Ciudad Real, una de las provincias más ricas en “estelas de guerrero”

Ana Blanco, la arqueóloga que ayudó al Seprona a identificar la ‘Estela de Valfrío’ en Chillón, dice que su uso y significado es un misterio del Bronce final. Estas piedras son casi los únicos vestigios materiales del final ese periodo, una época de transición hacia la Edad del Hierro

Belén Rodríguez
Ciudad Real

La ‘estela de guerrero’ o del ‘suroeste’, del final de la Edad del Bronce (1150-850 a.C) hallada por el Seprona en un majano (cantos amontonados en un campo) del paraje de Valfrío en Chillón, se suma a las alrededor de catorce que han aparecido en la provincia, de las 120 localizadas en la península Ibérica desde finales del siglo XIX.

Encontradas sobre todo en torno a los valles de los ríos Guadalquivir y Zújar, el uso y significado de estas piedras pulidas y decoradas con lo que los arqueólogos llaman “la panoplia del guerrero”: escudo, espada, lanza y en ocasiones elementos de prestigio como el peine, el carro o el espejo, un ajuar que sólo tendrían las élites de hace unos 3.000 años, su significado, como todo lo que rodea a la Edad del Bronce sigue siendo un misterio sobre el que existen teorías. La funeraria es una, pero no la única.

Ana María Blanco es la arqueóloga de Almadén que ayudó a la Guardia Civil a identificar está pieza, “no hay demasiados vestigios de la cultura material de estos poblados, lo único son estas piedras de unos ochenta centímetros o un metro de largo, que normalmente aparecen descontextualizadas, fuera del lugar en el que estuvieron, y vinculadas a otros yacimientos  por lo general romanos”.

Blanco conoce las estelas del Suroeste, hace unos años ella y la también arqueóloga  Carmen García Bueno publicaron un estudio sobre otras dos estelas de la comarca, La Pedrona y El Mesto, ambas halladas en el término de Almadén.

¿Eran lápidas?, la experta asegura que es uno de los posibles significados pero no está claro. Se hincaban en la tierra, en pequeñas elevaciones y en sitios estratégicos, cerca de vías pecuarias, de tránsito de ganados, en lugares “muy bien elegidos”, y se supone que no había muchas.

Quienes opinan que eran funerarias relacionan la figura huma esquematiza que aparece en ellas con el guerrero al que representan, pero hay otras interpretaciones, “nos hablan de una sociedad jerarquizada, de exaltación de la figura de un jefe o un príncipe; del liderazgo y reconocimiento absoluto de la clase guerrera, o de la élite aristocrática de la periferia de Tartesos”. “Hay muchas posibles interpretaciones, la funcionalidad funeraria fue la primera, pero también se las ha relacionado con la evolución del arte rupestre esquemático y con ritos de paso físicos y espirituales”.

En la ‘Estela de Valfrío’, que Blanco ayudó a identificar, se intuye un escudo de círculos concéntricos y una figura humana esquematizada. De momento se está estudiando.

Aunque poca gente haya reparado en ello, tres de las estelas de guerrero más valiosas  encontradas en la provincia se exhiben al público el Museo Provincial de Ciudad Real y en Almadén, en la Escuela de Ingeniería Minera y Industrial, es posible contemplar la Estela de La Pedrona.