La Cátedra del Tajo UCLM-Soliss propone una revisión profunda de las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura con un objetivo claro: reducir la excepcionalidad hidrológica y estabilizar los volúmenes trasvasados a lo largo del año.
La propuesta sitúa a los embalses de Entrepeñas y Buendía en el centro de la gestión, devolviéndoles su papel regulador y evitando que los periodos húmedos se traduzcan automáticamente en más envíos al Segura sin asegurar reservas suficientes.
El planteamiento cuenta con el apoyo de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha y ya ha sido trasladado a la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica para su valoración dentro del proceso de revisión oficial de las actuales reglas.
Inestabilidad estructural en la cabecera del Tajo
Durante la conferencia ¿Por qué hay que modificar las Reglas de Explotación del Trasvase Tajo-Segura? ¿Cómo hacerlo?, celebrada el 3 de diciembre en Toledo, Antonio de Lucas —investigador de la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss e ingeniero de Caminos— expuso el análisis que sustenta la propuesta técnica. Según sus conclusiones, el sistema tal y como está diseñado “no permite que los embalses recuperen niveles en los años húmedos”, porque el aumento de disponibilidad se traduce automáticamente en más trasvases.
“Cada periodo seco comienza con reservas insuficientes”, indicó De Lucas, lo que genera “una excepcionalidad casi permanente” y un funcionamiento que contradice el objetivo original de las reglas: amortiguar los ciclos hidrológicos para garantizar estabilidad tanto en la cuenca cedente como en la receptora.
Desde esta perspectiva, el problema no es coyuntural sino estructural: aunque la modificación de 2021 partía de un diagnóstico correcto, el articulado aprobado no dotó al sistema de herramientas efectivas para corregir la volatilidad.

Cambiar la lógica de gestión sin cambiar la ley
La Cátedra sostiene que es posible mejorar la estabilidad del sistema sin modificar la legislación vigente —incluido el nuevo Plan Hidrológico del Tajo y el régimen de caudales ecológicos— si se introducen nuevas reglas operativas que prioricen la recuperación de niveles cuando hay disponibilidad de agua.
El objetivo es sencillo desde el punto de vista técnico: que el volumen trasvasado sea la consecuencia de una gestión hidrológica adecuada, y no una cifra fija previamente acordada. De Lucas insiste en que la hidrología debe ser el límite operativo real del sistema, y no un factor secundario en el debate político: ignorar esa lógica “genera perjuicios en ambas cuencas”.
La propuesta técnica: cuatro niveles según el estado de los embalses
La Cátedra del Tajo UCLM-Soliss propone un sistema basado en cuatro niveles, todos vinculados al volumen almacenado en Entrepeñas y Buendía. La clave es mantener los embalses en cotas suficientemente altas para que puedan ejercer su capacidad de regulación cuando llegan los periodos secos.
Propuesta de reglas de explotación
| Nivel | Condición en embalses | Trasvase mensual |
|---|---|---|
| 1 | ≥ 1300-2000 hm³ o aportes 12 meses ≥ 1400 hm³ | 60 hm³ |
| 2 | No nivel 1 y por encima de 750 hm³ | 27-10 hm³ |
| 3 | Entre 400 y 750 hm³ | ≤ 20 hm³ (8,6 hm³) |
| 4 | < 400 hm³ | 0 hm³ |
Según los cálculos presentados en Toledo, este modelo permitiría minimizar las situaciones de excepcionalidad, suavizar la variabilidad interanual y asegurar los usos del Tajo en años secos sin comprometer la función reguladora de los embalses de cabecera.
Cinco conclusiones claras
La Cátedra resume su análisis en cinco ideas principales:
- Las reglas de explotación son un instrumento técnico y deben evaluarse como tal, con datos hidrológicos.
- Las reglas actuales no cumplen su función esencial: siguen sin reducir la excepcionalidad y no ofrecen estabilidad interanual.
- Es posible diseñar reglas eficaces sin tocar la legislación, priorizando la recuperación de niveles en años húmedos.
- El volumen trasvasado debe ser el resultado de una buena gestión, no una cifra fija.
- La hidrología es el límite operativo real del sistema: ignorar ese límite genera inestabilidad en ambas cuencas.
Más allá del debate político
El planteamiento de la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss invita a reorientar el debate público: más que centrarse en cuántos hectómetros trasvasar, el foco debe situarse en cómo funciona la cabecera del Tajo y cómo aprovechar realmente su capacidad reguladora.
La revisión de las reglas será obligada en el marco del Plan Hidrológico del Tajo vigente, pero, según la Cátedra, también responde a la lógica operativa del sistema: no es posible garantizar estabilidad si los embalses no pueden cumplir la función para la que fueron diseñados.
Con esta propuesta, la UCLM y Soliss buscan aportar información técnica a un debate históricamente marcado por tensiones territoriales. Su objetivo, señalan, es abrir la puerta a “una situación nueva” que permita equilibrar usos, garantizar estabilidad y reducir los periodos de excepcionalidad que han marcado la gestión del trasvase en los últimos años.