Gloria Patricia Rodríguez, coordinadora del proyecto ‘Mujeres Ingeniosas’: «Las mujeres pueden hacer mucho en la ingeniería»

Laura Espinar Ciudad Real

“¿Qué hubiera pasado si Einstein hubiera nacido mujer?” se pregunta el movimiento #NoMoreMatildas que persigue rescatar del olvido los logros de las grandes científicas a través de una campaña de gran impacto en redes sociales. Impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, la iniciativa se da la mano con el trabajo que desde 2018 desarrollan profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Ciudad Real para despertar vocaciones científico-tecnológicas entre las niñas, con especial atención al mundo rural. El proyecto “Mujeres Ingeniosas” que coordina la profesora Gloria Patricia Rodríguez, organiza estos días una Semana de la Ingeniería para los colegios con la presencia de científicas de referencia, además de un Congreso Iberoamericano de Mujeres Ingenieras junto con las escuelas de ingeniería de todos los campus de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Trabajar para despertar vocaciones científicas entre las niñas con atención especial a los colegios de los pueblos más apartados de los grandes núcleos urbanos y frenar el descenso del número de chicas matriculadas en las facultades de ingeniería informática, electrónica o mecánica no es una tarea que invite al desmayo. Al contrario. La labor es  constante y perseverante, pese a la pandemia, aunque los resultados sean lentos, «pero el mensaje queda ahí  y creo que en unos años veremos los resultados» sostiene Gloria Patricia Rodríguez, profesora de Ciencia de los Materiales en la UCLM y coordinadora del proyecto Mujeres Ingeniosas desde su creación en 2018 en el campus de Ciudad Real.

Exposiciones, talleres, conferencias, encuentros, formación y una importante labor divulgativa y combativa de los estereotipos para poner en valor las carreras científicas desde edades tempranas y frenar la caída de las matriculaciones en ciencias jalonan la trayectoria de este proyecto organizado por profesores y doctorandos de la ETS de Ingeniería de Ciudad Real (ETSII),  la Facultad de Educación y la Escuela de Ingeniería Industrial y Aeroespacial de Toledo.

La necesidad de trabajar para cambiar estereotipos

En esta entrevista, Gloria Rodríguez explica que a los 12 años tuvo claro que estudiaría Químicas y que su labor comprometida y divulgativa comenzó cuando vio la necesidad de revertir loa estereotipos hacia las ciencias «ya que las mujeres pueden hacer mucho en la ingeniería y en la Escuela de Ciudad Real ví la necesidad de comenzar a trabajar para que hubiera más chicas».

Ahora el equipo que coordina a través de Mujeres Ingeniosas prepara la organización de una Semana de la Ingeniería en el campus de Ciudad Real, si la pandemia lo permite, con el objetivo de acercar a los colegios las grandes mujeres de la ciencia de hoy y que los alumnos no universitarios puedan participar en talleres con experimentos  «y nosotros sacaremos parte de la experimentación de nuestro laboratorio para mostrarlo de forma divulgativa y que les llegue fácilmente».

Además, ya está en marcha la organización de un Congreso Iberoamericano de Mujeres Ingenieras para el  año 2022, un proyecto en el que «queremos implicar a compañeras de las Escuelas de Ingeniería de Cuenca, de Talavera de la Reina, Ciudad Real, Almadén, Toledo y Albacete ; ya estamos trabajando en ello para ver cómo lo ponemos en marcha. Para esa fecha entiendo que ya nos apetecerá ir de congresos», destaca.

PREGUNTA.-¿El origen del proyecto “Mujeres Ingeniosas: La ingeniería en femenino”está en el campus de Ciudad Real?

RESPUESTA.- Si, los orígenes están en la Escuela Superior de Ingeniería Industrial de Ciudad Real porque tenemos constancia de que el número de chicas en las aulas es muy bajo y va disminuyendo en los últimos años. Si comparamos con otras titulaciones del campus, de la Universidad de Castilla-La Mancha y de la universidad española vemos que son pocas las chicas matriculadas en la rama de ingeniería y, concretamente en las Escuelas de Ingeniería Industrial el porcentaje está por debajo del 20%. Por eso surge aquí la iniciativa, aunque el primer proyecto que se forja también lo integra profesorado de la Facultad de Educación de Ciudad Real porque sabemos la importancia de la labor docente para llegar a las niñas.

