Judith Mateo: “Hay tanta buena música por hacer que siempre estaré ligada a ella… La amo, la vivo, es mi motor”

E.Press
Judith Mateo/ WARNER MUSIC

Judith Mateo/ WARNER MUSIC

Con seis discos de estudio, un libro publicado por Planeta y más de un millón de escuchas en Spotify a sus espaldas, la violinista conquense Judith Mateo sigue engrosando su carrera afilando cada una de sus facetas y siempre ligada a la música. En esta entrevista denuncia la poca presencia de mujeres en festivales y avisa sobre el sistema: "Son los cuatro de siempre jugando a ver quién la tiene más grande"

En una entrevista con Europa Press, Judith Mateo se confiesa “súper impulsiva” y fiel a una estrategia de “vivir siempre el momento, sin miedo a nada” y preparada para hacer lo que le apetezca.

Es por eso que no se pone retos y se plantea el futuro con la única premisa de seguir vinculada a su pasión, la música: “Hay tanta buena música por hacer que no sé dónde estaré, pero mi vida seguirá ligada a la música. Es lo que amo, por lo que vivo, mi motor”, asegura, dejando claro que puede asumir cualquier reto, como cuando Planeta le encargó escribir un libro. “Me voy montando de tren en tren”.

Una declaración de intenciones coherente con su carrera. Y es que tal y como recuerda, es músico casi desde que nació. “Para eso he estudiado. Soy profesional de la música y del violín”, argumenta, justificando al mismo tiempo las otras facetas en las que despliega su saber hacer y que le colocan más cerca de una mujer del Renacimiento.

En Radio Castilla-La Mancha sigue liderando el programa de entrevistas musicales ‘El alma de Judith’; y en Televisión Española ha participado de nuevo como jurado en la segunda temporada de ‘Clásicos irreverentes’.

“Todo eso suma y ahora estoy muy a gusto en el momento en el que estoy. Tengo mi vida dividida en dos: por un lado la música y por otro lo que rodea a la música. Eso sí, jamás me verás en berenjenales fuera de ahí. No me verás en un Gran Hermano en televisión”, apunta entre risas, defendiendo que, “más allá de hacer y disfrutar de la música”, también le apasiona “estar al otro lado, discutiendo con los músicos sobre cómo está el panorama”.

Del folk al rock, siempre sobre las cuerdas del violín

Judith Mateo ha hecho un breve repaso de su carrera, que arranca con su historia de amor con el violín. A la primera de cambio, se planta en Irlanda para seguir estudiando y no se conforma. “Toco mucho, investigo mucho. En Irlanda es donde está el violín. Allí se toca como aquí una guitarra. Es un instrumento familiar y da gusto. ¡En todas las familias tienen un cura y un violinista!”, explica la artista.

Ya impregnada de la cultura irlandesa abraza el folk y se lanza a grabar su primer disco en el país celta (‘Tir Nan Og’, Universal Music, 2003), que ella misma definió como “más instrumental y más purista”. Prueba de ello es la evocación mitológica del significado del nombre del disco, ‘Tierra de la juventud’, isla de la mitología irlandesa.

Desde entonces, y después de publicar ‘Mientras el cielo no se caiga’ (Balinaboola, 2007 reeditado por Warner en 2015); evoluciona hasta ‘Ashes’ (Warner, 2011) dando entrada al rock, paso previo a abrir las puertas de par en par a la tromba rockera que se instaló en su violín con ‘Celebration days’ (Warner, 2014).

“Es ahí donde empiezo a hacer versiones de rock. Entonces trabajaba en Mariscal Rock, donde entrevisté a muchos grupos que me hicieron descubrir un mensaje musical diferente. Me empezaron a gustar las guitarras distorsionadas, y fue todo un reto pensar en un disco con versiones de rock, todo instrumental y sin ningún coro”, recuerda Judith Mateo.

