La vocal colegial de Atención Primaria denuncia el colapso, con más de 70 pacientes diarios, y pide solucionar «el tapón» de las bajas

Julia Yébenes Ciudad Real
María del Mar Martínez, vocal de Atención Primaria Urbana del Colegio de Médicos de Ciudad Real / Clara Manzani

María del Mar Martínez, vocal de Atención Primaria Urbana del Colegio de Médicos de Ciudad Real / Clara Manzani

María del Mar Martínez, vocal de Atención Primaria Urbana del Colegio de Médicos de Ciudad Real y representante de este área en la organización colegial nacional, señala que las tramitaciones ocupan la mayor parte del tiempo de las consultas

La sexta ola del SARS-CoV-2 ha impactado de lleno en la Atención Primaria, ante el aumento de la incidencia de la variante Ómicron, cuya vertiginosa capacidad de transmisión ha hecho que en provincias como Ciudad Real esté marcando récords de contagios.

La presión en este nivel asistencial es “enorme”, afirma María del Mar Martínez, vocal de Atención Primaria Urbana del Colegio de Médicos de Ciudad Real, y está generando no sólo retrasos en las citas previas, sino también bajas en los cuadros médicos y más gasto sanitario ante las derivaciones de pacientes al hospital para la realización de pruebas que se ven obligados a hacer “por la falta de tiempo”.

Los tiempos mínimos de consulta se están viendo superados, asegura la médica de El Torreón en la capital, por el alto número de personas que acuden a los centros con síntomas o tras haber tenido contacto directo con positivos. Lo mayor sobrecarga viene derivada, según la portavoz colegial, de la gestión de los trámites de las bajas de los trabajadores enfermos y otros papeleos administrativos, que apenas dejan minutos para reconocer a enfermos, tanto de Covid como de otras patologías.

Martínez asegura que la situación en este nivel asistencial es de

Martínez asegura que la situación en este nivel asistencial es de "mergencia" / Clara Manzano

Con todo, “entiende” el enfado de la gente cuando “no les cogen el teléfono o no hay posibilidad de contactar con su médico”, aunque pide comprender que “se trata de una situación de emergencia”, en la que los especialistas de Familia están en primera línea.

Las jornadas se alargan y cada médico de los centros de salud urbanos puede atender a hasta más de 70 pacientes en un turno, como le ocurrió a Martínez el pasado lunes, que vio a 76 personas en la jornada de mañana, (la alargó hasta bien entrada la tarde), frente al promedio ideal de 30 por día. “Pasar de 40 es una barbaridad”, asegura, porque no sólo “se pierde calidad asistencial y eficacia” en la relación médico-paciente, sino que “se genera más gasto al sistema”.

“La única ventaja”, sostiene la también vocal a nivel nacional de Atención Primaria Urbana, es que la mayoría de nuevos diagnosticados de Covid-19 “son más jóvenes” (están por debajo de los 60 años), que los de las ondas epidémicas previas, así como tampoco “están habiendo excesivos ingresos hospitalarios”, y la mayoría de los que hay “son personas que no están vacunadas”.

Esto significa, a juicio de la médica de Familia, que las vacunas, con pauta completa entre los colectivos de mayor edad, funcionan a la hora de reducir la infección, la enfermedad leve, moderada y grave, y la mortalidad. “Hay que vacunarse”, aconseja, porque “es preferible pasar el efecto secundario de la vacuna que la enfermedad”.

Martínez valora favorablemente las iniciativas habilitadas en algunas comunidades para tratar de descongestionar los centros de salud, como la posibilidad de notificar a las farmacias los positivos confirmados con test de antígenos rápidos (TAR) a nivel particular. “Todos los profesionales sanitarios pueden formar parte del sistema, reconoce, y activar la alarma cuando se localiza un caso”, aunque de poco vale si “sólo es a efectos estadísticos”. Más necesaria sería, en su opinión, una aplicación informática o herramienta digital que redujera la tramitación de las bajas laborales y posteriores altas médicas, principal “tapón” de las consultas.

Casi han doblado el número de pacientes al que atienden / Clara Manzano

Casi han doblado el número de pacientes al que atienden / Clara Manzano

“No sé si será posible”, pero sería la solución “más apropiada” al actual escenario de colapso.

De hecho, dos vocalías del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom), la de Atención Primaria Urbana, que encabeza la propia Martínez, y Rural, han pedido medidas en este sentido, para aliviar la Atención Primaria y poder atender a otros pacientes “que se pueden estar quedando un poco fuera” por el impacto del coronavirus.

En un comunicado han vuelto a proponer la posibilidad de que el parte de baja y alta pueda ser emitido en un mismo acto médico, o incluso, que la declaración obligatoria de la enfermedad pueda ser considerada documento suficiente como baja y alta laboral.

María del Mar Martínez, originaria de Almería y manchega de adopción, espera renovar en el cargo que ocupa desde hace pocos meses como representante nacional de la Atención Primaria Urbana, tras la dimisión de Vicente Matas. Volverá a optar a la vocalía en las elecciones que se celebrarán el próximo mayo en la organización médica colegial.