‘Partido a partido’, fase a fase, para ganar la lucha contra el coronavirus

A. Ruiz Ciudad Real

Se reclama prudencia y rigor en el mantenimiento de las normas de seguridad sanitaria ante las nuevas medidas que entran en vigor el lunes con la Fase 2

El ‘cholismo’ también está en la calle y una de sus máximas más famosas se utiliza para animar a afrontar con serenidad y prudencia cada paso en la desescalada. Lo de ‘partido a partido’ “funciona para todo: fase a fase, día a día, mascarilla a mascarilla… y, muy importante, no tirar los guantes y mascarillas al suelo, por favor”, comenta un joven ciudarrealeño, que considera positivo para “reactivar la economía” que la provincia pase el próximo lunes a la Fase 2.

Aunque ha notado que “vamos un poco mirando de reojo a ver si éste o el otro lleva la mascarilla o qué va haciendo”, ahora “estamos un poco más tranquilos porque hemos salido a la calle y la situación parece que está más controlada en un principio”, indica, al tiempo que recuerda que el peligro acecha “hasta que no saquen la vacuna y el virus está ahí”, con lo que considera imprescindible continuar con las medidas de seguridad como las de distancia social y frecuente lavado de manos, sin olvidar que “hay que vivir”.

El centro de Ciudad Real, lleno de gente en el fin de semana previo a  pasar a la Fase 2 / Clara Manzano

El centro de Ciudad Real, lleno de gente en el fin de semana previo a pasar a la Fase 2 / Clara Manzano

De momento, no se plantea ningún tipo de vacaciones o ‘escapada’ fuera de Ciudad Real hasta por lo menos después del verano, todo lo contrario que otros dos ciudarrealeños, ambos jubilados, que, sin tener muy claras la flexibilidad en actividades y amplitud de libertades que conlleva el pase de la Fase 1 a la 2, lo que están es “deseandico” que se abra ‘la veda’ entre provincias y den “vía libre” para irse uno a Cádiz, para darse un “chapuzón” en la playa y tomar el aire fresco del mar, y otro a Burgos, donde su familia tiene una casa y de donde no piensa regresar hasta pasados al menos un par de meses. “En cuanto se pueda”, se irá junto a su mujer y “hasta después de siega no vuelvo”.

Quien va a tener que regresar “pronto” a su empleo en Madrid es una joven que se vino tras el Erte en su trabajo a cuidar a su madre en Ciudad Real y considera apropiado transitar hacia la siguiente fase aplicando sensatez y cordura al mantenimiento de las medidas de seguridad, avance que, a su juicio, también se debería realizar en la capital del país para que “no hubiera tanto revuelo en las calles”, con aglomeraciones incluso, porque “la gente quiere avanzar, seguir haciendo su vida normal” y, en realidad, lo importante es que cada uno adopte por su propia voluntad las medidas indicadas por el Gobierno.

Poco a poco

“Es bueno que vayamos avanzando poquito a poco”, comenta una puertollanense que, después de dos meses, se ha desplazado por primera vez este viernes a Ciudad Real para ir de compras y que subraya que lo esencial es que todos llevemos el mismo ritmo en cuanto al cumplimiento de las medidas de seguridad, porque “si cada uno hace lo que quiere esto no se arregla”.

“Merece la pena que la gente vaya saliendo un poco del trauma que ha tenido durante estos dos meses y medio porque el hecho de estar tanto tiempo confinados psicológicamente ha sido un castigo bastante duro, teniendo en cuenta que pasábamos del invierno a la primavera y hemos estado metidos en el hogar como si afuera estuviera nevando”, aprecia un piedrabuenero residente en Ciudad Real, que quiere “hacer para finales de agosto una pequeña escapada que tenía prevista en marzo”, en función de las garantías que vaya ofreciendo la situación.

Así mismo, incide en que no hay que precipitarse en la desescalada, ya que de nada sirve “subir un escalón para bajar dos”. Apoya, en ese sentido, lo que dice “de forma bastante sensata, a pesar de las críticas, Fernando Simón”, que no hay que ir demasiado deprisa, para evitar que luego no se tenga que recorrer el trayecto en sentido inverso y que, a lo mejor, en pleno verano nos encontremos otra vez en casa pero no con quince o veinte grados como hemos estado sino con los cuarenta” del estío manchego. Para él, que convive con una persona mayor para cuya salud no es aconsejable el uso del aire acondicionado, sería muy duro regresar a la ‘clausura’ del confinamiento en el hogar con cuarenta grados sin aire acondicionado en Ciudad Real.

“Eso de estar todo el día en la cocina y, como buen manchego, con la botella de vino era un peligro”, confiesa sobre el confinamiento este viernes otro viandante, que ve bien el acceso a la Fase 2 “desde el punto de vista económico porque si no vamos a la ruina”. “Hemos estado en la cárcel y con miedo, que ahora parece que se nos va quitando un poquillo”, opina, para indicar que el ‘encierro’ en el hogar, personalmente, no lo ha vivido mal y lo que le preocupa ahora más es el “tremendo problema económico” que se acerca y “a ver cómo salimos de ésta”.

