500 niños trabajaban a principios del siglo XX en las minas de Almadén

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El historiador e ingeniero en Minas, Luis Mansilla Plaza, presentó en el II Congreso Nacional ‘Ciudad Real y su Provincia’ una comunicación sobre ‘El trabajo infantil en las minas de Almadén, siglos XVIII-XX’, en la que expuso que de los 3.000 obreros que trabajaban en la minería almadenense a primeros del siglo XX “500 eran niños”.

A. R.
Ciudad Real

El historiador e ingeniero en Minas, Luis Mansilla Plaza, presentó en el II Congreso Nacional ‘Ciudad Real y su Provincia’ una comunicación sobre ‘El trabajo infantil en las minas de Almadén, siglos XVIII-XX’, en la que expuso que de los 3.000 obreros que trabajaban en la minería almadenense a primeros del siglo XX “500 eran niños”.
Hay datos que indican que niños con “ocho-diez años” entraban a trabajar en el siglo XVIII y XIX en las minas de Almadén, siendo de 1902 la primera legislación que prohíbe que trabajen niños menores de diez años. No obstante, hasta 1906 trabajan menores de hasta 16 años, señaló Mansilla, que resaltó que una “tónica común” a lo largo de los siglos era que muchos de estos chavales eran huérfanos de padre y madre o estaban al cargo de sus madres viudas a las que debían ayudar para sacar adelante a sus familias.
Su investigación cita testimonios de los siglos XVIII y XIX de médicos lamentando los perjudiciales efectos en la salud de naturales de Almadén por haberse incorporado desde edad muy temprana al trabajo en el interior de las minas, donde los niños realizaban labores de todo tipo: trabajaban en los cercos y ayudaban en la entibación y a sacar minerales “en lugares muchas veces con condiciones de insalubridad, iluminación muy precaria y ventilación mínima”. Todo ello “incentiva la mortandad” y que mucha gente con 40 años tuviera muy desarrolladas enfermedades como el hidrargirismo y la silicosis, “sobre todo si habían entrado a trabajar con diez o doce años”.
“Gran parte de la mortandad del siglo XIX y primer tercio del siglo XX en las Minas de Almadén están íntimamente vinculadas a ese trabajo en la mina en condiciones bastante precarias”, las cuales tardarían mucho tiempo en corregirse para evitar que los mineros tuviesen ese tipo de enfermedades y si las contrajesen contaran con tratamientos para alargarles la vida, así como que se aplicaran medidas como quitarles de los puntos donde podía haber mayor incidencia a la adquisición de la enfermedad y derivarlos a otro tipo de trabajos.

Escuela
En el siglo XIX, aparecieron las primeras leyes que, “de alguna forma, intentaron paliar el problema del trabajo infantil en las minas”, pero no se ataja de manera inmediata sino que las medidas se desarrollaron de forma gradual aceleradas por los movimientos sociales que emergen en España y concretamente en Almadén a principios del siglo XX, que es cuando se fue implementando la legislación eliminando primero el trabajo de los menores de 10 años y luego el de los menores de 16 años, apreció Mansilla, que también destacó la aparición de la escuela de hijos de obreros, vinculada al propio establecimiento minero de Almadén, y que fue “uno de los baluartes para eliminar el analfabetismo de los hijos de los trabajadores” y también “el embrión de lo que sería una escuela de artes y oficios que sería posteriormente una escuela de aprendices”.