Es en ese lanzamiento donde aparece la versión del ‘Highway to hell’ de AC/DC, que ya roza las 800.000 visitas en Spotify. “La acogida fue muy buena y llegó en un momento de mi carrera en el que, a pesar de tener mucho repertorio de folk, los festivales de ese estilo se hundían”.

En 2014 y con tres discos de folk y uno de rock, llega ‘Rock is my life’ (Warner, 2015), esta vez dando entrada a algún coro y con versiones que pasan desde el ‘Basket Case’ de Green Day hasta ‘Walk on the wild side’ de Lou Reed.

En la actualidad se encuentra en plena promoción de ‘Radiestesia’ (Warner, 2018). Versiones de Iron Maiden y Paul Simon, sí, pero tampoco Daft Punk se escapan de la particular visión de su violín con ‘Get Lucky’, ni siquiera Vivaldi, que presta su ‘Verano’ a las cuerdas de Mateo para terminar de conformar un disco en el que ni renuncia a sus raíces musicales ni se queda corta de atrevimiento.

“No es todo en torno al violín, sino a mi persona. Cuando crees en tu propio proyecto puedes hacer con tu instrumento lo que te dé la gana”, afirma.

“El sistema son los cuatro de siempre”

Mateo se ha mostrado crítica con el funcionamiento del “sistema” y del mercado musical en España: “Hay cuatro managers de turno que venden que el panorama está bien, pero es mentira. Son los cuatro de siempre en un juego de ver quién la tiene más grande. Cuatro hombres que se lo reparten todo”, ha lamentado.

La violinista reivindica su carrera pero reconoce que en su papel de “instrumentista y además mujer” muchas veces tiene que “nadar a contracorriente y dar cabezazos contra la pared”. A la pregunta de si con su actitud crítica con el sistema se está cerrando puertas, lo tiene claro: “Si cerrarme puertas es que un directivo me diga que le mande una foto de mis tetas y yo negarme, pues sí que me las he cerrado”.

“Soy la única mujer violinista con seis discos en el mercado. En Sudamérica la gente se sorprende, pero en España me preguntan que por qué no canto. Y el problema es de lo mal que se enseña la música en España. Nos enseñan a tocar la flauta, o la vida de Mozart… pero no nos hacen disfrutar”, ha apuntado.

Esa falta de “cultura musical” en las escuelas es parte del motivo de la brecha que Judith Mateo denuncia. “Aquí no se enseña como en otros países. Si quieres aprender tienes que ir al Conservatorio. No te enseñan a disfrutar”.

Por ello, ha insistido en que a veces no se toma conciencia en España de lo que requiere una carrera profesional como músico. “Yo estudio todos los días. Esto es una profesión”, ha abundado.

Escasa presencia de la mujer en los carteles

La artista multidisciplinar conquense también ha querido tener palabras para retratar la situación del mercado musical y el escaso peso de artistas femeninas en los carteles de los principales festivales.

Mateo ha recordado cómo el año pasado, a modo de denuncia, empezó a rebotar en sus redes sociales –casi 19.000 seguidores en Twitter– carteles de festivales con poca presencia de mujeres. “Sólo el 13% de los artistas eran mujeres”, ha alertado.

Este movimiento le llegó a acarrear incluso llamadas de promotores de festivales pidiéndole que cesara en su denuncia. “Incluso recibí llamadas de gente que me amenazaba con no contratarme. Decían que eran muy feministas, pero que no hay mujeres buenas en España para contratar”.

En este punto ha reparado en lo que ocurre en otros países, como Argentina, donde se reservan cupos mínimos para respetar la paridad, algo que ha propuesto hacer también en España.

“No damos la misma oportunidad a un grupo de niñatos que hacen mala música que a un grupo de chicas. Hay que reclamar una cuota de contratación y legislar. Yo sé el hueco que tengo, me da igual, no estoy pidiendo hueco para mí. Sólo pido ese hueco para las mujeres que vengan”, ha aseverado.