Almadén contado por un minero

‘El invierno de Pablo’, el documental ganador del Fecicam, es un proyecto muy personal de Chico Pereira que se ha proyectado hasta en el MoMA

Belén Rodríguez
Ciudad Real

“Yo ya no tengo nada que hacer, ¿por qué no haces una película?” Pablo, un “cerrado” minero del mercurio le propuso a Chico Pereira, nombre artístico del realizador Arturo Delgado Pereira (Almadén, 1979) que lo filmase. “No serán más de tres días de rodaje”, le contestó el joven cuando tuvo claro el proyecto. En realidad fueron seis semanas que al duro minero se le hicieron “los tres días más largos de su vida”, recuerda Pereira, responsable de ‘El invierno de Pablo’, un trabajo muy personal  premiado en el último Festival de Cine de Castilla-La Mancha, (Fecicam) como mejor documental que se acerca a la vida cotidiana de Pablo, un exminero que ha sufrido cinco ataques al corazón y que debe dejar de fumar.

La vida de Pablo es el pretexto que aprovecha Pereira y el equipo con el rodó en 2011 en Almadén para acercarse a través de la decadencia física de este hombre a la de todo un pueblo conocido por sus minas milenarias, Patrimonio de la Humanidad, pero muy poco por sus sufridos mineros. “Queríamos acercanos a la historia de Almadén de una forma opuesta. En el documental [rodado en blanco y negro] no hay ninguna entrevista, ninguna narración, te presenta retazos de vida cotidiana. Ves a Pablo yendo al médico, comiendo, lo ves pasivo y deprimido. Luego, cuando consigue dejar de fumar, se reengancha con la vida social que es la de Almadén en este momento de decadencia minera”.

El documental es el trabajo de fin de máster de Pereira que después de estudiar Ciencias Ambientales en Córdoba decidió que no era lo suyo y se fue a Edimburgo a estudiar cine. Fue el primero de su promoción.

El rodaje del documental, que se exhibió el año pasado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), da para otra película: “A Almadén vinieron un cámara alemán, un técnico de sonido escocés y otra chica alemana. Compañeros de facultad que no hablaban español y estaban en un pueblo que apenas comprendían grabando su historia”, cuenta.

El contacto con el público empezó en el instituto de Almadén en el que estudio Chico, “ahí gustó bastante, aunque la proyección fue un poco desastre. Lo vieron primero 300 personas y luego otras 300 más con entrada a beneficio de asociaciones de Almadén”.

Después dio el salto internacional y se exhibió en los festivales IDFA, de Leipzig (Alemania) y Full Frame (Ámsterdam, Holanda), en el que recibió premios. Y luego lo del MoMA dentro de la Quincena del Documental, todo un subidón para un debutante en el largo (el documental dura 76 minutos) como Pereira, que recuerda con especial emoción cómo en el libreto de mano de su trabajo se “aparecía por un lado la cara de Pablo y por otra el pozo de las minas de Almadén”.

También se ha podido ver en otra docena de festivales por todo el mundo e incluso se ha proyectado en una televisión privada, Canal Plus, pero no en la televisión autonómica de Castilla-La Mancha, CMT, una espinita que tiene clavada este joven que precisamente el sábado recibió de manos del director general de la cadena, Nacho Villa, el premio. “Me gustaría que la televisión pública regional proyectara el documental. Creo que lo conocen y saben cuál es su contenido pero no han mostrado interés por el momento”.

El reproche que hace este joven a las televisiones generalistas es lo poco que han educado al público, “no se han molestado en educar a la gente y en mostrar un poco de paciencia. Abundan los programas en los que los que participan comentan cosas como si tratara de un patio de vecinos”.