Mujeres Ingeniosas trabaja para fomentar las matriculaciones de chicas en las ingenierías/ C. Manzano

Mujeres Ingeniosas trabaja para fomentar las matriculaciones de chicas en las ingenierías/ C. Manzano

P.-Y poco a poco se han ido incorporando otros campus

R.-Si. El proyecto comienza en Ciudad Real pero se está abriendo a todos los sitios. Ya tenemos colaboración de la Escuela de Almadén, de un grupo muy activo que realiza una importante labor divulgativa en la Escuela Industrial y Aeroespacial de Toledo, además de compañeras también muy activas del campus de Albacete.

Y ahora, estamos organizando un nuevo proyecto en el que queremos implicar a compañeras de todas las Escuelas de Ingeniería de Cuenca, Talavera de la Reina, Ciudad Real, Almadén, Toledo y Albacete para poner en marcha un Congreso Iberoamericano de Mujeres Ingenieras en 2022. Ya estamos trabajando en ello ya que entendemos que para esa fecha nos apetecerá ir de congresos.

P.-¿Qué línea de trabajo siguen para corregir el desequilibrio de género desde pequeñas?

R.-Una de ellas es romper con los estereotipos de género que todos podemos identificar, porque no se educa de la misma forma a niños y niñas y,  en el caso de matemáticas, ingeniería o tecnología, en edades muy pequeñas, las niñas ya empiezan a decidir que son asignaturas que no les gustan, que son difíciles, mientras que en los niños no se produce esto.

Sabemos que las niñas no tienen referentes de mujeres tecnólogas e ingenieras y ahí llevamos a cabo otra actuación como es la de visibilizar a mujeres que han hecho grandes cosas a lo largo de la historia y también las que en la actualidad trabajan en la ingeniería con proyectos muy interesantes.

La función social de la ingeniería

No obstante, también hay niñas que desde pequeñas deciden educar y cuidar y eligen ejercer como médicas, maestras y enfermeras porque  es lo que identifican como más atractivo, quizás porque,  históricamente, las mujeres hemos estado en esos roles y buscamos esa función social cuando elegimos una profesión. Sin embargo, la ingeniería también tiene ese fin social. La tecnología está permitiendo que podamos combatir las grandes crisis que se presentan como problemas medioambientales –el clima-, la salud, la energía, la robótica y la inteligencia artificial. Es decir, hay cosas muy interesantes relacionadas con la ingeniería que si somos capaces de que lo vean los niños y las niñas, éstas van a querer participar.

También tenemos en previsto realizar actividades de “mentoring”, llevando grupos reducidos de niños y niñas a pasar el día con una ingeniera que les cuente en qué consiste su trabajo. Ya habíamos contactado con empresas pero al haberse trastocado todo lo vamos a sustituir por videos aunque no es lo mismo que pasar el día en una empresa. Sin embargo, en cuanto podamos lo haremos.

Mujeres Ingeniosas trabaja para fomentar las matriculaciones de chicas en las ingenierías/ C. Manzano

Mujeres Ingeniosas trabaja para fomentar las matriculaciones de chicas en las ingenierías/ C. Manzano

P.-¿Qué método utilizan para llegar a las aulas y a los colegios.

R.- Para visibilizar el trabajo de las mujeres hemos hecho exposiciones que llevamos a colegios e institutos y en las que presentamos a mujeres científicas e investigadoras. También hacemos talleres, jornadas de puertas abiertas para acercar la ciencia y la tecnología, concursos de cortos y cómics en los que utilizamos formatos que sean atractivos para ellas, estamos en las redes sociales….

Ahora estamos muy involucrados en la organización de una Semana de la Ingeniería, que queremos celebrar a finales de mayo o junio y estamos viendo el formato ante la situación de pandemia que vivimos. Para ello, queremos trabajar con el Centro Regional de Profesorado para llegar a los docentes y crear grupos de trabajo de investigación y experimentación en el que participen niños, niñas y adolescentes.

