Un estudio desvela que uno de cada tres menores ha apostado online en el último año

Europa Press Logroño / Toledo
Un jugador en una sala de apuestas de las muchas que hay en la provincia de Ciudad Real / Clara Manzano

Un jugador en una sala de apuestas de las muchas que hay en la provincia de Ciudad Real / Clara Manzano

Los datos proceden de un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja, que ha realizado encuestas a 2.691 adolescentes de colegios de siete comunidades, entre ellas Castillas-La Mancha. Los datos desvelan que "cada vez son más los adolescentes que se acercan al juego online atraídos por una llamativa publicidad y variedad de oferta", aparte de las facilidades para apostar "en cualquier momento y lugar"

Uno de cada tres menores ha apostado online alguna vez en el último año, según los resultados de un estudio del grupo de investigación de Ciberpsicología de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), junto con la Universidad de Deusto y la UPV-EHU del País Vasco realizado en base a las encuestas practicas a 2.691 adolescentes de colegios de siete comunidades, entre ellas Castilla-La Mancha.

En un comunicado, la UNIR han señalado que en los últimos años las posibilidades para jugar y apostar se han multiplicado exponencialmente. Desde la legalización del juego online -en virtud de la ley 13/2011- y la concesión de licencias, en 2012, este se ha expandido entre la población española y, especialmente, entre los menores, ha destacado.

“Cada vez son más los adolescentes que se acercan al juego online atraídos por una llamativa publicidad y variedad de oferta. Las facilidades para desarrollarlo en cualquier momento y lugar, sin necesidad de desplazamiento físico, su anonimato, su mayor porcentaje de premios y su rapidez, puesto que en escasos minutos se inician y terminan las partidas, lo convierten en un atractivo entretenimiento. Más adictivo que las apuestas tradicionales y que puede derivar en un trastorno por juego patológico online”, ha señalado.

Además, ha avisado de que “esta problemática está asociada con complicaciones de salud mental, como la depresión y el uso de sustancias adictivas, sobre todo alcohol, además de problemas de personalidad narcisista y borderline, síntomas de estrés y ansiedad y distorsiones cognitivas”.

“Y es que, en las edades donde se produce una mayor prevalencia de las apuestas online –entre los adolescentes y los jóvenes estudiantes universitarios– es donde son más vulnerables al desarrollo emocional y cognitivo y a los problemas de comportamiento”, ha remachado.

Asimismo, ha explicado que, cuando el grupo de investigación de Ciberpsicología de UNIR -junto con la Universidad de Deusto y la UPV-EHU del País Vasco- concibió el estudio, “no existían herramientas para un diagnóstico y evaluación específicos del trastorno por juego patológico online en adolescentes”. Situación que los investigadores han intentado subsanar desarrollando un cuestionario que permita el diagnóstico del juego patológico online.

Casi 2.700 alumnos participantes

En él han participado 2.691 adolescentes con edades comprendidas entre los 11 y los 19 años y estudiantes de dieciséis centros españoles de Educación Secundaria Obligatoria. Los colegios se encuentran ubicados en Asturias, Castilla y León, País Vasco, Aragón, Valencia, Madrid y Castilla-La Mancha. De dicha cifra, 883 (el 33 por ciento) admitieron haber apostado online en alguna ocasión. La mayoría, 602, eran muchachos y el resto chicas.

El denominado Cuestionario para el Diagnóstico de Apuestas Online (Online Gambling Disorder Questionnaire) determina si los menores se hallan en riesgo de tener un problema de apuestas online, si ya lo tienen o si, incluso, sufren un trastorno por juego patológico online. Entre los resultados, se comprobó que 60 de los 883 participantes (6,8 por ciento) que habían apostado online alguna vez presentaban alguna de estas problemáticas.

Además, se pudo comprobar que aquellos diagnosticados con un trastorno de juego patológico online (24 de los 60, y casi el 1% del total de todos los participantes en el estudio) se asociaban a unas puntuaciones significativamente mayores de estrés, ansiedad y depresión que quienes no tenían este diagnóstico.

“El cuestionario adapta los criterios del trastorno de apuestas tradicionales (basados en el DSM-V y la CIE-11) al contexto online, y percibimos que puede diagnosticarse a un individuo que muestra un comportamiento de apuestas online persistente e inadecuado, que incluye criterios relacionados, entre otros, con la euforia, prominencia, tolerancia, privación o el conflicto”, explica Joaquin González-Cabrera, investigador principal del grupo y de este estudio.

“Este cuestionario es el primero que se dirige específicamente al diagnóstico del trastorno de juego patológico online en adolescentes. Un problema que no debería existir, pues son menores de edad y el juego de azar está prohibido en esta población, lo que convierte en más dantescos aún los resultados encontrados”, añade.

En su opinión, “este trabajo, y otros que están apareciendo, refleja el efecto pernicioso de la Ley 13/2011 sobre nuestros jóvenes; está generando un problema clínico y social para muchos menores que puede ser una epidemia a corto o medio plazo”. Por ello, reclama la necesidad de que “nuestros políticos tomen medidas ante esta situación, por ejemplo, eliminando la actual publicidad de las casas de apuestas online y aumentando el control para su acceso en las webs y apps”. Y no se olvidan de la importancia de contar con programas de prevención e intervención que eviten o reduzcan el trastorno de juego patológico online entre adolescentes.