La Conferencia Episcopal reclama un pacto educativo para lograr una ley que dure “para algunas generaciones”

Lanza Toledo
Luis J. Argüello, secretario de la Conferencia Episcopal

Luis J. Argüello, secretario de la Conferencia Episcopal

El secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis J. Argüello, apuesta en Toledo por acoger a inmigrantes en España pero haciéndolo "desde lo que la realidad nos dice"

El secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis J. Argüello, ha afirmado que en España “hace falta un pacto educativo” y ha reclamado que pueda haber “una ley educativa que dure para algunas generaciones”.

Argüello, a preguntas de los medios antes de su intervención en las VII Jornadas de Pastoral celebradas este sábado en Toledo, se ha manifestado así después de que la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, precisara este miércoles que llevará su proyecto de reforma de la Ley Orgánica Educativa (LOE) al Congreso en febrero, y lo hará incorporando propuestas que han trasladado diferentes comunidades autónomas, así como 71 de las 121 enmiendas que aprobó este martes el pleno del Consejo Escolar del Estado, a las que los representantes del ministerio de educación dieron su visto bueno o se abstuvieron.

“En el diálogo mantenido con la ministra de Educación expresamos precisamente este preocupación, el deseo de decir ‘no venimos aquí a defender lo nuestro, la clase de Religión, la escuela concertada, lo típico que aparece siempre’, sino que venimos a decir dos cosas: hace falta un pacto educativo y nos preocupa la Educación en su conjunto, la formación integral de las jóvenes generaciones ante los desafíos tan grandes de las nuevas tecnologías y del mundo global”, ha asegurado.

El secretario general de la Conferencia Episcopal ha señalado que, además, desde la Iglesia se han transmitido estas “preocupaciones” a Celaá tanto de forma oral como escrita.

Inmigración

Argüello, por otro lado, ha apostado por “acoger” a inmigrantes en España pero haciéndolo “desde lo que la realidad nos dice”.

Argüello ha comentado que la postura de la Iglesia católica es que todos “somos hijos y hermanos” y por tanto “tenemos que acoger”, pero ha matizado que son “realistas” con respecto a este asunto.

El secretario general de la Conferencia Episcopal ha reconocido que la inmigración es “un desafío grande” para el país y ha manifestado que se debe “conjugar” la acogida a inmigrantes “y sobre todo la ayuda para que en los países de origen la gente pueda vivir donde quiera de manera libre”.

“Tenemos que abordar las situaciones en los países que obligan a que mucha gente salga por crisis económica o por persecuciones de diverso tipo”, ha señalado.

Además, ha manifestado que “no solamente se trata de dar un sitio vacío que ser rellenado” a los inmigrantes que llegan a España, sino que “se trata de ofrecer formas de vida” a las personas que llegan de otros países. “Tenemos invierno demográfico y sin embargo nos cuesta recibir gente”, ha lamentado.

Exhumación de Franco

El secretario general de la Conferencia Episcopal, en otro orden de cosas, ha opinado que “ninguno de los afectados” por la decisión del Gobierno nacional de exhumar el cadáver de Francisco Franco del Valle de los Caídos tiene “todo el poder de decisión” sobre este asunto en sus manos y ha vaticinado que habrá que “esperar a lo que el tribunal diga”.

Argüello ha insistido en que todos los actores que intervienen en la exhumación, como son el propio Ejecutivo de Pedro Sánchez, la familia del dictador y la Iglesia, tienen “palabras que decir y derechos que reclamar” al respecto.

“Como quiera que parece que no se produce un acuerdo entre los que tienen que acordar, parece que el asunto está en sede judicial y seguramente unos y otros tendremos que esperar a lo que el tribunal diga y acatar las cosas”, ha reiterado.

Sin embargo, ha aprovechado para pedir que la exhumación de Franco no suponga “una ocasión para abrir de nuevo la herida de las dos Españas” y ha recordado que durante la Transición “se vivió una reconciliación”. “¿Cómo no seguir hablando de reconciliación, de que las medidas que se tomen no sirvan para escarbar en viejas heridas?”, se ha preguntado.