P.-¿En qué consistiría esa semana?

R.-El objetivo es que participen los colegios de la provincia, aunque la crisis sanitaria lo ha trastocado todo. La idea es celebrar una gran Feria de la Tecnología en el Paraninfo dentro de la Semana de la Ingeniería a la que asistieran mujeres referentes de la ciencia y la tecnología, pero sobre todo hacer talleres con experimentos en los que participen los estudiantes no universitarios. Nosotros sacaremos parte de la experimentación de nuestro laboratorio para mostrarlo de forma divulgativa y que  llegue a los estudiantes fácilmente.

Nuestro objetivo es que los actos sean presenciales, pero ya veremos. Por streaming también se llega a muchos sitios, aunque no sea lo mismo ya que necesitas tener la realidad delante, tocarla y poder distinguir. En cualquier caso, haremos lo que podamos este año.

P.-¿Esta Semana estaría organizada por Mujeres Ingeniosas?

R.- Si, aunque nos falta apoyo económico. Hasta ahora, participan con nosotros la UCLM y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y,  en algún concurso,  el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid. También tenemos el apoyo de empresas y esperamos tenerlo también del Instituto de la Mujer, la Diputación de Ciudad Real y la Toledo (ésta nos ha financiado unos paneles de la exposición de Mujeres Ingeniosas) y el Ayuntamiento de Ciudad Real. No obstante, el Covid-19 lo ha trastocado todo y nadie se atreve hoy a cerrar ninguna iniciativa.

Un aula de la Escuela Superior de Ingenieros de Ciudad Real/ C.Manzano

Un aula de la Escuela Superior de Ingenieros de Ciudad Real/ C.Manzano

Llegar al medio  rural

P.- A los colegios del mundo rural, ¿cómo llegan?

R.-Si, llegar al mundo rural es una de las grandes preocupaciones que tenemos. Porque, claramente, las niñas que están en pueblos más alejados, no tienen las mismas opciones que en las ciudades más grandes. Es cierto que tienen acceso a medios audiovisuales y redes, pero no tanto –quizás-  a la ciencia y la tecnología así como a tener esos referentes y cercanía a los laboratorios.

Las acciones que teníamos planeadas las hemos tenido que frenar un poco. A través de la Asociación de Desarrollo “Entreparques” hemos enviado a los colegios los paneles de la exposición de Mujeres Ingeniosas y a través de la web preparamos cortos que realizamos en el laboratorio.

Si la situación no fuera la que tenemos, iríamos nosotros a los sitios llevando microscopios y realizaríamos talleres de materiales, de robótica, de energía, acercándolo todo para que lo puedan tocar que es como creemos que hay que trabajar con los niños.

Ahora no es posible hacer esto de forma presencial, pero tenemos muchas herramientas para que sea posible de otra forma. No será lo mismo, ya que cuando un niño o una niña mira a través de un microscopio y le cuentas lo que está viendo y ves su cara de sorpresa…no, es lo mismo.

P.- Además de la sorpresa, ¿qué pautas se repiten entre las niñas cuando tienen ese primer contacto con la ciencia?.

R.- Hay algunas que se reafirman en que lo que quieren estudiar es aquello que está relacionado con la salud y nosotros insistimos en que sigan por ahí, pero también hay algunas que les llamaba la atención la tecnología pero no terminan de atreverse. Por ello, cuando se encuentran con las actividades que llevamos a cabo les sirve para reafirmarse y descubren el fin social de la ingeniería.

Cuando les hablas, por ejemplo, de Elena García Armada, una ingeniera industrial que trabaja desarrollando exoesqueletos para ayudar a moverse a los niños que no pueden andar ven lo interesante que puede llegar a ser. Empiezan a identificar que pueden hacer algo para mejorar las cosas, no solo ellos sino también ellas. Ahí se queda el mensaje y creo que en unos años veremos los resultados.

P.-Usted es partidaria de dar la vuelta al sistema educativo para revertir esos estereotipos que no favorecen estudios de ciencias.

