Resistencia, evasión y esperanza en torno al Día del Libro, en pleno confinamiento

A. Ruiz Ciudad Real

Representantes institucionales y profesionales de diversos ámbitos eligen besana, acequia, alquimia, inmarcesible, confianza, glaciar, honestidad, salud y fortaleza entre sus palabras preferidas

Desastre y caos, pero también solidaridad, salud y esperanza, son algunas de las palabras que se vienen a la cabeza en relación con la actual difícil situación y el futuro que se nos avecina, ejerciendo el libro durante esta etapa de confinamiento de tabla de salvación, evasión y aprendizaje ante lo que nos rodea y lo venidero.

Mascarillas, guantes, encierro, levadura, lejía, desinfección, aislamiento y hasta ‘inmunidad de rebaño’ son algunos de los términos y conceptos más usados en este período tan singular y extraño de cuarentena colectiva en el que el libro ejerce de fiel compañero para entretenerse y sumergirse en otras realidades, a veces tan complicadas como la actual y otras más amables.

La Biblioteca Pública del Estado de Ciudad Real ha sacado guías de libros sobre la pandemia, lecturas positivas y el viaje de Magallanes y Elcano, y su director, Francisco Javier Alonso, quien por su labor de investigación está leyendo un libro sobre ‘Vidrio incoloro de la antigüedad en la Galia’, recomienda títulos de novela histórica para “evadirnos”; elige ‘dibujos animados’ entre sus palabras favoritas en castellano, califica como ‘desastre’ la actual situación y ve el futuro con ‘esperanza’.

Aunque tiene “poco tiempo”, la alcaldesa, Pilar Zamora, está leyendo poesía, de Ángel Crespo, autor de una obra poética “muy clara” y que a ella le “evoca muchos terrenos” que conoce, y recomienda para hacer más amena la cuarentena cualquiera de los títulos de la Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo, ‘El guardián invisible’, ‘Legado en los huesos’ y ‘Ofrenda a la tormenta’, porque tienen parte de mitología y temas de brujería, y son “novelas policíacas con mucho misterio, te enganchan y hacen que las horas se pasen un poco más rápido”.

Si tuviera que decantarse por una palabra en castellano, diría ‘inmarcesible’, que no se marchita, que permanece igual. Es una palabra “muy sonora” que, pese a no utilizar mucho, le llamó la atención hace tiempo, mientras que la que define la situación actual es ‘responsabilidad’, en todos los sentidos: “de quedarse en casa, en la toma de decisiones, responsabilidad política de ir todos a una, dentro de casa, de nuestros hijos y de todos nosotros…”, y para referirse al futuro pronuncia ‘superación’, de situaciones como ésta, algo que “vamos a hacer juntos”.

Confianza

En la lectura de ‘Espacios y paisajes del vino en Castilla-La Mancha’, de Diego Peris, que proporciona un amplio recorrido por las bodegas de la región para conocer mejor una actividad estrechamente ligada a la historia, economía y cultura de la provincia, está inmerso el presidente de la Diputación, José Manuel Caballero, que, ante los duros momentos actuales, se queda con la palabra ‘confianza’ porque la valora como garantía de que “vamos a salir de esta situación”.

‘Vivir para contarla’, de Gabriel García Márquez, ha sido la obra, que califica como “un relato autobiográfico muy evocador de su infancia y juventud”, leída en estos días por el consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, que recomendaría para esta época, entre otras “muchas buenas opciones”, la biografía de Napoleón, de Emil Ludwig, libro que considera “una obra maestra”.

Los libros proporcionan una vía de evasión y entretenimiento en este período / A. R.

Los libros proporcionan una vía de evasión y entretenimiento en este período / A. R.

Así mismo, Martínez Arroyo está leyendo actualmente, para conocer la realidad socioeconómica y la industrialización de regiones vitícolas españolas ‘Una historia social del Vino 1860-1940’, y selecciona del castellano una bonita palabra como ‘besana’, el primer surco que se hace al arar y que se menciona en la zarzuela ‘La Rosa del Azafrán’: “Sembrador, que has puesto en la besana tu amor…”. En cuanto a lo que definiría esta situación generada por el Covid19 considera que es ‘Reto colectivo’ y para el futuro ‘tira’ de ‘esperanza’.

