“Solo en un país en el que funcione el sistema judicial habrá ciudadanos con derechos”

Belén Rodríguez Tomelloso
La abogada Pilar Zarco, en su despacho de Tomelloso / Francisco Navarro

La abogada Pilar Zarco, en su despacho de Tomelloso / Francisco Navarro

Pilar Zarco, abogada en ejercicio desde 1981, reivindica en esta entrevista sobre el futuro de Castilla-La Mancha, tras la crisis del coronavirus, el papel de la justicia, “la gran olvidada en esta pandemia”. Centrados en la sanidad, opina que la sociedad ha perdido la perspectiva sobre otras prioridades como la justicia, básica hasta para cobrar una pensión alimenticia

Pilar Zarco Daza (Argamasilla de Alba, 61 años), abogada con despacho en Tomelloso, una de las comarcas de Ciudad Real más afectadas por la pandemia del coronavirus, reconoce que ha vivido con temor esta oscura etapa de la historia de Castilla-La Mancha. “Tanto por las consecuencias físicas del posible contagio, como por la soledad de la enfermedad o un posible ingreso hospitalario mío o de alguien de la familia”.

De la antigua normalidad echa de menos que no ha podido reunirse con sus hijos, a los que el confinamiento sorprendió trabajando fuera, y le preocupa “la incertidumbre en la que nos hemos instalado”, “la economía es una rueda de la que todos los sectores formamos parte, somos engranajes que fallan en cuanto falla cualquiera de ellos”, explica en esta entrevista.

Con 39 años de actividad profesional, dice que esta crisis es la peor que ha vivido, “porque ha afectado a la gente, además de a la parte económica, a nivel más personal con fallecimientos y pérdidas”. Y no ve claro el después a menos que los gobiernos autonómicos y central se pongan las pilas y no echen en saco roto “las inversiones necesarias en modernización de la administración de Justicia, la gran olvidada en esta pandemia”

¿Qué viene después? Zarco no sabe bien cómo saldremos de este atolladero, pero sí que su profesión será esencial en esa ‘nueva normalidad’.

«Siempre he buscado la defensa de la gente corriente»

“Sigo y tengo especial dedicación al Turno de Oficio y considero que es un servicio esencial para la gente que no tiene medios económicos con los que acudir a los tribunales, siempre he buscado como mis compañeros la defensa del ciudadano, de la gente corriente que lucha contra los que parecían mitos intocables como las grandes empresas, entidades bancarias; contra situaciones injustas que nos encontramos a diario, persiguiendo la plena garantía de sus derechos, pues no debemos olvidar que solo en un país en el que funcione su sistema judicial podremos tener unos ciudadanos con sus derechos plenamente garantizados”, asegura.

La justicia, más que necesaria en la pospandemia

Abogados y una justicia eficiente serán más que necesarios en la pospandemia. Zarco no cree que el previsible atasco venga por las demandas contra las administraciones públicas, “lo que sí supondrá un gran incremento en el futuro inmediato serán, no solo el aumento de asuntos en los juzgados sociales o de lo mercantil, sino las reclamaciones civiles por el tema de divorcios, régimen de visitas, pensiones alimenticias e impagos arrendaticios”.

¿Y algo positivo de la crisis sanitaria? “No sé si se puede calificar de positivo pero desde luego la pandemia ha producido un cambio de perspectivas y de prioridades que creo hemos experimentado todos”.

Pilar Zarco empezó a ejercer en 1981, fue la primera mujer abogada en Tomelloso y Argamasilla de Alba / Francisco Navarro

Pilar Zarco empezó a ejercer en 1981, fue la primera mujer abogada en Tomelloso y Argamasilla de Alba / Francisco Navarro

La primera abogada en Tomelloso

Pilar Zarco Daza fue la primera mujer abogada en Tomelloso y Argamasilla de Alba. Corría 1981, acababa de terminar la carrera por pura vocación y reconoce que no estaba muy convencida de que pudiera desempeñar su profesión en su tierra. Solo había cinco abogados, de gran prestigio, todos hombres, pero “la ilusión de la juventud y el desafío que suponía”, recuerda, la hizo intentarlo. Han pasado 39 años de aquello, y ahora es ella la letrada conocida y reconocida por su profesión.

Claro que los comienzos no fueron fáciles, “a la gente le costaba escoger un abogado que no fuese hombre”, lo que unido a la solera de los abogados ya establecidos le complicó empezar.

Ser mujer, un retraso en el despegue de su carrera

Con la perspectiva que dan los años Zarco cree ahora que ser mujer supuso un retraso importante en el despegue de su carretera. “Convencer a la gente que lo puedes hacer igual o mejor que un hombre en una época en la que no había muchas mujeres trabajando fuera de casa o desempeñando trabajos de responsabilidad me costó mucho al principio. Puede parecer una anécdota pero puedo contar que hacer un viaje a Zaragoza con un cliente, supuso que el cliente se trajese a su mujer para no ir solo conmigo en el coche. Eso por supuesto no se planteaba cuando el abogado era hombre”.