos, y desde España apoyamos esa medida. El tema del etiquetado también viene recogido en la PAC, y habrá que informar de los ingredientes, dada la especificidad que se haga desde las propias webs o consultas online. Desde España hemos pedido que se incluyera el origen de sólo con uvas, pero en otros países como Alemania, Bulgaria o Luxemburgo se permite el uso de la adicción de azúcar (chaptalización) para complementar la graduación. Hemos pedido que se elimine esta práctica. También hay una propuesta dentro de la comisión de crear un Observatorio de Precios, para plantear estrategias en Europa.

P.- Y frente al Grupo de Diálogo Civil del Vino, ¿a qué se dedica este órgano, qué acciones va a implementar?

R.- Es un grupo consultivo, representado por las organizaciones de la UE, empresariales, agrarias, de consumidores, cooperativas, ecologistas, y tiene algo que aportar. Se analizan y debaten las campañas y la producción, en base a la normativa, como cuando hay un problema fitosanitario o plaga, y también se debate. Y la CE está obligada a trasladar la información y los acuerdos. Es el foro donde las distintas organizaciones aportar iniciativas e ideas para organizar el producto. Los cargos son elegidos por los propios expertos, con una vigencia dos años, y hay dos o tres reuniones al año. El hecho es facilitar la llegada de la información sobre el vino a la Comisión de Agricultura o Parlamento, y cada vez que surja ir a debatir, contactar con los eurodiputados o redactores de las normas y aportar las nuevas opiniones.