Honestidad

Sobre la mesilla de noche de la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, reposa el libro ‘Después del amor’, de Sonsoles Ónega, que comenzó a leer antes de la crisis y que no ha podido culminar por la intensidad de estos días en los que ha tenido que hacer frente a múltiples responsabilidades de gestión, además de contribuir a ayudar a las tareas de sus hijas en casa, y del castellano designa la palabra ‘honestidad’; mientras que el consejero de Sanidad, Jesús Fernández, está leyendo ‘Nadie lo ha oído’, de Mari Jungstedt, una novela de intriga que le ayuda a evadirse y que habla de la educación de unos niños en una familia fragmentada, y señala entre sus palabras preferidas ‘esperanza’.

Por su parte, la consejera de Igualdad y portavoz del Gobierno regional, Blanca Fernández, cita un fragmento de ‘La casa de los espíritus’, de Isabel Allende, sobre la importancia de actuar siempre en conciencia y desde el corazón y escoge del castellano la palabra ‘alquimia’ que, “aunque tiene otro sentido en su literalidad, la podríamos aplicar a la ‘magia’ científica que emplean todos los días los profesionales sanitarios cuidando de nuestra salud y las personas de ciencia en quienes tenemos depositada la esperanza de una vacuna y cura para esta terrible enfermedad”. Para la situación actual, opta por ‘solidaridad’, demostrada por miles de personas con otras a lo largo de esta alarma sanitaria, y para el futuro también elige ‘esperanza’ en ser una sociedad mejor que debe encarar una dura crisis y “en la que nadie debe quedar en el camino”.

Dos libros como ‘Lectura fácil’, de Cristina Morales, e ‘Historia de España’, de J. Terrero y J. Reglá, compagina estos días el concejal de Cultura, Nacho Sánchez, que sugeriría para esta época cualquier obra de Lope de Vega y una de las novelas con las que más ha disfrutado: ‘La séptima función del lenguaje’, de Laurent Binet. Del castellano, le gusta mucho ‘fácil’, la palabra que “realmente define cómo estamos en nuestra casa ante la pandemia” es ‘talanquera’ y para el futuro propone ‘mañana’.

Al límite

En la lectura de artículos y memorias de la arqueología local está enfrascado el director del Museo de Ciudad Real, Ignacio de la Torre, que aconseja novela histórica como ‘La traición de Roma’, de Santiago Posteguillo, y también está leyendo ‘Si esto es un hombre’, de Primo Levi, obra muy dramática sobre un judío en Auschwitz que refleja “hasta qué punto se puede poner al límite a una persona en un confinamiento”. Para De la Torre, ‘solidaridad’ está entre las palabras preferidas, ‘sacrificio’ define la actual situación y se decanta por ‘normalidad’ para el futuro.

Prensa es lo que más está leyendo actualmente Mariano León, presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Real, quien tiene empezados ‘El encargo’, de Javier Melero, y ‘El impostor’, de Javier Cercas; considera que una buena recomendación sería reelerse ‘El Quijote’ por las buenas prácticas y valores morales que transmite y como un interesante título para la gestión de lo que acontece cita ‘Todo lo que era sólido’, de Antonio Muñoz Molina, obra que resalta que nada es perpetuo y hay que valorar y cuidar lo que se quiere tener y conservar. Además, elige ‘serendipia’ entre sus palabras favoritas, ‘tragedia’ para definir el presente y ‘confianza’ al presenciar el horizonte.

Títulos de muy diversa temática ayudan a sobrellevar de forma más aliviada el confinamiento / A. R.

Títulos de muy diversa temática ayudan a sobrellevar de forma más aliviada el confinamiento / A. R.

Muchos cuentos infantiles con su hija está leyendo en esta etapa de más tiempo en casa Rafael Díaz, de la librería Serendipia, que ha escogido para estos días ‘La librería de Monsieur Picquier’, de Marc Roger, título en el que se produce el intercambio de perspectivas entre un librero de avanzada edad y el enfermero que le cuida en una residencia; y recomienda ‘Los ojos de la oscuridad’, libro escrito hace cuarenta años por Dean Koontz que vaticina con una increíble precisión la actual crisis del coronavirus. Para gestionar mejor lo que sucede señala ‘El arte de no amargarse la vida’, de Rafael Santandreu, se queda con la palabra ‘cercanía’ precisamente en estos momentos de distanciamiento social, estima que el término ‘necesidad’ es el más apropiado para radiografiar el momento porque “estamos necesitados de todo ahora mismo”; y apuesta por ‘cambio’ para el futuro.

