El precio medio de la hectárea agraria en Castilla-La Mancha aumentó 49 euros en un año

Julia Yébenes Ciudad Real
Imagen de una extensión de tierra agrícola en la provincia de Ciudad Real / Clara Manzano

Imagen de una extensión de tierra agrícola en la provincia de Ciudad Real / Clara Manzano

La compraventa de fincas agrícolas sigue en manos de los propios propietarios o los operadores particulares (corredores), ampliamente al margen de la actividad de las inmobiliarias y empresas consultoras

El precio medio de una hectárea de tierra para uso agrario en Castilla-La Mancha ha aumentado en 49 euros, con un incremento del 0,8%, desde los 6,473 euros la hectárea en 2018, hasta los 6.522 en 2019 (los últimos datos conocidos, publicados por el Ministerio de Agricultura en septiembre).

Ha registrado una tendencia contraria a la media nacional, donde el valor promedio de los 10.000 metros cuadrados agrícolas ha bajado en 30 euros (un 0,3% menos) hasta los 10.178 euros.

Dicha cantidad ha ascendido en la comunidad tanto en aprovechamientos de pastos, como en cultivos referentes como los herbáceos, sobre todo de regadío. Por el contrario, el valor ha bajado de manera importante en las tierras dedicadas al viñedo y al olivar.

En conjunto, la superficie agrícola útil del territorio castellano-manchego es la tercera con más extensión de España, tras Castilla y León y Andalucía, por ese orden.

Así, la encuesta ministerial analiza la evolución de los precios de la tierra en las cinco tipologías de cultivos más presentes a nivel nacional, que representan el 91,1%  y que son: herbáceos de secano y regadío, uva y aceituna de secano y aprovechamientos.

En el caso de los cereales y leguminosas sin aportación hídrica más barbecho, Castilla La Mancha ha registrado un aumento en 55 euros por hectárea (1,1% más) hasta los 5.183,88 euros al cierre de 2019. En este caso, con el 24,9%, es la segunda autonomía con mayor peso en este tipo cultivo, tras Castilla y León. Le siguen Andalucía (12,7%) y Aragón (12,1%).

En el caso de los cultivos herbáceos de regadío el precio es mucho más alto y también la variación, dentro de una tendencia en positivo. La región forma parte de las cinco con más importancia en esta tipología, en este caso en tercer lugar, con un 13%. El valor medio por hectárea en este caso ha sido de 15.666,43 euros por hectárea (3,6% más), tras sumar 550 euros respecto a 2018.

Castilla y León (29,0 %), Aragón (20,7 %) y Andalucía (14,4 %) se han mantenido por delante de Castilla La Mancha en ponderación, seguida de Cataluña (8,1 %).

Más protagonismo tiene la comunidad manchega en la superficie de uva de vinificación de secano, con un 47,8%.  Se han producido descensos en los precios castellano-manchegos, la caída más pronunciada (tras bajar un 1,3%), a 9.902,47 euros la hectárea, 131 euros menos, al igual que en la comunidad Valenciana, con un 0,6% menos y 8.848 euros los 10.000 m2. Castilla y León, Cataluña, Extremadura y La Rioja han subido sus valores, destacando las dos últimas con un 5% y un 3,3% más, respectivamente.

De la misma manera, el territorio manchego (17,3 %) es uno de los tres con más protagonismo en extensión de aceituna de almazara de secano, tras Andalucía (61,5%) y por delante de Extremadura (9,0 %). Aquí ha visto descender los precios de cada hectárea, en 295 euros menos, y 9.396,33 los 10.000 m2, tras descender un 3%.

Al contrario se ha mostrado la tendencia en el precio de la tierra para aprovechamientos (prados y praderas permanentes y otras superficies para pastos). Castilla la Mancha ha sido una de las cinco (de las seis más importantes) con alzas. Ha crecido un 2%, con 50 euros más hasta alcanzar 2.580.85 por hectárea.

Compraventa

Precisamente, la compraventa de fincas agrícolas sigue en manos de los propios propietarios o los operadores particulares (corredores), ampliamente al margen de la actividad de las inmobiliarias y empresas consultoras.

Los interesados en este mercado pueden ponerse en contacto en plataformas como AgroAnuncios, una web que publica ofertas de propiedades agrícolas.

La firma, según su propietario, Jorge Villa, “no intermediamos nunca en la compraventa y transacción”, pues tan solo funciona como “un punto de encuentro entre anunciantes y usuarios que compran o venden sus productos”.

Villa explica que si bien el coronavirus ha ralentizado todo el mercado inmobiliario, en el caso de las fincas rústicas “el  movimiento” viene de la mano del productor profesional “que es el que demanda”.

Con todo es un segmento muy variable, ya que depende de “la rentabilidad y la productividad”.

“Si hay años con cosechas buenas ingresarán más dinero y podrán tomar otro tipo de  decisiones, como la compra de fincas”.

El arrendamiento en estos casos es menos demandado y, por tanto, el sector registra “cierta normalidad”.