El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha confiado este viernes en que haya «muchos más países» que sigan el «ejemplo» de España de retirarse del Festival de Eurovisión, después de que las votaciones celebradas en la 95ª Asamblea General de la UER en Ginebra hayan concluido con la permanencia de Israel en el certamen musical europeo.
«Pareciera que una vez que desaparecen de los titulares o de los telediarios las imágenes cotidianas de la masacre indiscriminada de decenas de miles de personas inocentes y de niños y niñas, pues pareciera que deberíamos mirar hacia otra parte y normalizar la situación» y eso «no puede ser», ha manifestado.
A preguntas de los medios durante una visita al Hospital Nacional de Parapléjicos en Toledo, Bustinduy se ha enorgullecido de la decisión adoptada por RTVE de no participar en Eurovisión y ha confiado en que «los responsables de este genocidio acaben rindiendo cuentas ante un tribunal internacional, que es el lugar que les corresponde».
«Voy a hacer todo lo que esté en mi mano» para ello, ha añadido, asegurando que «España no olvida la tragedia y la masacre que ha sufrido el pueblo palestino, y esperamos que se haga justicia algún día y que sus responsables lo paguen».
Acoso sexual
Por otro lado, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha subrayado este viernes que, ante casos como las denuncias por supuesto acoso sexual dirigidas contra el exasesor de la Presidencia del Gobierno, Francisco Salazar, y contra el secretario general de los socialistas de Torremolinos (Málaga), Antonio Navarro, «no cabe otra respuesta» que la de que «se asuman todas las responsabilidades».
«Tolerancia cero, tolerancia cero con cualquier práctica que implique violencia, abuso o discriminación contra las mujeres», ha manifestado Bustinduy, preguntado por estos casos durante su visita al Hospital Nacional de Parapléjicos para conocer el funcionamiento de su comedor.
A su juicio, «hay que escuchar, por supuesto, a las víctimas siempre, acompañarlas y poner en marcha todos los mecanismos para neutralizar cualquier forma de discriminación, desigualdad o violencia contra las mujeres que está presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad todos los días, de manera cotidiana, estructural y permanente».
«En todas las instancias no hay ningún espacio que se libre, social, político, económico, cultural», ha admitido el ministro, incidiendo en la «tolerancia cero frente a estas prácticas» y en «hacer todo lo que sea necesario» para que cuando se producen se asuman todas las responsabilidades.