R.-En eso estamos. Precisamente uno de los objetivos del proyecto que tenemos financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología nos permite colaborar con el Centro Regional de Formación del Profesorado para celebrar -en breve- cursos y seminarios con profesorado de la provincia de Ciudad Real y seguir con la de Toledo para ver cómo se puede impulsar los estudios de ingeniería informática, mecánica o electrónica en las aulas.

Lo que hay que hacer es cambiar el sistema educativo que no lo ha hecho en España desde hace años. No he visto diferencias entre cuando era niña y cuando mis hijos han ido al colegio. No se visitan laboratorios o las aulas no disponen de rincones de ciencia y tecnología que, de manera sencilla y económica, se pueden hacer. Es más, no es un problema económico sino de cómo está planteado el sistema educativo en este país: queremos que los niños estén sentados muchas horas, escuchando y aprendiendo con un sistema obsoleto. Los niños necesitan manipular, tocar, experimentar para aprender. Pero pese a los cambios en la ley educativa seguimos con los mismo.

P.-¿Se aprecia algún cambio de tendencia las matriculaciones en ciencia?.

R.- Todo lo contrario. Nuestro trabajo lo estamos haciendo con edades muy tempranas luego nos quedan muchos años para que se vea reflejado en las matriculaciones. Lo que hay es una tendencia a bajar la matriculación de chicas en ingenierías en España y en el mundo. Y esto es un problema que se suma al que ya existe en las carreras científicas con los niños, donde cada vez hay menos matriculaciones.

Las carreras científicas son las menos seleccionadas por niñas y niños y esto es un problema. De ahí todas las iniciativas que están surgiendo para cambiar esta situación.

Sí se ha producido un aumento de la matriculación de mujeres en Medicina como consecuencia de lo que comentaba antes; cuando buscamos una profesión la relacionamos con algo que tenga un fin social, ayudar a los demás, con el cuidado que cae -generalmente-  en las mujeres. Antes se optaba más por Enfermería y ahora las mujeres han llegado a las Facultades de Medicina donde los porcentajes hoy son elevadísimos.

Cuando las mujeres piensan en una ingeniería creen que la profesión que van a desarrollar después va a estar relacionada con un mundo muy competitivo que no casa del todo bien cuando se opta por formar una familia. Esto puede ser un hándicap y no debería serlo.

Gloria Rodríguez, coordinadora del proyecto 'Mujeres Ingeniosas'/ Clara Manzano

Gloria Rodríguez, coordinadora del proyecto 'Mujeres Ingeniosas'/ Clara Manzano

Desde el colegio lo tuve clarísimo

P.- ¿Cuándo se produce su relación con la química?

R.- Desde que iba al colegio. Tuve la suerte de tener a la madre Dolores que nos daba clase de ciencias en el colegio Divina Pastora de Daimiel. Tras la inauguración del nuevo colegio descubrí un maravilloso laboratorio de química. Cuando tienes 12 años y encuentras un laboratorio con todo el material nuevo viví una situación que me apasionó. Desde entonces lo tuve clarísimo.

Más adelante, cuando empecé en el instituto decidí que quería estudiar químicas. Fui la primera de clase que lo tuve claro; no me torcí de ahí y terminé estudiando Químicas y ahí descubrí que lo que me gustaba era el estado sólido, los materiales, hacer ensayos con ellos, ver cómo se deformaban, rompían, y fundían en un horno. Aquello me gustó muchísimo. No tenía pensado dedicarme a la investigación, ni ser profesora pero tuve la suerte de que en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) buscaban a una persona para hacer el doctorado y ahí comenzó mi pasión por la investigación. Con el paso de los años, acabé en la UCLM.

P.- Y su labor divulgativa de género cuándo comienza

R.- Con el paso del tiempo y como una necesidad. Aunque soy química, llevo 25 años dando clases en una Escuela de Ingeniería Industrial y he asumido ésta como una profesión propia y creo que las mujeres pueden hacer mucho en ella. Vi la necesidad de comenzar a trabajar para que hubiera más chicas en la escuela. El primer día que dí un taller y ví las caras de asombro de los niños y su agradecimiento lo tuve claro: ¡yo de aquí no salgo!.