‘La vida es sueño’

Daniel ‘Sensei’, profesor de japonés e impulsor de asociaciones como Gamuza Gaming Yakuza, propone zambullirse en uno de los grandes títulos de Haruki Murakami como ‘Tokio Blues’ y en ‘Ligeramente desenfocado’, de Robert Capa, así como disfrutar de un clásico como ‘La vida es sueño’, de Calderón de la Barca, en el que se habla en un entorno de confinamiento de lo que es real y no, y que, además, con apenas ochenta páginas, rompe con la idea de la ‘cultura al peso’, de que para que una obra sea buena tiene que tener miles de páginas.

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro también se detiene en ‘La vida es sueño’ con un vídeo en el que interpretan los versos de Calderón actores como Blanca Portillo, Natalia Menéndez, Fran Perea y Ernesto Arias, y el director de la cita almagreña, Ignacio García, está releyendo en este período “mucho clásico” y un libro “muy pertinente” en este momento como ‘La resistencia íntima’, de José María Esquirol, Premio Nacional de Ensayo que trata sobre “cómo resistir los embates y golpes” como los que está sufriendo la sociedad actual “desde la fortaleza interior”.

Por su parte, Alicia Trujillo, portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil, expone que la mayor parte de los libros que está leyendo son de crecimiento personal. “Podría recomendar cualquier libro de Raimón Samsó, por ejemplo ‘Super Coaching’, que es para romper con el malestar interior e infelicidad que en alguna situación podamos llegar a alcanzar y poner en marcha estrategias que nos saquen de nuestra zona de confort y miedos, para poner en práctica proyectos o iniciativas que siempre nos hemos planteado pero nunca nos hemos atrevido a realizar. Cualquier libro de Tony Robbins también sería una buena elección para aprender a gestionar esta situación de confinamiento. Otra idea sería aprovechar para leer libros de formación en cualquier campo en el que estemos interesados, ya sea aprender un idioma o en el terreno económico, aprender sobre emprendimiento o inversión; aquí el autor Robert Kiyosaki tiene títulos muy buenos”.

En cuanto a una palabra bonita, escoge ‘fortaleza’, esencial “para afrontar estos días tan difíciles para todos, aplicando energía positiva”; estima que ‘sacrificio’ define la actualidad por “el esfuerzo que todos estamos realizando para que esta situación mejore lo antes posible” y se aferra a ‘esperanza’ para el futuro.

Acequia

El profesor de Literatura en la UCLM, Jesús Barrajón, ha leído en estos días sugerentes obras como los cuentos ‘Flores fuera de estación’, de Margarita Leoz; el poemario póstumo ‘Versos aparte’, de Mario Míguez; y la novela ‘Las hijas de otros hombres’, de Richard Stern, que está siendo comparada con ‘Lolita’ de Nabokov, pero como si la hubiera escrito Chéjov; y ha comenzado la novela ‘El mundo al atardecer’, de Christopher Isherwood, de quien le gustó mucho otro de sus títulos, ‘Un hombre soltero’.

Para “meterse de lleno en circunstancias”, recomendaría para esta cuarentena obras como ‘La peste’, de Albert Camus; y para evadirse una buena novela policíaca de Andrea Camilleri, Domingo Villar o Antonio Manzini; sin olvidar aconsejar ‘Ensayo sobre la ceguera’, de José Saramago. Por cómo suena y porque por ella circula el agua, le gusta la palabra ‘acequia’ y opta por ‘incertidumbre’ para describir el momento actual y por ‘esperanza’ para referirse al futuro.

