Los centros educativos de C-LM ya pueden solicitar sumarse a la segunda edición del Plan de Éxito Educativo de la Junta

Rosana Rodríguez, consejera de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha /Lanza

Rosana Rodríguez, consejera de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha /Lanza

Rosana Rodríguez defiende la importancia del apoyo al alumnado, un extremo "fundamental para el Gobierno de García-Page"

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Castilla-La Mancha que comanda desde el inicio de esta legislatura Rosana Rodríguez reeditará este curso el Plan de Éxito Educativo impulsado por primera vez el pasado curso y que está orientado a reducir la tasa de abandono escolar en la Comunidad Autónoma.

Un plan que además pretende no circunscribirse únicamente al entorno de los centros educativos sino que también se articula a través de otros estamentos como ayuntamientos, asociaciones de madres y padres o colectivos sin ánimo de lucro.

En una entrevista con Europa Press, Rodríguez ha precisado al respecto que la intención es alcanzar un gran nivel de participación más allá de la comunidad educativa, creando “un círculo alrededor del ámbito local que hará que todos juntos conformen una comunidad de aprendizaje que pueda conseguir que se superen las dificultades que puedan surgir”.

La titular de Educación ha insistido en que para el Gobierno de Emiliano García-Page “es fundamental” el apoyo al alumnado en todas las estrategias de refuerzo y apoyo educativo.

Este “macroproyecto” estratégico que ya ha funcionado durante el curso pasado no se limita solo a actuar en aquellos alumnos con asignaturas pendientes, sino también en aquellos que presentan alguna dificultad en el aprendizaje.

Pretende, además, incidir en todas las destrezas educativas, desde las capacidades y competencias lingüísticas hasta las del conocimiento del entorno, las matemáticas o el concepto de “aprender a aprender”.

El diseño de esta apuesta tiene entre sus objetivos hacer un “especial inciso” en aquellas etapas educativas donde el alumno tiene dificultad para alcanzar un título –Secundaria y Bachillerato–, pero se extenderá a todos los cursos.

Así, aunque los cursos de finales de ciclo son “clave” para conseguir las titulaciones, Rodríguez ha insistido en que hay otros puntos de inflexión en la etapa educativa de un alumno donde se hará especial hincapié, como en el caso de la entrada a Educación Secundaria Obligatoria, “un cambio importante” para el alumnado; o el de la educación para adultos, donde se quiere reforzar las competencias para que tengan acceso a la vida activa.

Primra edición

La primera edición de este proyecto se proyectó para más de 85.000 alumnos en centenares de centros educativos gracias a una aportación presupuestaria de 14 millones de euros con fondos propios, europeos y del Ministerio.

En concreto, se despliegan seis programas dentro de esta línea estratégica. Por un lado, el programa Prepara-T está destinado a alumnos de 5º y 6º de Primaria con dificultades en competencias de Comunicación Lingüística, Matemáticas, Aprender a Aprender y Competencia Social y Cívica.

De otra parte, el programa Ilusiona-T está dirigido a los alumnos con las mismas necesidades, en este caso para los que cursan 1º de la ESO.

El último de los programas dirigido a centros educativos en horario lectivo es el Titula-S, para alumnos de 4º de la ESO y para personas con las mismas dificultades que los anteriores.

El programa Participa-S, para alumnos de 1º y 4º de la ESO, quiere potenciar las competencias básicas o de idiomas, y está dirigido a ampas, ayuntamientos y entidades sin ánimo de lucro además de centros privados y concertados.

Reincorpora-T, por su parte, va dirigido a jóvenes de entre 16 y 30 años que hayan abandonado sus estudios; y el programa Actualiza-T se dedicará al profesorado de los centros educativos para reforzar sus conocimientos.

Adelanto de exámenes

De otro lado, Rosana Rodríguez ha defendido la decisión de adelantar al mes de junio los exámenes extraordinarios de Educación Secundaria Obligatoria y de Primero de Bachillerato al mes de junio, extremo que ha sido criticado esta semana por formaciones sindicales como CSIF.

En este sentido, la consejera ha insistido en que no se trata de una decisión precipitada ya que surge tras dos años de pilotaje en determinados centros de la región cuyos indicadores han sido “positivos”. En su opinión, de esta forma se refuerza el concepto de evaluación continua.

Además, encajar en el mes de junio estas pruebas favorece igualmente la conciliación, ya que así el alumno no tiene que dedicar parte del verano a preparar el examen.

Otro extremo importante de esta nueva estrategia es que los alumnos que tengan que pasar por este examen serán evaluados por los mismos profesores que le han acompañado durante el curso, con lo cual podrán usarse otros parámetros para la evaluación final más allá de la nota, como la actitud o el esfuerzo, algo que solo puede conseguirse con el criterio de los