Pedro Castrortega exhibirá las muestras ‘El Bosque’ y ‘Fe y Vértigo’ en Cuenca

A. Ruiz Cuenca
Ambas exposiciones se podrán presenciar hasta el 20 de enero

Ambas exposiciones se podrán presenciar hasta el 20 de enero

Se podrán presenciar en las sedes de la Fundación Antonio Pérez en la capital conquense y San Clemente

La Fundación Antonio Pérez inaugurará esta semana en sus sedes de Cuenca y San Clemente, dos muestras dedicadas al artista ciudarrealeño Pedro Castrortega.

Por un lado, el Museo de Obra Gráfica de San Clemente, abrirá oficialmente a las 13 horas del viernes 19 de octubre la exposición ‘El Bosque’, una selección de 25 trabajos que muestran un recorrido por una época de su trabajo, un conjunto de dibujos y grabados que recrean su compromiso con la belleza y la naturaleza.

Por otro lado, también el viernes 19, a las 19 horas, se presentará en la sede de Cuenca la muestra ‘Fe y Vértigo’, exposición que comenzó a gestarse hace 10 años y que surgió del encargo que le hicieron de un dibujo de la catedral de Burgos, un trabajo que despertó en él las ganas de comenzar con un proyecto más amplio y que culminó con la realización de una serie de trabajos sobre varias catedrales, entre las que se encuentran las catedrales de Cuenca, Santiago, Burgos, Toledo,  Nôtre Dame de París, Sainte Foy de Conques y la Sagrada Familia de Barcelona. Para él, las catedrales son máquinas del tiempo, un prodigio de la arquitectura que durante siglos han marcado a gran parte de la humanidad. Espacios habitados de multitud de criaturas que conviven y que él muestra a través de sus dibujos. Se trata de unas obras que se podrán contemplar de manera inédita en Cuenca y la serie de las catedrales se completa con cuatro dibujos y tres esculturas.

Exhibe por partida doble su creatividad artística

Exhibe por partida doble su creatividad artística

Castrortega indica sobre estas exposiciones: “Busco en las sombras, en el bosque de los sentidos, en la huella tallada, en la forma, en la palabra….motivos en donde edificar mi suelo y mis ventanas. Necesito creer, y por esto tengo la necesidad de sentir con los demás. El pensamiento es un motor de evolución que organiza sociedades con distintas formas de pensar, haciendo que la vida sea un viaje en el cual has de conocer sus claves. Cada sociedad construye la matemática que le permite vivir, pero más allá de la matemática está lo desconocido, el enigma, el misterio, lo adimensional y la soledad ante todo esto. Me busco permanentemente en el origen, en el agua como principio celular. Miro al cielo siempre que puedo, para ser consciente de mi minúscula dimensión, me busco en el árbol, en la tierra, en la palabra, en la filosofía, en el amor, en el deseo…, y con todo esto pretendo construir día a día la vereda por dónde meterme, consciente de mi soledad, pero también consciente de la riqueza heredada, del camino compartido, de la identidad a la que pertenezco. Entiendo la vida como una senda hacia el futuro, en donde yo puedo decidir a dónde ir, con quien estar, en qué ciudad vivir…..y me gusta esta posibilidad de libertad, pero  también es un camino hacia el pasado. Estamos cargados de tiempo, de genética ancestral, de culturas superpuestas. Me gusta caminar también en esta dirección, buscar en la huella. No importa si pertenece a mi cultura o no. La huella sea de una cultura o de otra, siempre deja marcas sobre las que tú tienes que buscarte y construirte a ti mismo. En la claridad es fácil verse, pero a mí me gusta mirar en los rincones, en las sombras, en el murmullo que no te desvela del todo lo que está aconteciendo, pero que te despierta algo que es imprescindible, la curiosidad. Los valores para mí, están en la entrega, en la generosidad, consciente de que mis emociones ante lo heredado me llegan y me construyen gracias a la generosidad de los que me han precedido. Mi trabajo consiste en ponerme a prueba todos los días, dibujo con pasión, pinto, escribo, busco respuestas no muy lejanas, busco personajes que sientan ilusión, temor, pasión, frio, curiosidad…, personajes que sientan lo efímero del viaje, lo sagrado de la aparición que aparece, cuando tú les das forma, color…, y a partir de entonces se quedan contigo para siempre. Por esto me gusta este viaje, porque lo que otros imaginaron hace siglos forma ahora parte de mí, construyen mis sueños, mis deseos, mi aventura y siento que me construyo con ellos. La vida es tremendamente desafiante, es necesario lanzarse al vacío para vivir en plenitud, y a veces se consigue a pesar del vértigo”.

Hace unos meses se pudo disfrutar de la obra de Castrortega en la Casa Zavala de Cuenca y, en esta ocasión, se podrán presenciar sus exposiciones ‘El Bosque’ y ‘Fe y Vértigo’ en las sedes de San Clemente y Cuenca de la Fundación Antonio Pérez hasta el 20 de enero de 2019.