Hostelería

Se guardarán las distancias de seguridad para el consumo en mesas dentro de los establecimientos / Clara Manzano

Se guardarán las distancias de seguridad para el consumo en mesas dentro de los establecimientos / Clara Manzano

La eliminación de las franjas horarias, la ampliación del número de personas que pueden reunirse, la visita a familiares en residencias y la apertura de playas y piscinas son algunas de las medidas que conlleva entrar en la Fase 2, así como que se podrá consumir en las mesas situadas dentro de los bares y restaurantes con un aforo máximo del 40 por ciento. En Nadel, en activo 35 años en la calle Libertad, van a esperar hasta que llegue la Fase 3 y se pueda servir a los clientes en la barra, ya que no sería viable la reapertura al contar tan sólo con dos mesas, comenta su propietario, que tiene previsto irse de vacaciones a Malagón, donde tienen una casa. “Cerraremos para Ferias si nos dejan abrir antes”.

Por su parte, Dallas, que ha ‘sondeado’ estas pasadas semanas la rentabilidad de la elaboración de menús a recoger en el propio establecimiento, abrirá este lunes “de 11 a 16 horas y así durante los tres meses que vienen”. También con la llegada del mes de junio va a impulsar el menú con servicio a domicilio para tratar de ver si que con estas iniciativas “nos da por lo menos para pasar cuando menos el verano y luego en otoño veremos a ver qué hacemos”.

Dallas va a impulsar el menú con servicio a domicilio / Clara Manzano

Dallas va a impulsar el menú con servicio a domicilio / Clara Manzano

Lo que ve “imposible” es irse de vacaciones, porque estos dos últimos meses y medio “no es que no hayamos generado riqueza sino que encima nos hemos endeudado” con gastos como alquileres, mantenimiento y luz. “Vamos a empezar por debajo de cero, con lo que las vacaciones y descanso las dejaré para cuando me jubile que ya seré una persona feliz y tranquila”.

Como unos zapatos de tacón

El humorista piconero Agustín Durán ha estado muy activo en las redes sociales durante el confinamiento / Clara Manzano

El humorista piconero Agustín Durán ha estado muy activo en las redes sociales durante el confinamiento / Clara Manzano

Quien vaticinó que las consecuencias de la pandemia iban para largo, al menos hasta la llegada de la poda de sarmientos, fue el cómico piconero Agustín Durán, quien ha aprovechado el confinamiento para, además de comer -“algo que hubiera hecho igual confinado que sin confinar”-, escribir, leer y ver series. Se ha “culturizado”, se ha visto desde Star Wars “del tirón” hasta documentales de Michael Jordan, ha subido vídeos a las redes sociales y realizado directos en Instagram. “He descubierto un nuevo nicho que es el de dar por saco, porque he organizado una patrulla de trolls y nos hemos ido a dar paseos por internet a dar guerra” intentado “divertir desde mi casa”, algo que “pensaba que tampoco era para tanto”, pero, en función de los comentarios que en un noventa por ciento son de agradecimiento, ha percibido que realmente la gente necesitaba reírse y pasárselo bien.

“Yo también me lo he pasado bien”, asegura Durán, que ha hecho colaboraciones con otros cómicos amigos como Jesús y la Loli, Martita de Graná, Fran Pati y J. J. Vaquero. “Al final todos estábamos en casa y era una manera de interaccionar entre nosotros”, expone Durán, que indica que el confinamiento ha servido, en principio, para que “unos aprendan a hacer cosas que no sabían”, y también se han expresado deseos de que esta dura experiencia nos podría hacer mejores, algo sobre lo que estamos ahora “en fase de prueba”. Por lo pronto, “estamos aprendiendo hábitos nuevos: a no estrujarnos y apartarnos por la calle cuando vemos que hay más gente, pero habrá que ver cómo evoluciona todo esto”.

Con la Fase 2, hay “algunos cambios en horarios y aforos”, pero, independientemente de la fase, “tenemos que ser responsables, tener cuidado y, cuanto mejor nos portemos, antes nos soltarán la correa para poder correr”. La gente está “muy cabreada con los políticos”, siendo “su fallo no haber salido diciendo ‘oye que no tenemos ni puñetera idea de lo que va a pasar’ y tenemos que remar todos juntos”, ante una incertidumbre diaria, y “tenemos que ir adaptándonos”, ya que “esto es darwinismo, adaptarse al medio para sobrevivir”.

No obstante la adaptación a la mascarilla no la lleva muy allá. “Se me salen por los ‘laos’ la chicha y estoy ‘anegao’. Para los que somos hermosos y tenemos barba, esto es una putada, pero habrá que acostumbrarse si es lo que hay. Es cierto que intento irme por ahí lejos para poder quitármela y me dé aire en el hocico, pero te da cosa y estoy aprendiendo a sobrellevarla”, confiesa, sin omitir que está “deseando llegar a casa” para quitársela como si se quitase “unos zapatos de tacón del hartazgo”.