Libros, sentimientos y reflexiones

Por su parte, José Blasco, jefe de Prensa de la Policía Nacional, comenta que “son tiempos difíciles, la Policía Nacional tiene que estar con las personas, velar por su vida y por su salud, con su lucha y entrega, aportar su granito de arena para poder acabar con esta situación que nos está poniendo a todos a prueba. Este esfuerzo en nuestro trabajo requiere que nos centremos en nuestra misión, pero al acabar nuestra jornada laboral tenemos otra misión, estar con nuestras familias, pero siempre buscamos un momento, un espacio, para poder leer un libro y sumergirnos en otros mundos, en lugares remotos, historias épicas, que nos evaden de esta realidad durante unos instantes”.
En este sentido, expone que “hace cuatro siglos que el padre de nuestra filosofía moderna, René Descartes, nos recomendó que leyéramos el ‘Gran Libro del Mundo’, que es viajar, un sabio consejo que todos deberíamos llevar a cabo. Si bien es cierto que en estos días no podemos viajar en el sentido literal del término, sí que podemos hacerlo en un sentido literario. La lectura nos otorga el pasaporte para viajar desde nuestros domicilios no sólo a lugares remotos, sino también a otras épocas históricas.
Hay policías como José Ángel que también nos comenta que el primer libro que leyó en esta etapa de confinamiento fue ‘Matar a un Ruiseñor’, todo un clásico de la literatura estadounidense que dio vida Harper Lee. Gracias a ella pudo viajar hasta la América sureña del siglo pasado, de la mano de la protagonista de este magnífico libro, una niña que narra todo aquello que observa en su día a día. Sus ojos vislumbran la desigualdad y la injusticia racial de su época, así como sucesos tan controvertidos como la supuesta violación de una mujer, cuya versión en un juicio celebrado al efecto cobra veracidad debido a los prejuicios sociales. En resumen, una obra maestra que supone una lección de moralidad y un modelo de integridad o heroísmo racial encarnado en el personaje de Atticus Finch.
Por su parte, ‘Once Minutos’ es una obra Paulo Coelho, nos cuenta la historia de María, una joven que vive en una pequeña aldea de Brasil, cuyas máximas aspiraciones son encontrar la fama y la fortuna. Tras conocer a un empresario, el cual le ofrece un buen trabajo en Ginebra, decide abandonar su tierra natal y probar suerte en el continente europeo, donde finalmente se verá abocada a ejercer la prostitución. Llama la atención la coincidencia entre el inicio y el final del libro, «Érase una vez…», como si fuese un cuento de hadas contado para adultos. A través de sus duras experiencias, María cambiará por completo la actitud que tiene ante sí misma y ante la vida; y el lector podrá reflexionar acerca del sexo y del amor, o dicho de una manera más sofisticada, de la relación entre el cuerpo y el alma.

La lectura permite viajar a lugares remotos y otras épocas y sumergirse en apasionantes aventuras / J. Jurado

La lectura permite viajar a lugares remotos y otras épocas y sumergirse en apasionantes aventuras / J. Jurado

Otros policías nos comentan que les fascina la novela histórica, por ejemplo, han leído ‘La Ciudad del Rey’, la cual está ambientada en nuestra localidad, Ciudad Real, y se basa en un contexto histórico, o el libro ‘Yo Julia’, que nos lleva al año 192 d.C. en la que gobernaba en Roma el emperador Cómodo.
No podemos olvidarnos de ‘El Señor de los Anillos’, que nos traslada a la Tierra Media, poblada por enanos, hobbits, elfos y todo tipo de seres, que nos hacen aflorar todo tipo de pensamientos y nos evaden totalmente, hasta olvidar muchas veces el tiempo y el espacio.
Un buen libro para gestionar a nivel psicológico esta situación de confinamiento, podría ser ‘La ladrona de libros’, de Markus Zusak. Ambientado en la Alemania nazi, el Ángel de la Muerte nos cuenta la historia de una niña, Liesel, que junto con su familia de acogida representa a esos pequeños héroes alemanes que se negaron a apoyar los principios hitlerianos arriesgando su vida hasta el punto de ocultar a un judío en el sótano de su vivienda. El interés de Liesel por la literatura demuestra no sólo su valor en tiempos convulsos, sino también el poder de los libros para escapar de su triste realidad.
Podemos hacer como esta pequeña ladrona, construyamos a través de la lectura un mundo paralelo que nos permita escapar de la dura realidad que estamos viviendo, y por unos momentos experimentar y reencarnarnos en un personaje que nos haga florecer otros pensamientos y sentimientos. Podríamos escribir muchas palabras para definir nuestro presente y nuestro futuro”.
En cuanto a definir con una palabra o una frase nuestro presente, “podemos hacer referencia a un libro, como dice nuestro compañero José Ángel; ese libro fue escrito por Lope de Vega, nos podemos imaginar cual es: “Fuenteovejuna: todos a una”.
Otra palabra que podría definir nuestro estado mental actual, nuestro sentimiento, sería ‘nostalgia’. Por los tiempos que vivíamos, que parecen tan lejanos, pero que no lo son tanto. Cuando volvamos a la normalidad seguramente habrá que hacer una reflexión sobre todo lo vivido y cómo podemos emprender nuestro futuro desde otra perspectiva, la de vivir el momento, pasar más tiempo con nuestra familia, valorar a los amigos y los unidos que hemos estado todos, haciendo un tremendo esfuerzo quedándonos en casa, para ayudarnos mutuamente.
Para el futuro podríamos utilizar la palabra ‘aprender’, la cual tiene que estar latente en nuestra memoria, cuando esta situación llegue a ser un recuerdo, malo, pero al fin y al cabo un recuerdo más en nuestras vidas, que nos marcará, pero del que se está aprendiendo tanto…”