Coincidiendo con el 420 aniversario de la publicación de la primera parte del Quijote, el grupo de lectura “Andadura del Quijote por Herencia” vuelve a escena este domingo, 27 de julio, con una lectura escenificada del episodio ‘La estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron’, una representación basada en los capítulos VII al X de la obra de Cervantes y escrita especialmente para la ocasión.
La actividad, que tendrá lugar a las 21:30 horas en la Antigua Casa de Labor (calle Sierra Madrona, 12), forma parte del compromiso del grupo local por acercar la obra cervantina a los vecinos del municipio de forma viva, cercana y participativa.
“La idea surgió al estudiar mapas antiguos de La Mancha. Si se sigue el trayecto descrito en la novela, el Vizcaíno tenía que atravesar Herencia camino del Toboso. Es geografía real”, explica Pilar Fernández-Cañadas Greenwood, profesora emérita de Lenguas Modernas, responsable del guion y promotora del grupo.
Una lectura que conecta literatura, territorio y comunidad
El club de lectura “Andadura del Quijote por Herencia” se formó abril de 2024 como parte de la actividad de la Biblioteca Municipal. El grupo reúne a 19 vecinos de la localidad de diferentes edades, profesiones y orígenes, todos voluntarios y su primera representación se celebró el octubre pasado, en un patio del siglo XVII, y tuvo tal acogida que el público pidió repetirla.
“El texto original es extenso, así que lo recorté cuidadosamente usando solo las palabras de Cervantes. Es una lectura dramatizada, no es teatro, y hemos jugado con los distintos narradores que usa Cervantes: críticos, humorísticos, visuales…”, detalla Fernández-Cañadas.
El montaje dura unos 45 minutos e incluye música compuesta por el profesor retirado local José Ignacio Cordero, inspirada en pasajes poéticos del Quijote.
Además, los más pequeños también participan: desde un niño de nueve años que hace de paje lector, hasta otros niños y niñas que acudirán caracterizados de personajes cervantinos como Sancho Panza.
“Si los niños ven que otros leen y se divierten, le pierden el miedo. Es una forma de animarlos a leer el Quijote, no entero, pero sí por pasajes. Porque por desgracia en nuestros pueblos, el Quijote se nombra, pero no se lee”, lamenta la profesora.
Un Quijote leído como se hacía en las ventas
El espíritu del evento también conecta con la forma original en que se transmitía la novela en el siglo XVII: la lectura pública.
“La gente se reunía y alguien que supiera leer lo hacía en voz alta para los demás. Eso es lo que estamos haciendo nosotros, con humildad y con mucho entusiasmo”, aclara.
Aunque no se consideran una compañía de teatro, la fuerza de la iniciativa está en la conexión entre vecinos, la memoria local y por supuesto el amor por la literatura.
Además de herencianos, el grupo cuenta con participantes de Madridejos o Córdoba, y ha involucrado a generaciones enteras de familias.
“La gente nos para por la calle para preguntarnos cuándo será la próxima. No sé si después se leerán el Quijote, pero al menos lo habrán escuchado, lo habrán vivido de cerca”, concluye Fernández-Cañadas.
Sin duda, una forma diferente de conocer sus andanzas.
